La ciudadanía de Coyhaique en estos últimos días ha observado nuevamente el inadecuado manejo a los árboles urbanos de la ciudad, destacando el hermoso coigüe ubicado en calle Freire con Prat, del cual se extrajo mas de la mitad de su volumen. Cabe destacar que corresponde a un árbol nativo saludable el cual fue podado de forma muy agresiva, dejándolo expuesto a contraer enfermedades como hongos o plagas en sus cicatrices al no ser una época adecuada para las podas de estructura. Por lo cual, esta especie en particular, junto a muchas otras, se encuentran en riesgo y en el peor de los casos, sentenciados a muerte. Estos árboles, parte del patrimonio sociocultural legado por nuestras generaciones pasadas, mostraban buena salud y un gran aporte a la imagen urbana de la ciudad. Por lo demás, estas especies vegetales aportan importantes servicios ecosistémicos a nuestra ciudad y son el principal nicho de nidificación para aves urbanas. Ante lo expuesto, y a la nula posibilidad de diálogo, nos preguntamos lo siguiente: ¿Existirá algún fundamento con respaldo técnico que pueda justificar esta nueva demostración de brutalidad y mal ejemplo a quienes tienden a imitar el actuar municipal? Es más, ante el Recurso de Protección presentado por la masacre de árboles de la plaza pentagonal, la municipalidad argumentó que no se podía podar árboles después de agosto.
Si bien el riesgo por desganche es una problemática constante y natural, los recursos empleados para podas se podrían reducir considerablemente si existiese un monitoreo adecuado de las faenas respectivas. Esto quiere decir, que las faenas de podas deben reducirse en número y cantidad de cortes proporcionados, esperando la cicatrización saludable de las especies manejadas.
Quienes suscribimos, nos declaramos cansados del atropello a nuestro patrimonio, destrucción del arbolado y estética urbana por parte de la propia Municipalidad, la cual no ha cumplido con sus compromisos ante el Plan de Descontaminación y promesas del alcalde de plantar árboles de calle. En ésto es necesario que exista un criterio paisajístico adecuado para la selección vegetal y no pase a llevar el legado vegetal existente que se encuentra en buenas condiciones.
Solicitamos además, que no se siga desconociendo olímpicamente la crisis de cambio climático, el aporte de estos árboles a la biodiversidad, el consecutivo deterioro de la imagen urbanística por estas malas prácticas, como también al turismo y la calidad de vida de los habitantes.
Hacemos un llamado a nuestras autoridades, en especial a los consejos municipales, para fomentar la escucha participativa de iniciativas actuales, como el estudio que busca colaborar en la confección de una ordenanza de arbolado urbano para la ciudad de Coyhaique y otros poblados, el cual se pretende vincular con la comunidad mediante una comisión de profesionales con origen multidisciplinario, vinculados con el medio ambiente, el paisaje, el urbanismo, la botánica y la ecología. Estudio el cual esperamos fomente la confección de un catastro de arbolado, caracterizando las especies actuales de nuestra ciudad, además de las que a futuro se promuevan instalar. Otros aspectos a considerar, son la confección de un plan de manejo y mantenimiento fitosanitario. Evaluando aspectos tales como el ancho de platabandas, levantamiento de veredas por raíces, el nivel de asoleamiento y requerimiento fisiológicos de cada especie. Por otro lado, es urgente confeccionar una guía de especies adecuadas para plantar, que considere aspectos como la compactación de suelos que limita el normal enraizamiento, la nómina de plagas monitoreadas y detectadas por el Servicio Agrícola y Ganadero, la altura máxima de aquellas especies que estén bajo el tendido eléctrico.
La ciudad la construimos todos, políticos, funcionarios públicos y ciudadanos, y por sobre ello, la ciencia denominada ecología urbana es una aspecto primordial para otorgar calidad de vida y bienestar para quienes habitamos la urbe, por lo tanto, insistimos enérgicamente en la necesidad de entender la ciudad como un sistema vivo, en el cual la vegetación y los espacios verdes juegan un rol fundamental para equilibrar procesos simbióticos que colaboran con equilibrio físico y mental de quienes habitamos esta reserva de vida.
Por último, extendemos el llamado a parlamentarios y al Congreso a legislar al fin la “Ley Arbolito” para normar las malas prácticas de manejo vegetal y parar el descriterio de mas de algún municipio en respecto al tema en cuestión.
Atentamente:
Agrupación Aisén Reserva de Vida
Agrupación Foto natura Aysén de aficionados y amantes de la naturaleza.
Biblioteca Popular Trinchera Utopia
CODEFF Aisén
Comité de la Infancia del Baker
Comité de Emprendimiento y Turismo de Puerto Bertrand
Ecosistemas
Organización Ciudadana Cicleayque.
Sociedad de Historia y Geografía de Aysén








