El consejero regional afirmó que la muerte de un trabajador de 27 años este jueves 2 de julio no puede entenderse como un hecho aislado y llamó a revisar el modelo de subcontratación predominante en la industria acuícola.
Tras conocerse el fallecimiento de un buzo de 27 años mientras realizaba labores en un centro de cultivo cercano a Puerto Aguirre, el consejero regional por Coyhaique, Benjamín Infante, manifestó su pesar por lo ocurrido y llamó a abrir una discusión sobre las condiciones laborales en la industria acuícola.
El hecho ocurre pocas semanas después de la muerte de otro trabajador del sector y en medio de una serie de accidentes laborales registrados durante este año en la salmonicultura chilena.
“Quiero expresar mis condolencias a la familia, a sus compañeros de trabajo y a toda la comunidad de Puerto Aguirre. La muerte de un trabajador tan joven nos golpea profundamente y nos obliga a preguntarnos qué está pasando en esta industria”, señaló el consejero.
Infante sostuvo que corresponde a las autoridades investigar las causas de este accidente, pero advirtió que la repetición de este tipo de hechos hace necesario revisar aspectos estructurales del sector.
“Cada accidente tiene sus propias causas y debe ser investigado. Pero cuando estos hechos se repiten, ya no basta con mirar cada caso por separado. También hay que revisar las condiciones en que trabajan miles de personas en la acuicultura.”
El consejero recordó que distintos reportajes publicados este año han advertido sobre la alta cantidad de accidentes fatales registrados en la industria salmonera y han señalado que muchas de las labores de mayor riesgo son realizadas por empresas contratistas y subcontratistas.
“Gran parte del trabajo más peligroso está externalizado. Eso muchas veces termina diluyendo las responsabilidades de las empresas principales y deja a los trabajadores en una situación de mayor vulnerabilidad. Ese modelo merece una revisión seria.”
Infante agregó que esta situación refleja una contradicción que Aysén vive desde hace años.
“La acuicultura genera una enorme riqueza para Chile y buena parte de esa riqueza sale desde nuestra región. Sin embargo, muchas de las localidades donde opera la industria siguen enfrentando importantes brechas sociales. El crecimiento económico, por sí solo, no garantiza desarrollo.”
Finalmente, hizo un llamado a fortalecer la fiscalización de las faenas de alto riesgo y a avanzar hacia un modelo donde el crecimiento económico vaya acompañado de mayor protección para quienes trabajan.
“No podemos acostumbrarnos a que estas noticias se repitan. El desarrollo también significa que las personas puedan volver sanas y salvas a sus casas después de su jornada laboral. Esa debe ser una prioridad para toda la industria y para el Estado.”








