Los hechos de violencia protagonizados por los empresarios, autoridades y dirigentes políticos daña la democracia. La campaña del terror iniciada por los grupos económicos, serían gravadas con penas en un país que cuide su democracia e instituciones. Se hizo de cara al plebiscito de abril, luego se ha repetido en tiempo de pandemia y más recientemente con el retiro del 10% de los ahorros de los trabajadores chilenos.
Estas campañas han sido utilizadas a través de la historia, no tienen nada nuevo. El mensaje se amplifica a través de los medios de comunicación, los empresarios agrupados en la Sofofa, la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), y los dueños de camiones (no camioneros), que siempre han mantenido una actitud genuflexa ante el poder, repiten palabras y frases tales como “futuro incierto”, “pérdida de empleos”, “atentado a la democracia y sus instituciones” y una larga perorata de adjetivos para impulsar el miedo entre la gente. Juan Sutil, presidente de la CPC, sostuvo que este proyecto atenta contra el derecho sagrado de la inviolabilidad de los fondos de pensiones.
La hija del general golpista, Evelyn Matthei, afirmó que de aprobarse ley del retiro del 10% de los fondos previsionales “Chile se va a incendiar” y que se trataría de “leyes demagógicas”, lo dice quien fuera jefa de estudios de la Superintendencia de las AFP.
El Ministro de Hacienda, Ignacio Briones, quien fuera director de la AFP Capital, también ha realizado un intenso lobby para descartar el retiro del 10% de los ahorros previsionales de los trabajadores. Ni se molesta en mencionar tal conflicto de interés.
Las propias Administradoras, en propaganda desde todo punto de vista ilegales, han realizado su trabajo en la campaña del miedo, enviando cartas, correos y llamadas a sus cotizantes para mentirles acerca que el eventual retiro de dinero es el infierno del modelo.
Pero cuando el miedo se pierde, estas campañas aunque orquestadas desde todos los espacios, fundamentalmente la televisión, donde tienen cabida 8 de cada 10 de estos personajes, no tiene mayor relevancia. Menos cuando el hambre arrecia dentro de las casas de los chilenos y chilenas.
Hay unos memes, que son estas frases acompañadas de fotografías o personajes de historietas o públicos, donde se dice lo siguiente: “Después no se quejen cuando su pensión sea de $115.000, en vez de un monto sólido y potente de $120.000”. Parece broma, pero no lo es, lamentablemente. Y retrata de forma simple y directa algo que muy pocos discuten, las pensiones serán miserables se retire o no ese 10%. Ante estos hechos, la gente exige su dinero, no porque quiera invertirlo en el casino o en bienes de lujo, los están pidiendo para comer, para alimentarse, para vivir. Si eso no se entiende, entonces qué podemos esperar.
Esta mezquina realidad, que se constató hace años en las generaciones que se fueron jubilando, fue parte de una de las mayores demandas tras el 18 de octubre de 2019 y es de esperar que en la nueva Constitución quede zanjado para siempre este tema, con seguridad social para el país, entendida como un derecho.
Las AFP huelen a gladiolos y con ello el modelo, tal cual lo conocemos. Otro Chile es posible, con más democracia y justicia social.




