Para las elecciones desde el retorno a la democracia hasta hoy destacan tres comunas de Chile, que jamás se han perdido a la hora de votar y proteger sus intereses. No es casualidad que Las Condes, Vitacura y Providencia voten regularmente y con gran apoyo las ideas pro capitalistas representadas por la derecha política y económica de Chile, por cierto, una de las más reaccionarias del mundo.
Esto cobra mucha relevancia a la hora de mirar las elecciones del mes de noviembre, donde se enfrentarán dos visiones de mundo, aunque ambas cruzadas por la democracia liberal, burguesa y su actual constitución pinochetista.
Esto es de lo más relevante, por cuanto los programas que los candidatos presidenciales presentan al país están necesariamente cobijados bajo la Carta Fundamental actual y aquello por extensión nos coloca en el mismo modelo que aplica hoy en el país.
Chile al ser una república presidencialista, el Ejecutivo (Jefe de Estado y de Gobierno) cuenta con herramientas que pueden impulsar cambios significativos en la vida de chilenos y chilenas, aun cuando debe contar con el respaldo del Congreso para muchas de estas iniciativas. De todas maneras el sistema le da capacidad para una mayor rapidez y eficiencia en las decisiones adoptadas.
Es así que ante la elección de noviembre veremos enfrentadas posiciones que no escaparán de los límites de la democracia liberal, aunque proponen alternativas bastante distintas para el país. Por una parte, la derecha y ultra derecha, nostálgicos de la Dictadura Civil y Militar, toman como elementos centrales de su discurso el miedo, la economía y, esto es lo curioso, el combate a la corrupción. Y aquí debemos detenernos, porque casualmente son los partidos de derecha los más afectados por actos de corrupción, pero eso no les afecta. Hay un cierto sesgo de parte importante de la población chilena que tolera la corrupción en la derecha. Esos, probablemente serán los ejes de la campaña de Kast, Matthei y Kayser, con el ataque consiguiente al gobierno actual y una veta anticomunista.
Por otra parte, tenemos a Jeannette Jara que deberá acercar posiciones hacia el centro y los llamados partidos “progresistas”, que no son de izquierda, pero que buscan en clave más o menos profundas reformas estructurales que permitan generar desarrollo para el país y crecimiento para todas y todos.
Jara deberá ser cuidadosa y estratégica a la hora de sumar vocerías y apoyos, pensando en el bien superior del pueblo de Chile, en una campaña que será marcada por la esperanza en un futuro más digno para el país, cuidando el tono y la forma de dirigirse a los chilenos, pero con fuerza para denunciar el abuso, la discriminación y la concentración del poder político, económico y mediático en unas muy pocas manos.
Karl Popper, plantea que si una sociedad tolera la intolerancia, corre el riesgo de ser destruida por ella. En esencia, si se permite la libertad de expresión y acción a grupos o individuos intolerantes, estos podrían usar esa libertad para socavar o eliminar los principios de tolerancia y libertad que les permitieron existir.
Es hora del clivaje en la política chilena y es de esperar que el país sepa resolver de buena manera para el bien de todas y todos.








