Por Verónica Furrianca Montiel
En el artículo 19 de la Constitución chilena se consagra la obligación del Estado de garantizar el derecho a la vida, a la salud y al respeto de la persona humana para todos los ciudadanos sin distinción, pero el pleno ejercicio de estas garantías está lejos de cumplirse en zonas extremas de Chile, como Aysén, por una distancia más que geográfica.
La falta de acceso a la atención médica oportuna en la región de Aysén se atribuye a la carencia de especialistas permanentes, infraestructura deficiente y las vastas distancias que separan a los habitantes respecto al principal centro de salud asistencial de alta complejidad en Aysén, el Hospital Regional Coyhaique. El mero hecho de habitar en sectores rurales costeros o cordilleranos retrasa los diagnósticos y tratamientos, comprometiendo la salud de la población.
La vulneración de derechos toma carne propia en pacientes como Noemí del Carmen Ojeda Zapata, adulta mayor de 74 años, oriunda de Coyhaique, quien tuvo que esperar cerca de dos años para ser operada de sus rodillas debido a problemas de gestión en la derivación desde el CESFAM Víctor Domingo Silva al Hospital Regional Coyhaique. Este retraso aceleró el desgaste de sus articulaciones, provocándole problemas en sus caderas, las cuales también necesitaran cirugía en el futuro.
Noemí pasó de ser una mujer enérgica, dedicada a la siembra y a sus labores diarias como madre y abuela, a enfrentar una vida limitada por sus dolencias, en un camino administrativo y médico tan largo como los viajes que debió realizar.
Durante la pandemia, debió ser derivada a Valdivia para someterse a quimioterapia, y posteriormente a Talcahuano y Puerto Montt, recorriendo largas distancias en busca de atención médica que no estaba disponible localmente. “Tuve 15 sesiones. También me derivaron a Valdivia, y allá me dio COVID. Pero no me dio fuerte, ¡firme la chola jaja!, porque justo estaba en medio de la operación del cáncer. Sin embargo, mis hijas estaban muy preocupadas, las dos. No sabían cómo me encontraba, ya que, en ese tiempo, cuando alguien se contagiaba de Covid, muchas personas fallecían. Ellas estaban lejos, sin saber mucho más sobre mi situación, lo que las tenía muy angustiadas”, comenta Noemí.
Esta circunstancia pone en evidencia la necesidad de fortalecer el sistema de salud en Aysén, evitando que sus habitantes deban enfrentar el desafío adicional de desplazamientos tan complejos en momentos de extrema vulnerabilidad. Tras superar su ardua lucha contra el cáncer de mama y recibir otros nuevos diagnósticos, Noemí Ojeda se vio sumergida en una realidad compartida por muchos aiseninos: la falta de tratamientos especializados en la región.
“ El doctor me miró y me dijo que tendría que operarme de ambas rodillas porque iban para el mismo lado. Pero el trámite no fue completo: me derivaron al hospital, pero no pusieron que eran ambas rodillas las que necesitaban atención”.
Noemí Ojeda Zapata/ Paciente
En la última cuenta pública de 2023, publicada en la página web del Hospital Regional Coyhaique, se evidencian diversos gastos operacionales, destacándose como uno de los hospitales que recibe más recursos a nivel nacional. Entre los principales gastos, sobresalen aquellos destinados al traslado de pacientes a otras regiones del país, tanto en avión comercial como en avión ambulancia, representando uno de los ítems de mayor inversión, recursos que son derivados a empresas privadas regionales. Esta situación refleja la lejanía geográfica de la región de Aysén en relación con el resto del país, lo que hace que estos traslados sean indispensables para garantizar un acceso adecuado a la atención médica especializada que no está disponible localmente.
Especialidades más críticas
El Hospital Regional Coyhaique es el único recinto asistencial de alta complejidad en Aysén. En este sentido, pudimos acceder a información relevante respecto a las atenciones de la población, donde destaca con un promedio de 60 mil consultas anuales en el policlínico y 63 mil atenciones de urgencia.
En cuanto a la lista de espera para consultas de especialidad en Cardiología, actualmente 427 pacientes adultos se encuentran en espera. Las grandes distancias y la limitada disponibilidad de especialistas hacen necesarias alternativas como los traslados aeromédicos fuera de la región. En noviembre, el avión ambulancia realizó 244 traslados, mientras que 1.204 pacientes fueron transportados en vuelos comerciales.
Listas de espera
Según lo publicado por el medio Radio Las Nieves de Puerto Aysén, el día 24 de agosto de 2024, Ximena Órdenes Neira, senadora por la región de Aysén e integrante de la comisión de salud del Senado, manifestó su preocupación sobre cómo se están gestionando las listas de espera y pidió al Ejecutivo que señale qué cambios se está pensando para mejorar la eficacia del sistema. “Siempre anexamos más dinero por listas de espera para comprar servicios. Me parece que, si mejoramos la gestión, podríamos hacer un cambio más sustantivo”, indicó Órdenes, cuestionando el que se siga gestionando de forma manual los datos y recalcando que ese es “uno de los primeros grandes desafíos”.
Gestión en el centro de salud primaria
¿Recuerda nuestra paciente Noemí Ojeda Zapata? Ella afirma que la demora en la atención agravó su cuadro y hubo que destinar más recursos para su tratamiento, donde tras sufrir intensos dolores, Noemí acudió al centro asistencial y relató su experiencia: “El doctor me miró y me dijo que tendría que operarme de ambas rodillas porque iban para el mismo lado. Pero el trámite no fue completo: me derivaron al hospital, pero no pusieron que eran ambas rodillas las que necesitaban atención. Si hubieran puesto eso, quizás ya habría estado operada hace más tiempo de las dos rodillas, y tal vez también de la cadera”.
De acuerdo con el testimonio de la adulta mayor; “En la operación de la primera rodilla me pusieron una sola prótesis, pero en la segunda ya tengo dos prótesis. Ósea, ya había avanzado bastante la enfermedad. Con la última rodilla estaba un poco preocupada porque ya no podía caminar bien. Fui varias veces al hospital, y el chico que me atendía buscaba mis antecedentes y me decía: ‘Pero no está registrada’. Si la posta hubiera enviado algo, él podría haberme adelantado en la lista de espera, pero no había ningún registro”.
¿Qué cambios cree usted que deberían implementarse a nivel regional para mejorar el acceso a la salud tomando en cuenta lo que implica vivir en Aysén?
“Acá hace falta que haya más doctores, más especialistas, porque los que están no son suficientes para tantas necesidades. Antes, en el tema de las rodillas, había muy pocos especialistas, pero ahora hay más, como cuatro o cinco. Por ejemplo, está el doctor Vásquez, el doctor Godoy y otros. Ahora ya son cinco traumatólogos”.
Evidentemente, las listas de espera son una de las variables que inciden, especialmente por las restricciones y postergaciones aplicadas durante la pandemia, pero existen otros factores. El desafío de mejorar la atención en las zonas extremas demanda una inversión en infraestructura, el fomento de incentivos para la permanencia de profesionales médicos, una especial coordinación entre los diversos centros asistenciales, sistemas en turnos para especialistas en condiciones médicas con mayor prevalencia regional, y una mayor presencia de políticas públicas que prioricen la salud en territorios apartados.
Se prueban algunas medidas que pudieran aliviar. El reciente miércoles 30 de octubre, autoridades locales de salud dieron a conocer, mediante un punto de prensa, la readecuación de espacios clínicos en el Hospital Regional Coyhaique. Se trata de un espacio largamente esperado por la ciudadanía, como es la implementación transitoria de la Unidad de Paciente Crítico Pediátrico, que permitirá la atención inmediata de niñas y niños.
Esta nueva unidad tiene como objetivo responder a las urgentes necesidades de atención pediátrica en la región, reduciendo tiempos de espera y evitando así el traslado de los pacientes más pequeños a otras regiones del país. La iniciativa responde a una demanda creciente por mejorar la infraestructura hospitalaria en Coyhaique, especialmente en áreas de cuidado crítico, garantizando una atención segura y de calidad tanto para los pacientes y sus familias. Además, busca evitar la separación de los niños y niñas de sus seres queridos en momentos difíciles, brindando un acompañamiento cercano en su proceso de recuperación.
Finalmente, Noemí reflexiona sobre la esperanza que sentía antes de ser operada de su segunda rodilla. “Pensaba: ´Pucha, termino con la otra rodilla y me sano rapidísimo´. Incluso ya me veía sembrando papas. Pero ahora resulta que tengo este problema en la cadera. Dios quiere que las cosas sean así, y uno tiene que aceptarlas. Hay que entregarse con confianza para que las personas que trabajan en el cuerpo de uno puedan hacer su labor. Como digo. Soy una persona muy firme, resistente y valiente. Y eso solo lo sabe el de arriba”, concluye.








