Benjamin Infante
Debemos hacernos una pregunta: En la región, ¿el Consejo Regional es la parte que mejor representa el pluralismo del pueblo aysenino?
Si hay algo que distingue a la modernidad de épocas anteriores es que la voluntad mayoritaria de las personas que habitan un territorio es lo que dirige el ejercicio del poder y la toma de decisiones. En vez de Dios o el Rey, sería el pueblo como abstracción el que decide quiénes lo representan, el pueblo sería el todo, mientras las “autoridades” la parte que lo representa. Esta idea ha tendido a generar un aumento de la reflexión de las personas sobre sí mismas ya que han de verse reflejadas en un otro.
El pueblo de la región de Aysén es uno diverso. Étnicamente somos una de las tres regiones con más presencia indígena, superada únicamente por Arica y la Araucanía, sin embargo, en el actual Consejo Regional no hay ningún miembro de nuestros pueblos originarios. Políticamente somos un pueblo donde ganó el Presidente Boric con el 56% de los votos, pero de los actuales 14 Consejeros, solo un 30% podría haber votado por él. Organizativamente, la región de Aysén es la segunda a nivel nacional con mayor cantidad de organizaciones, con 23 organizaciones cada mil habitantes, no obstante, de nuestro actual Consejo solo un tercio declara alguna participación en organizaciones sociales.
Si reunimos a los actuales consejeros por sector político, el 57% es de derecha militante o independiente, un 29% de la Democracia Cristiana y un escaso 14% representa a la izquierda. Partiendo del supuesto que el sistema político selecciona a los representantes de acuerdo a la voluntad mayoritaría, ¿por qué su composición está tan lejos de ese 56% que obtuvo el presidente Boric? ¿Por qué no tenemos representación indígena? ¿Por qué no hay una mayor presencia de dirigentes sociales? Las razones no las hemos de encontrar en ningún designio divino, sino en nuestras propias decisiones respecto a la parte que decidimos que nos represente.
Independiente de las razones que se puedan elucubrar, ya sean las omisiones de distintos partidos de la izquierda en la elección del 2021, o la lógica pendular que se puede observar en el comportamiento electoral desde el 2020, el Consejo Regional podría en las próximas elecciones lograr una representación plural y más ecuánime de la voluntad mayoritaria del pueblo en la región; considerando a los sectores de izquierda, a los pueblos indígenas y a los dirigentes sociales. Una parte que delibere a nombre del todo debe contar con la representación de las distintas perspectivas que lo integran.








