Con una trayectoria de años en la dirigencia social, Paola Romero Nahuelquín se ha convertido en un pilar fundamental para las comunidades de Puerto Aysén y, actualmente, de Puyuhuapi. Madre de dos hijas y pescadora artesanal, Romero no solo ha vivido los desafíos de la ruralidad y la lejanía, sino que ha sido protagonista activa en la búsqueda de soluciones para su gente.
Romero inició su camino como parte del comité de cesantes de Puerto Aysén, una agrupación compuesta por 40 mujeres que logró abrir cupos en el Programa de Mejoramiento Urbano (PMU). Este fue solo el comienzo de su vocación por liderar iniciativas que transformen las condiciones de vida de su comunidad.
Hoy, como presidenta de la Junta de Vecinos de Puyuhuapi y del comité de vivienda de la localidad, Paola Romero concentra sus esfuerzos en proyectos esenciales, como la construcción de un terminal de buses, multicanchas, viviendas, una plaza, y la mejora de la costanera y la carretera inconclusa. “Ni siquiera tenemos un terminal de buses en Puyuhuapi. No hay un techo, ni un paradero para tomar el bus antes de las seis de la mañana, con lluvia y frío. Esto no es humano”, enfatiza.
Es así que como junta de vecinos y barrio comercial se encuentran buscando alternativas, “porque esto no es humano, esperar un bus de esa manera y exponerte cuando vienes al médico a Coyhaique a las cinco y media de la mañana a esa situación, no lo encuentro bien”.
Hace un llamado al alcalde francisco Roncagliolo a dialogar, a conversar, a super poner el bienestar del pueblo por sobre las diferencias que pueden existir con los dirigentes sociales, porque el bien común debe estar por sobre las diferencias ideológicas o de opiniones.
Consciente de las divisiones que afectan a Puyuhuapi, Romero hace un llamado al diálogo con las autoridades locales, especialmente con el alcalde Francisco Roncagliolo, para superar las diferencias y priorizar el bienestar colectivo. “El bien común debe estar por sobre las diferencias ideológicas o de opiniones. Espero que podamos sentarnos a trabajar juntos por la comuna”, sostiene.
Romero se siente orgullosa por su perseverancia y por buscar soluciones directamente, en lugar de esperar que lleguen. Ha trabajado de la mano con autoridades e instituciones públicas, agradeciendo el apoyo recibido, pero siempre con el objetivo de avanzar aún más.
Mujeres en la dirigencia social
Romero reconoce el avance que han tenido las mujeres en la dirigencia social y destaca su capacidad para abordar problemas con claridad y buscar soluciones. “Las mujeres somos más libres para decir las cosas y buscar soluciones. Antes era diferente”, señala.
A las nuevas lideresas, les aconseja perder el miedo y ser perseverantes. “Todo se aprende en el camino. Las mujeres lo podemos hacer, siempre con respeto y sin temor”, asegura.
Paola Romero Nahuelquín promete continuar trabajando incansablemente por su comunidad. “No busco beneficios propios, mi objetivo siempre ha sido y será ayudar”, afirma. Su historia refleja la fuerza de la organización social y la importancia de unir esfuerzos para lograr el bienestar de las localidades rurales.
A las demás mujeres dirigentas les aconseja perder el miedo y sobre todo ser perseverante e insistir con respeto ante las autoridades. “Las mujeres lo podemos hacer y no tener susto y a las nuevas dirigentas que vienen decirles que todo se aprende en el camino”.
Con su liderazgo, Romero es ejemplo de que, a través del trabajo conjunto y la determinación, es posible superar los desafíos y construir un mejor futuro para todos.








