Con más de veinte años de trayectoria en la dirigencia social, Valentina Millalonco ha sido una figura constante en la organización comunitaria de Coyhaique. Desde el año 2000 participa activamente en la población Víctor Domingo Silva, donde ha ejercido distintos cargos en la directiva, incluyendo varias veces la presidencia. Su historia es la de una vida dedicada a las causas sociales, al trabajo vecinal y a la defensa de los derechos ciudadanos. “Siempre desde pequeña tuve acceso a la dirigencia porque mi mamá, Filomena Vargas, una reconocida dirigente, siempre hablaba de lo social y político. En la mesa conversábamos de la comunidad y desde chiquititas estuvimos en ese ambiente por mis padres”, relata.
Su madre, Filomena Vargas, fue una figura destacada durante las luchas sociales en dictadura y cuenta con más de 50 años de militancia en el Partido Comunista, lo que Valentina reconoce como un ejemplo y legado. “Ha entregado mucho al país, a las mujeres, a los gremios y a la política también”, afirma con orgullo.
Dirigencia y trabajo comunitario
A lo largo de su trayectoria, Millalonco también ha liderado comités habitacionales y participado en los consejos de salud, donde impulsó iniciativas para abordar la contaminación en Coyhaique. Su paso por conseguir la Chacra G fue uno de los más significativos, allí fue dirigente habitacional durante 15 años, contribuyendo a que las viviendas se entregaran con equipamiento básico y subsidios de mejoramiento térmico.
Pese a ello, debió dejar la dirigencia tras ver afectada su postulación a vivienda por una modificación en su Registro Social de Hogares. “Fue un trabajo arduo de más de una década, pero hay leyes y procesos que deben revisarse. Las viviendas sociales muchas veces se mal utilizan, se arriendan, y eso va en contra del objetivo de la política habitacional”, critica.
Millalonco advierte sobre el lucro con las viviendas sociales y la falta de fiscalización, lo que —a su juicio— perjudica a las familias que realmente necesitan acceder a un hogar digno. “Espero que las personas de la Chacra G puedan finalmente contar con sus casas y ejercer el derecho humano a la vivienda”, señala.
Visión política y proceso constituyente
Ha participado en distintas instancias de deliberación y ha sido candidata a cargos populares, siempre desde una visión crítica, pero constructiva. Recuerda con pesar la campaña de desinformación que marcó el primer proceso constituyente. “Hubo una campaña terrible de la extrema derecha para decir que todos los dirigentes sociales éramos extremos. Tuvimos que desmontar sus mentiras, diciéndole a la gente que la derecha no hablaba desde la verdad.”
Sobre esa derrota, sostiene que fue un golpe duro. “Nos dolió mucho porque habían salido cosas buenas, como una cámara unicameral, cuando tenemos dos y los parlamentarios ni siquiera van a las sesiones”.
También manifiesta preocupación por el clima de odio en redes sociales. “Hoy hay un ambiente de intolerancia hacia quien piensa distinto. La ultraderecha busca dividirnos con discursos que no son reales, como decir que Chile se está cayendo a pedazos”, advierte.
Respecto a la clase política actual, es enfática al indicar que “hay parlamentarios ayseninos desaforados por cuestiones negativas, y ellos no nos representan. Acá no somos corruptos; somos personas de esfuerzo”.
Valoración de los pueblos originarios y justicia social
Como mujer mapuche huilliche, Valentina Millalonco destaca la necesidad de avanzar en el reconocimiento de los pueblos originarios. “Decir primero que todo que queremos justicia para Julia Chuñil, una tremenda dirigenta. También recordar las luchas de nuestros pueblos ancestrales, como en Ralco, donde los hermanos mapuche defendieron su tierra y su cementerio”.
Denuncia la persecución hacia quienes defienden los ecosistemas y la naturaleza, acusando el incumplimiento de la Ley Lafkenche y la presión de las empresas salmoneras. “Las salmoneras han depredado los mares, y el país no ha reconocido el trabajo de los dirigentes de las comunidades del litoral. Además, imponen condiciones laborales muy precarias”, afirma.
Para Millalonco, la deuda histórica del Estado con los pueblos originarios sigue pendiente. “La cosmovisión mapuche es muy distinta a la del huinca. Valoramos la tierra, la cultura, la gente, nuestros mayores. Por eso cuesta tanto entenderse con el Estado chileno”, explica.
Finalmente, al referirse nuevamente al caso de Julia Chuñil, lamenta la falta de confianza en las instituciones. “La gente ya no cree en el poder judicial. La justicia no es para todos: hay una para ricos y otra para pobres. Eso es lo que queremos cambiar.”








