Por Isabel Garrido C. Seremi de Educación Aysén
A nivel nacional se observó una mejora sustantiva en todas las asignaturas y niveles, mientras que en la Región de Aysén la tendencia es a la estabilidad, con una significativa mejora en la prueba de matemática en II° medio. La brecha de género vuelve a ser una asignatura pendiente de nuestro sistema educativo.
El SIMCE 2023, cuyos resultados conocimos hace unos días, tiene varias particularidades. En primer lugar, nunca se había publicado con tanta anticipación. Gracias a un monumental esfuerzo institucional hoy conocemos los resultados a tiempo para que las escuelas e instituciones tomen decisiones en pos de los aprendizajes. En segundo lugar, nuevamente no tendrá consecuencias para las escuelas, como categorización o cierre, reforzando así su carácter de diagnóstico. Y tercero, nos ofrece una fotografía de cómo el sistema educativo se recupera posterior a la pandemia, las áreas en que hemos avanzado y las que debemos reforzar.
A nivel nacional destaca que el sistema educativo está mostrando síntomas de recuperación, alcanzando puntajes similares a los que teníamos previo a la pandemia. Especialmente notoria es el alza de +9 puntos en matemática 4° básico, la más pronunciada de la década. Es un llamado a mantener el foco en la Reactivación Educativa, sin exitismos y con mirada de largo plazo.
Destaca también que los Servicios Locales de Educación Pública mejoraron significativamente sus resultados, sobre todo en aquellos con mayor tiempo de implementación. Ello refuerza la necesidad de fortalecer y mejorar esta política de Estado, poniendo en el centro los aprendizajes de los niños y niñas.
Por su parte, a nivel regional también se registró una mejora significativa en la prueba de matemática de II° medio, subiendo +8 puntos entre las mediciones de 2022 y 2023. Sin embargo, en el resto de las mediciones no se observan fluctuaciones significativas, con resultados similares pre y post pandemia. Esto nos da cuenta de un sistema resiliente que fue capaz de sostener la caída abrupta que se observó en el resto del país y el mundo; sin embargo, también muestra que todavía debemos avanzar en una mejora significativa de los aprendizajes por sobre los resultados históricos, que usualmente se ubican en una posición de rezago respecto al resto del territorio nacional.
Finalmente, a días de conmemorar otro Día Internacional de la Mujer, vale la pena detenerse con especial atención en lo que nos muestra el SIMCE en materia de brechas de género. Luego de años de paulatina disminución, posterior a la pandemia la brecha se agudizó a los niveles de hace una década atrás, tanto en matemática (a favor de los varones) como en lenguaje (a favor de las mujeres). Demuestra el carácter irreemplazable de la escuela presencial, por su impacto en los aprendizajes y la equidad.
Hay una apabullante cantidad de evidencia que demuestra que estas brechas se pueden disminuir partiendo por la escuela. Las neurociencias han descartado rotundamente que exista alguna característica del cerebro que diferencie la manera de pensar de varones y mueres. Por otra parte, las brechas se reducen y desaparecen en contextos donde se promueve un aprendizaje equitativo; donde los equipos directivos, profesores, profesoras y asistentes de la educación hacen esfuerzos conscientes y sistemáticos por evitar replicar estereotipos de género en la escuela.
Estas diferencias afectan negativamente el desarrollo de niños y niñas en distintas dimensiones. Nos arriesgamos a educar a mujeres que se sienten incapaces de desarrollar habilidades matemáticas, que son esenciales para la vida y que suelen reportan mayores ingresos económicos; así también, varones con dificultades al identificar y expresar adecuadamente sus emociones, lo que puede transformarse en frustración y soledad. En definitiva, la brecha de género limita las posibilidades de desarrollo humano pleno de generaciones completas.
En conclusión, el SIMCE 2023 muestra los primeros síntomas de recuperación del sistema educativo. En esto debemos reconocer el rol esencial de docentes y asistentes de la educación, que mantuvieron el proceso educativo durante la pandemia y hoy se esfuerzan diariamente por reimpulsar los aprendizajes.
No obstante, también hace evidentes los desafíos pendientes. Entre ellos, impulsar una mejora significativa en los aprendizajes a nivel regional, y abordar la apremiante brecha de género.








