Al caer la tarde, el portón azul de la Escuela de Danza Zíngara, en calle Sargento Aldea, comienza a recibir a las mujeres que llegan después de sus jornadas de trabajo, algunas todavía con el cansancio del día encima, pero dispuestas a cambiar por un rato la rutina por una clase de danza, donde se sacan los zapatos, se estiran sobre el suelo y siguen las indicaciones de Beatriz Pino, quien las invita a explorar el movimiento a su manera, sin preocuparse demasiado por hacerlo bien o mal.
Artista, creadora y profesora de danza moderna, Beatriz Pino Finlez llegó a la región de Aysén en 2011, donde ha desarrollado una trayectoria vinculada a la formación, la creación colectiva y el trabajo comunitario, impulsando espacios como la Escuela Zíngara y el colectivo Transitar, desde los cuales busca acercar la danza a las personas y fortalecer la presencia de las artes escénicas en el territorio.
Una trayectoria en movimiento
La danza llegó a su vida por el lado de la familia, mucho antes de que pensara en dedicarse a ella, hija de una madre originaria de Puerto Aysén que trabajaba en la CONAF y de un padre profesor de educación física, creció rodeada de folclor, de ballet universitario y de funciones a las que la llevaban de niña, haciendo que el movimiento fuera un lenguaje de casa antes de ser una profesión.
Su formación comenzó a los 14 o 15 años, cuando audicionó en el espacio cultural Balmaceda 12-15 y conoció a la profesora Magdalena Bahamonde, que le mostró un lenguaje que fusionaba lo moderno con lo contemporáneo, y tras terminar la enseñanza media completó cinco años de estudios en la Academia de Humanismo Cristiano, donde obtuvo la pedagogía en danza, antes de instalarse en la región, un camino que, en sus palabras, nunca tuvo vuelta atrás, “desde ahí el viaje fue interminable en mi vida, como nunca más solté la danza.”
Ese viaje posteriormente se fue tejiendo con otras personas como por ejemplo en Transitar Colectivo, que creó junto a Javiera Provis, y en la Escuela Zíngara, que ayudó a sostener cuando la pandemia amenazó con cerrar, sobre esa experiencia recuerda, “ha sido súper importante para mí como trabajadora el poder vincularme desde estos lugares para poder ampliar mi trabajo, para poder reconocer el territorio, para poder reconocer las necesidades dentro de este lugar para la creación en danza”.
Un arte que se habita y transforma
Para Beatriz la danza es un lenguaje que se transforma al habitarlo y se va fusionando a los territorios, esa misma convicción la llevó a vencer el miedo que por años le impidió enseñar Técnica Moderna y comenzó a compartirla con mujeres adultas, personas mayores y artistas escénicos, “nos ayuda mucho a ponernos en este presente de lo que está sucediendo, a no danzar por danzar, sino que danzar para poder también tener una voz y una voz política dentro de este lugar”.
Esa mirada nació antes de la pandemia, cuando junto a otros trabajadores y trabajadoras de la danza, impulsó la iniciativa Danza a la Calle, un espacio que buscaba celebrar y acercar la danza a la comunidad mediante presentaciones y clases gratuitas en espacios públicos. Esa misma intención se mantiene en el trabajo de la Escuela Zíngara con clases abiertas y expandiendo sus actividades hasta Puerto Aysén, “queremos hacer ese aporte también, que la gente conozca las danzas, tenga un espacio idóneo para poder investigarse corporalmente”.
Pino comparte que sostener ese trabajo no ha sido fácil, explica que los desafíos que enfrenta no son tanto territoriales como nacionales, pues entre postulaciones a fondos, recortes en cultura y altos costos para traer compañías, los artistas terminan recortando sus propios honorarios y financiando con su tiempo lo que el sistema no reconoce, “tú ocupas noches y días para formular un proyecto sin ni saber siquiera si te lo vas a adjudicar y eso es tiempo de trabajo”.
Beatriz ofrece a la comunidad acercarse a participar y reconocer el cuerpo más allá de lo utilitario, abriendo espacios para el movimiento, la expresión y el autoconocimiento, ya sea a través de la danza, el teatro, la música, la escritura o cualquier actividad que permita conectar con uno mismo.
A través de su trabajo en la Escuela Zíngara y sus proyectos colectivos, Beatriz Pino continúa invitando a la comunidad a descubrir la danza y a participar de los espacios artísticos que se desarrollan en la región.
Para quienes quieran conocer sus actividades pueden saber más a través de @transitarcolectivo y @zingaracoyhaique en Instagram o Zíngara Escuela de Danzas en Facebook.








