El conflicto que atraviesa la comunidad educativa de la Escuela Despertar de Puerto Aysén ha vuelto a poner en evidencia las tensiones estructurales que enfrenta el sistema educativo en la región, pero también ha expuesto las formas en que ciertos sectores políticos, particularmente de la derecha, intentan capitalizar el malestar ciudadano para debilitar la gestión gubernamental y obstaculizar las soluciones reales que se están impulsando. Lo que debería ser un esfuerzo conjunto para garantizar el derecho a una educación digna, se ha transformado en una oportunidad para la manipulación política y el aprovechamiento electoral.
La historia de la Escuela Despertar es compleja. El proyecto de reposición se inició en 2017, pero fue abandonado y postergado durante años debido a problemas administrativos y falta de voluntad política en gobiernos anteriores. Al asumir el gobierno, el Ministerio de Educación y la Seremi de Educación, Isabel Garrido, tomaron la decisión de retomar el proyecto y buscar soluciones efectivas para resolver una deuda histórica con la comunidad educativa. Esta decisión no solo reflejó un compromiso político, sino también una muestra de responsabilidad y sensibilidad hacia las necesidades de la comunidad.
Sin embargo, la implementación de una solución de contingencia mediante la construcción de una escuela modular encontró una serie de obstáculos técnicos y administrativos, relacionados con la propiedad del terreno, el financiamiento y el suministro eléctrico. Lejos de ocultar estos problemas, el gobierno optó por un enfoque de transparencia y diálogo, informando oportunamente a la comunidad educativa en enero de este año y buscando alternativas viables para garantizar la continuidad del proceso de reposición.
La propuesta de habilitar el internado del Liceo Politécnico de Aysén como una solución temporal es una respuesta técnica y responsable a una situación compleja. No se trata de una solución improvisada, sino de una alternativa realista y viable que permitirá a los estudiantes contar con condiciones adecuadas para desarrollar sus actividades educativas mientras se avanza en la construcción definitiva de la nueva escuela.
En este contexto, las críticas provenientes de sectores de derecha y otros que fungen de progresistas, resultan no solo injustificadas, sino también profundamente oportunistas. Parlamentarios y figuras políticas que durante años ignoraron el abandono de la Escuela Despertar ahora levantan la voz para criticar las soluciones que el gobierno está impulsando. La misma derecha que durante su mandato permitió que el proyecto se estancara, hoy pretende erigirse como defensora de los derechos de las familias y de la comunidad educativa. Esta actitud no solo refleja una falta de autocrítica, sino también una intención clara de utilizar el conflicto para fines políticos.
Es evidente que el malestar de la comunidad es legítimo. Las familias y el profesorado tienen el derecho a exigir condiciones educativas dignas y seguras para las niñas y niños. Sin embargo, el aprovechamiento político de ese malestar por parte de la derecha es una estrategia irresponsable y peligrosa, que busca desacreditar la gestión gubernamental y generar un clima de desconfianza hacia las autoridades. La instrumentalización de las demandas ciudadanas para desgastar políticamente al gobierno no solo dificulta la búsqueda de soluciones reales, sino que también divide innecesariamente a la comunidad.
Frente a este escenario, la labor de la Seremi de Educación Isabel Garrido ha sido ejemplar. Su disposición al diálogo, su capacidad para sostener conversaciones difíciles con la comunidad y su compromiso para buscar soluciones concretas demuestran una gestión alineada con las necesidades reales de la comunidad educativa. La Seremi ha estado presente en cada etapa del proceso, escuchando las demandas, explicando las limitaciones técnicas y proponiendo alternativas viables. Este trabajo ha sido reconocido por los propios asistentes de la educación, que valoran la seriedad y el compromiso detrás de las decisiones adoptadas.
Lo que está en juego no es solo la reposición de la Escuela Despertar, sino también la credibilidad de la política educativa y la capacidad del Estado para garantizar derechos fundamentales en un contexto de complejidad técnica y administrativa. La respuesta del gobierno ha sido clara: diálogo, transparencia y responsabilidad. Las soluciones no serán inmediatas ni perfectas, pero están siendo construidas sobre bases sólidas y con un enfoque de sostenibilidad a largo plazo.
El oportunismo político de la derecha no solo es un intento de capitalizar el conflicto, sino también una estrategia para socavar la confianza en las instituciones públicas y en la capacidad del Estado para garantizar derechos sociales. La comunidad educativa de la Escuela Despertar no necesita discursos grandilocuentes ni falsas promesas electorales; necesita soluciones concretas, y eso es precisamente lo que el gobierno y la Seremi de Educación están ofreciendo.
Es fundamental que la ciudadanía se mantenga alerta ante estas estrategias de manipulación política. La defensa de la educación pública y de los derechos de las comunidades educativas no puede convertirse en una trinchera para la disputa partidista. El proceso de reposición de la Escuela Despertar debe seguir adelante, con el respaldo técnico y político necesario para garantizar que las soluciones propuestas sean efectivas y sostenibles en el tiempo.
La gestión de la Seremi Isabel Garrido y del Ministerio de Educación merece reconocimiento y respaldo. Han asumido la responsabilidad de resolver un problema histórico, y lo están haciendo con transparencia, compromiso y diálogo. Las familias y la comunidad educativa tienen el derecho a manifestarse y a exigir condiciones dignas, pero también tienen el derecho a recibir información clara y soluciones concretas. Y eso es precisamente lo que el gobierno está ofreciendo: un camino responsable hacia la reposición definitiva de la Escuela Despertar.
La educación pública es un derecho, no una moneda de cambio político. Y frente al oportunismo y la manipulación, la respuesta debe ser clara: compromiso, responsabilidad y soluciones reales.








