Las páginas amarillentas de un ejemplar original del periódico El Farellón yacen sobre la mesa, con nombres e historias que alguna vez fueron noticia, que se van perdiendo con el tiempo y que son una ventana para conocer parte de lo que hoy es la región de Aysén. Una ventana que Marisol Obrador decidió abrir para otros al convertir esas hojas en su libro El Farellón Histórico, porque entendió que cada una guarda una voz que espera ser escuchada y que esas historias merecen quedar por escrito antes de que se pierdan para siempre.
Las historias de una región también pueden reconstruirse a partir de las páginas de un periódico, los recuerdos de una familia o las experiencias de quienes crecieron en su territorio, es por eso que, para Marisol Obrador, escribir se ha convertido en una manera de recuperar esas memorias. Desde su propia historia hasta la investigación de antiguos registros de prensa, su trabajo busca dejar por escrito relatos que considera parte de la identidad de Aysén.
Marisol Obrador es escritora y periodista nacida y criada en Puerto Ingeniero Ibáñez, en la Región de Aysén, donde ha encontrado buena parte de las historias que atraviesan su trabajo. A través de sus libros, ha abordado tanto experiencias personales como acontecimientos de la historia regional, motivada por la necesidad de conservar relatos que, de otra manera, podrían quedar en el olvido.
De las heridas a las palabras
Marisol encontró en la escritura una forma de poner en palabras las experiencias y situaciones difíciles que vivió durante su infancia en Puerto Ingeniero Ibáñez, pero también de compartir lo que ocurrió en aquellos años y comenzar a sanar esas heridas. Así, su vínculo con la escritura no nació de la ambición de ser reconocida, sino de una necesidad personal, como ella misma explica, “este tema de mi vínculo con la escritura nace por querer sanar muchas heridas y muchas cosas trágicas que pasaron desde que yo nací, en el fondo”.
Ese impulso tomó forma en su primer libro Sin Rencor, en el cual comparte su historia personal y que concibió como un agradecimiento a sus padres, sobre todo a su madre, con quien comenzó a reconstruir los recuerdos familiares. A través de largas conversaciones con ella y de investigar, buscó qué esas vivencias no se perdieran con el paso del tiempo, “desde muy chica tuve el interés de recoger esa historia y de ir atando cabos y de buscar, de investigar, de preguntar, de hablar muchas horas con mi mamá para que me contara un poco y que no se me fuera olvidando en el tiempo”.
Con ese primer libro como punto de partida, su camino se amplió con Como extraño tu carta, una rememoranza del correo de esos años, y con el libro homenaje a don Arturo Barros, además de su obra más reciente, El Farellón Histórico, que da paso a su trabajo de investigación sobre la región, y de todo ese camino rescata el sentido que tuvo el primer paso, “no es solamente para que me llamen escritora, sino más bien porque parte de una necesidad de sanar heridas, de sanar cosas, y créeme que lo logré”.
Una ventana a la historia de Aysén
El libro El Farellón Histórico fue lo que terminó por concretar ese interés por la memoria regional reuniendo acontecimientos de la región a partir de la revisión del periódico eclesial El Farellón, que comenzó a circular en 1962 y que informó sobre la vida de la región durante casi una década. La investigación fue posible gracias a la recuperación de ejemplares originales que obtuvo a través de Ramón Muñoz y del obispo Luis Infante de la Mora, documentos que le permitieron acercarse a una parte de la historia local que, según cuenta, no había sido suficientemente investigada.
En sus páginas encontró registros de una región que debía organizarse para responder a sus propias necesidades, en un contexto donde la conectividad y el aislamiento eran preocupaciones constantes para sus habitantes. El periódico daba cuenta de las distintas gestiones e iniciativas de la misma comunidad que marcaron el desarrollo del territorio, “leer ese periódico tú te vas dando cuenta cómo se fue formando nuestra región, cómo se fue consolidando, cómo fueron creciendo entre todos, no había mucha ayuda del Estado en esos años así es que la mayoría de las cosas nacen porque la misma población”.
Una de las historias que rescata es la de Baldo Araya, periodista y cronista que imaginó una conexión terrestre entre Aysén y el resto del país antes del periodo en que comenzó a construirse la Carretera Austral durante la dictadura de Pinochet. Para Marisol, su aporte merece mayor reconocimiento, “él fue el primero que comenzó a vislumbrar la posibilidad de unir la región de Aysén con el resto del país a través de una carretera”.
Obrador cierra con un llamado a las nuevas generaciones, y en especial a quienes estudian periodismo, a conocer de dónde viene la región y a tratar con respeto la vida de quienes pasaron por ella en sus inicios, “no nos olvidemos de nuestras raíces, y que comprendamos con cariño a quienes vivieron en los inicios de la región de Aysén, y también entender que lo que tenemos hoy día es gracias a ellos, no a lo que se teje ahora en los últimos años”.
Los libros de Marisol forman parte de ese esfuerzo por mantener vivas las historias personales y colectivas de la región, y quienes quieran conocer más sobre su trabajo pueden encontrar sus publicaciones a través de su proyecto editorial La Cordonada, disponible en lacordonada.cl








