Directora Regional Subrogante del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género, SernamEG, Carla Arriagada Malagueño.
Recientemente finalizó marzo, y con ello culminan muchas de las actividades que buscan visibilizar la participación de las mujeres en distintos ámbitos de la sociedad y su contribución en la construcción de la historia de nuestro país, y el mundo; todo esto en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer. Esta fecha nos recuerda los avances en materia de derechos, la lucha de miles de mujeres por conseguir el reconocimiento de ellos, pero al mismo tiempo lo que aún queda por avanzar y consolidar en nuestra sociedad.
En la promoción y búsqueda de la igualdad entre hombres y mujeres, el enfoque de género en el Estado juega un rol trascendental y más que nunca es primordial mejorar las políticas públicas fortaleciéndolas con esta mirada para apostar a disminuir las brechas de género.
Ahora bien, antes de profundizar en la idea anterior es necesario abordar correctamente los conceptos que apunta el título de la presente columna y cómo se aplican en las políticas públicas. Los términos Igualdad y Equidad no son sinónimos, en el primer caso se refiere a dar las mismas condiciones a mujeres y hombres; es decir, que no tengan un significado discriminatorio. En esa línea, la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) introduce el concepto de Igualdad Real el cual hace una distinción refiriéndose al trato desigual en situaciones idénticas, no al trato distinto en situaciones de hecho también diferentes.
En tanto, Equidad es entregar y crear condiciones ajustadas a las características o situaciones particulares que presentan los diferentes grupos de mujeres y hombres de modo de garantizar el acceso o el beneficio a aquel grupo que presenta la mayor desventaja frente al otro. Su énfasis está puesto en la igualdad de oportunidades, para lo cual es necesario considerar las condiciones que la sociedad otorga de manera consciente y positiva, que permiten ese resultado. Se trabaja desde el concepto de justicia y cómo las diferentes condiciones desde las que se posicionan las personas frente a una misma situación, pueden constituir una inequidad.
Es probable caer en la tentación de confundir las políticas dirigidas a mujeres con aquellas construidas con enfoque de género, las primeras, atienden generalmente necesidades prácticas relacionadas a problemas específicos y cotidianos. En tanto, las políticas públicas con enfoque de género buscan dar una respuesta a necesidades estratégicas y apuntan a desarrollar cambios para terminar con la discriminación de género. Un ejemplo de ellas son las políticas que buscar terminar con la posición subordinada de las mujeres en la sociedad en relación a la violencia de género.
Las inequidades que aún persisten entre mujeres y hombres se agudizaron durante la pandemia, la suspensión de actividades productivas y las cuarentenas produjeron un efecto en los indicadores económicos y sociales de nuestro país. Una consecuencia del manejo de la crisis sanitaria es el retroceso de 10 años en la participación laboral femenina, el que tuvo como mínimo histórico el trimestre mayo – junio del año 2020 y que alcanzó un 41%. Otro dato es el otorgado por la Encuesta Nacional de Empleo de noviembre-enero de 2021, donde se establece que el 32% de las mujeres no busca empleo debido a responsabilidades familiares. Para los hombres el panorama es distinto y aproximadamente el 2,7% indica que no busca empleo por la misma razón.
El Estado juega un rol fundamental en mandatar la incorporación del enfoque de género en todas sus instituciones, en esa línea, y atendiendo a la necesidad de considerar las condiciones que la pandemia nos implicó, como Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género ajustamos nuestros modelos programáticos para adaptarse a esta nueva realidad. Esto, pues entendemos que para disminuir las brechas de género que afectan sus autonomías – política, económica y física – es necesario tener en cuenta tanto las particularidades y especificidades de las mujeres en el territorio, como el hecho que en la realidad, las discriminaciones que las afectan confluyen y pueden intensificar sus consecuencias.








