Claudia Torres Delgado
Mujeres y cambio climático, otra desigualdad en nuestras espaldas
Claudia Torres Delgado
A comienzos de agosto de 2021, se publicó un informe del IPCC, Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, órgano de las Naciones Unidas encargado de evaluar los conocimientos científicos relativos a este cambio global. Las cifras, poco alentadoras, la temperatura media mundial fue 1,09 °C más alta entre 2011-2020, la tasa de aumento del nivel del mar casi se ha triplicado, el retroceso global de los glaciares desde la década de 1990 y la disminución del hielo marino del Ártico es alarmante. Esto afecta los ecosistemas y por ende a quienes habitamos y dependemos de ellos.
Este cambio global, si bien ningún habitante de nuestro planeta, se escapa de sus impactos que que evidenciamos hace varias décadas, como escasez hídrica, desaparición de recursos y zonas aptas para el cultivo, desplazamientos forzados de comunidades, situaciones hambre y vulneración de derechos esenciales, tiene implicancias demostradas que la población más afectada son las mujeres, niñas y sus familias.
Primero porque en la historia de la humanidad las mujeres nos hemos visto expuestas a la discriminación de género en diferentes formas, responsabilidad desequilibrada ante las tareas domésticas y labores de cuidados, brecha salarial, acoso sexual, violencia de género, la bajísima representación en espacios de poder y toma de decisiones, siendo el cambio climático algo no ajeno a estas discriminaciones. Según la PreCOP el 2019 espacio previo a la Conferencia de las Partes COP, se dieron cita diversas exposiciones acerca de políticas y acciones que apuntan a la mitigación y adaptación a la crisis climática género-responsivas, el conocimiento local de las mujeres y las buenas prácticas a nivel comunitario. Siendo la la primera en priorizar el rol de las mujeres como agentes de cambio en la acción climática, en ella se planteó desafíos para promover una mayor participación de las mujeres en las negociaciones y acciones climáticas, así como su empoderamiento e inclusión en sectores relacionados con la ciencia, tecnología, ingeniería son fundamentales para alcanzar el desarrollo sostenible y garantizar el cumplimiento de los derechos humanos.
Por otro lado un tema en discusión fue el incrementar el compromiso de los países en esta línea y cómo fortalecer el Plan de Acción de Género de la Convención y el programa de trabajo de Lima sobre el género; e integra, de manera estratégica, eventos y conferencias enfocadas en temas de igualdad de género.
La Directora Regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, María Noel Vaeza señaló que “Se debe apoyar la participación y el liderazgo de las mujeres en todos los procesos de toma de decisiones relacionados con el clima, desde lo local hasta el global, tomando en cuenta también a las poblaciones indígenas.” En este punto puso énfasis en que los enfoques climáticos sensibles al género requieren datos oportunos y desagregados por sexo. “Aumentar la recopilación y el análisis de datos desagregados por sexo contribuiría al desarrollo de políticas y programas climáticos sensibles al género, permitiendo que las mujeres y las niñas se beneficien plenamente de ellos y, al mismo tiempo, garantizaría que tales políticas no agraven las desigualdades existentes”.
Para la ONU Medio Ambiente en América Latina “La igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres son prioridades en materia de derechos humanos y constituyen requisitos previos para el desarrollo sostenible. Ahondar en el nexo entre cambio climático y género es crucial para comprender las desigualdades sociales y ambientales, y para promover un desarrollo resiliente y bajo en carbono en el que las mujeres juegan un papel fundamental”.
Las mujeres constituimos una mayoría en la población planetaria, pero también los somos en la población más pobre, son quienes tienen mayor riesgo y probabilidad de sufrir las consecuencias del cambio climático. Cuando ocurren eventos meteorológicos extremos por ejemplo como inundaciones, huracanes, olas de calor, en los países donde hay una significativa desigualdad de género, la relación de muerte de mujeres es 4 veces más que en los hombres, y en otros casos de eventos extremos las mujeres, niños y niñas pueden llegar a tener hasta 14 veces más probabilidades de morir. Los desplazamiento forzados por razones climáticas, como la falta de agua y alimentos, llegan a constituir en un 80% las mujeres como principales afectadas (INMUJERES España 2020).
Las mujeres también construimos sociedad, vulnerabilidad y resiliencia o adaptación a estos cambios drásticos de manera, diferente a los hombres, somos más abiertas a incorporar acciones climáticas y ambientales como el reciclaje, cuidado del agua, el suelo, las mujeres rurales e indígenas son verdaderas guardianas de los ríos, el bosque y las semillas. Nos preocupamos por los alimentos de nuestras familias, etc.
Muchas de labores en el sector rural son ejecutadas por mujeres, siembra, cosecha, recolección, tejidos, entre otros.
Somo quienes también por opción o por obligación nos hacemos cargo de los hijes y de las labores que involucran su cuidado, por ejemplo en zonas donde la crisis hídrica y el acceso a agua es limitada, las mujeres dedican por ejemplo 16 horas diarias buscar este recurso mientras los hombres solo 4 horas. (ONU MUJERES 2020)
Mujeres y hombres manejan diferentes actitudes y tienen diferente participación en cuanto a las respuestas ante el cambio climático. Somo más activas, nos organizamos y resistimos las amenazas a nuestro territorios de manera colectiva, siendo también las más perseguidas y violentadas y en los espacios de toma de decisión, las menos escuchadas.
Se hace necesario analizar y prospectar metodología y herramientas para abordar como construyen social y culturalmente escenarios presentes y futuros, asociados al cambio climático desde las mujeres en territorios afectados, con perspectiva de género y de manera colectiva. Los enfoques y practicas feministas desde el trabajo de campo en la investigación, las segmentación de datos e información, permite fomentar una reflexión mucho más amplia, critica a las diferencias y las relaciones de poder entre géneros respecto a temas ambientales y algo muy importante, el diseño de políticas que afectan a mujeres y niñas, siguen siendo diseñadas por hombres.








