Directora Regional Subrogante del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género, SernamEG, Marta Godoy Carvajal.
El próximo 11 de septiembre, se cumplen 50 años desde el golpe civil militar que inició un período, que mantuvo a nuestro país lejos de la democracia, como Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género nos parece esencial reflexionar como se vivió desde las mujeres y reconocer sus aportes en la búsqueda de recuperar la democracia para nuestro país.
Reconocer las vivencias de la diversidad de mujeres durante la dictadura es una deuda, que no se ha subsanado y que inclusive hasta ahora existe un manto de silencio; sobre las distintas manifestaciones de violencia política y que se expresó sobre sus cuerpos. Como país nos hemos negado a ver estas historias y poner nombre de mujer a estos relatos.
Este fenómeno es un ejemplo más de la cultura patriarcal que invisibiliza, no sólo los atropellos contra los derechos humanos, sino también el protagonismo de aquellas que se la jugaron por un sueño, por una sociedad más justa e inclusiva, el que se tradujo en una acción militante que contribuyó a la resistencia en esta época tan oscura de la historia. Esto es aquello que no conocemos, que no valoramos o que no ha sido suficientemente visualizado.
Por otra parte si se conoce su acción ante el atropello a los derechos humanos a partir de la muerte, tortura, reclusión, desaparición y el exilio de tantas personas, que motivó la conformación de organizaciones de denuncia, principalmente convocadas por mujeres, como la Agrupación de Mujeres Democráticas, la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos.
Desde estas expresiones de organización se fue rearticulando el tejido social en nuestro país, en 1976 se constituye la Coordinadora Nacional Sindical, primera organización popular que buscó la rearticulación del movimiento social, donde existía un departamento femenino. Este mismo año en Valparaíso se forma la Unión de Mujeres de Chile.
El primer acto público masivo llevado a cabo en dictadura fue en 1978 en homenaje al Día Internacional de la Mujer. En 1983 se realiza la primera protesta nacional y se refunda el MEMCH, como instancia coordinadora de las organizaciones femeninas de oposición, llegando a reunir a 26 organizaciones y contando con la participación de las antiguas memchistas Elena Caffarena y Olga Poblete. También, surge el Manifiesto Feminista, documento que sintetiza las demandas de las mujeres en la lucha por el retorno de la democracia, firmado por el Movimiento Feminista.
La incorporación de dichas demandas en la institucionalidad política, una vez recuperada la democracia en Chile, permitió la creación del Servicio Nacional de la Mujer el año 1991. Por lo anterior, es evidente que somos hijas de los movimientos de las mujeres y también de su lucha en dictadura. Durante los 33 años de nuestra existencia como SernamEG, continuamos con el legado de esos movimientos, sus luchas fundamentan nuestro trabajo de promoción de los derechos de las mujeres y el ejercicio de sus autonomías.
En esta nueva conmemoración de los 50 años del 11 de septiembre de 1973, junto a la Fundación PRODEMU, siguiendo el liderazgo de la Seremía de la Mujer y la Equidad de Género, desarrollaremos diversas actividades en pos de relevar la activa participación de las mujeres por retornar a la democracia y de reconstruir la memoria histórica de nuestro país.
Recordemos que son las mujeres las que, hasta el día de hoy, permanecen como garantes de la memoria, ya en que en la mayoría de las agrupaciones de derechos humanos son ellas quienes la componen, empujando y resistiendo al olvido sobre la vida y la lucha de sus familiares y las propias. Sin embargo, tal como señala la autora Hannah Arendt “En la medida en que realmente pueda llegarse a ‘superar’ el pasado, esa superación consistiría en narrar lo que sucedió”, no debemos ocultar, no debemos olvidar. Recordar es un deber ético, recordar es continuar, recordar es volver a vivir.








