José Cayún es uno de los dirigentes sindicales más reconocidos de la Región de Aysén. Su historia con el movimiento obrero comenzó de manera casual en los años ochenta, cuando siendo adolescente se acercó al histórico Sindicato de la Construcción de Coyhaique, atraído por la posibilidad de ver televisión en años en que para la clase obrera era un verdadero lujo. Sin saberlo, ese primer paso marcaría el inicio de una vida entera dedicada a la defensa de los trabajadores.
“Mi padre y mi hermano mayor eran socios del sindicato y yo, siguiendo sus pasos, me acerqué cuando tenía 17 o 18 años. Empecé a asistir a las reuniones, manifestaciones y marchas que hacíamos en ese tiempo por la cesantía. Luego fui parte del comité de cesantes como presidente, y desde ahí me eligieron al directorio. Desde entonces no he dejado de trabajar por la causa sindical”, recuerda Cayún.
Su compromiso lo llevó también a asumir la presidencia regional de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), cargo que ejerció durante el complejo período de la pandemia, extendiendo su mandato por cinco años. Hoy continúa ligado al sindicato de la construcción, donde, como él mismo dice, su rol sigue siendo “estar con los trabajadores, protegerlos, ayudarlos y entregarles enseñanzas desde la experiencia acumulada en todos estos años”.
Una vida marcada por la injusticia y la organización
Cayún confiesa que su motivación principal ha sido la injusticia social que presenció a lo largo de su vida, especialmente durante la dictadura civil y militar. “En ese tiempo no había protección ni leyes laborales. Los atropellos eran frecuentes, a muchos trabajadores no se les pagaban los salarios y trabajaban en condiciones indignas. Eso fue lo que me motivó a involucrarme”, afirma.
Recuerda las jornadas en los noventa en que los trabajadores se vieron obligados a tomarse la Intendencia de Aysén como medida de presión para exigir empleo y sustento. “Es la herramienta que tenemos los trabajadores, es decir, la acción y la movilización cuando el diálogo con la autoridad se agota”, sostiene.
De origen mapuche, Cayún es enfático en señalar que el Estado aún mantiene una deuda histórica con los pueblos originarios. “Siento que a los pueblos no se les ha dado la justicia que corresponde. Nuestros hermanos han dado la pelea y ojalá algún día se los escuche. La lucha no va a terminar mientras haya injusticia, y nosotros desde acá apoyamos esa causa”, señala.
Durante el conflicto ambiental por el proyecto Hidroaysén, Cayún y su sindicato fueron parte de las movilizaciones que se opusieron a la construcción de cinco centrales hidroeléctricas en los ríos Pascua y Baker. “Allí estuvimos nosotros también defendiendo nuestra tierra, y fue una gran experiencia para todos”, rememora.
Para Cayún, el mundo sindical ha ganado espacios y respeto de las autoridades, aunque reconoce que aún queda camino por recorrer. “Nosotros somos trabajadores, hombres y mujeres dignos, y merecemos respeto”, enfatiza.
Valora los avances recientes en materia laboral, como la reducción de la jornada a 40 horas y el aumento del salario mínimo, iniciativas que atribuye al impulso de parlamentarias como Camila Vallejo y Karol Cariola. Sin embargo, advierte que “la derecha y los grandes empresarios del país no dejan que los trabajadores ganen un poco más y puedan vivir con mayor dignidad. Hemos avanzado, pero falta mucho todavía”.
Unidad y proyección del movimiento sindical
El dirigente apuesta por fortalecer la unidad de la clase obrera, especialmente en la CUT regional. “En ese sentido no nos perdemos”, afirma. Además, considera fundamental ampliar la base sindical hacia las localidades más alejadas de Coyhaique: “En todos lados hay obreros que necesitan contar con organizaciones que les permitan abordar sus problemas en conjunto”.
En su trayectoria, Cayún incluso tuvo la oportunidad de conversar con el expresidente Sebastián Piñera, a quien entregó una carta con las demandas de los trabajadores de la región. “Me dijo que respondería, pero nunca lo hizo. Creo que terminó en el tacho de la basura”, comenta, lamentando que “los gobiernos de derecha privilegian el gran capital, muchas veces extranjero, por sobre los trabajadores del país”.
Con más de cuatro décadas de militancia sindical, José Cayún mantiene firme su convicción en torno a que “Los dirigentes sindicales de todo el país debemos trabajar en unidad, dar la pelea entre todos, porque no podemos estar divididos, tanto en el sector público como en el privado. La fuerza de los trabajadores está en la unión”.








