Por Miguel A. Rojas
La ansiada vuelta a clases en la mayoría de los establecimientos de la región este martes 05 según el Calendario Escolar de la región tras un largo periodo vacacional. Viene acompañado también lamentablemente con la aparición de episodios de ansiedad y stress, al igual que sucede a los adultos por retomar las responsabilidades laborales que trae marzo. El síndrome Postvacacional no afecta solamente a los adultos sino también afecta a los niños. El “síndrome Postvacacional”, un proceso de adaptación que presenta unos síntomas bien definidos pero que no está reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una enfermedad. En el grupo de población infanto-juvenil, el síndrome Postvacacional puede manifestarse de forma conjunta o aislada y la sintomatología es bastante variada: Tristeza, apatía, decaimiento, falta de concentración, ansiedad e irritabilidad, son las principales alertas que pueden indicar que un niño está afectado por este síndrome Postvacacional. Si el cuadro avanza, los síntomas pueden ser físicos, con dolores de cabeza, de estómago e insomnio.
Para prevenir estos problemas, se aconseja que los padres ayuden a sus hijos (a) a recuperar la rutina escolar y los hábitos, por lo menos dos semanas antes de empezar asistir a la Escuela. En razón a ello recomiendo seguir los siguientes tips:
- Reprogramar los horarios del sueño: Durante las vacaciones los horarios se desordenan, por ende, es importante ya que quedan pocos días para el inicio de clases, los niños vallan ajustando el horario adelantando un poco la hora de irse a la cama. Cuarenta minutos cada día apenas lo notarán y será muy beneficioso para ellos cuando tengan que volver a madrugar. Es importante destacar que los niños deben respetar sus horas de sueño. Entre los 6 y los 8 años, el niño necesita de 11 a 12 horas de sueño, y con 10-12 años, unas 10 horas.
- El Recuentro o Nueva Aventura: Los padres deben conversar sobre el volver a ver a los amigos. Como padres debemos conversar siempre con nuestros hijos que las vacaciones son geniales, pero volver a la rutina también tiene su parte positiva. Podrán reencontrarse con sus amigos o conocer nuevos, compartir con ellos horas de juego y aprender cosas nuevas. También se recomienda preparar en conjunto con los niños la comprar de la lista de materiales, la mochila, el estuche y todo lo que estrenarán en el nuevo curso. Hacerlo un actor partícipe de los preparativos de la vuelta a la Escuela.
El síndrome postvacacional suele durar de dos a una semana. No se trata de una enfermedad, por lo tanto, nos hay que asustarse es una etapa de transición. Aunque si el síndrome postvacacional se prolonga en el tiempo y pasadas dos semanas continuas, hay que acudir a un especialista (Psicólogo) para poder determinar si se trata de una depresión. Detrás de ese estado emocional y físico puede haber dificultades de aprendizaje, el stress que generan los padres por los resultados académicos o exista algún caso de bullying.
Verbalizar y conversar sus emociones: Los padres deben poner en palabras lo que siente y validarlo, por ejemplo, “estás nervioso, te entiendo”. Si la situación lo requiere, explicarle lo que le pasa y ayudarlo a buscar una soluciones y ejemplos.
Contando las experiencias propias de la infancia. Como padres, es necesario entregar tiempo para conectarse con los hijos en su proceso de adaptación. El juego es una de las mejores formas.
Los padres también deben prepararse ante el regreso a clases ante el regreso a clases suelen surgir muchas preocupaciones. La compra de uniformes, listas de útiles escolares, la organización de los traslados y preparación de colaciones son algunas de las principales preocupaciones de quienes tienen estudiantes a su cargo. Lo más importante es la organización adecuada para evitar la ansiedad o estrés.
No tomar más tareas de lo necesario: se aconseja distribuir tareas en la familia o pedir ayuda a la red de apoyo más cercano. Generar redes de apoyo con madres, padres o cuidadores del curso.
Por ultimo debemos recordar que un buen desayuno es clave. Todos los días. Esto te dará la energía y concentración que necesitarás a lo largo del día. Recuerda, tu cerebro necesita combustible, igual que un auto o celular para funcionar.
De Autor:
Miguel Ángel Rojas, Papá. Psicólogo Clínico y Educacional, Profesor de Historia y Cs. Políticas, Post Título en Orientación Vocacional, con estudios de Doctorado y Magíster en Educación y Convivencia Escolar. Bombero y Libre Pensador. Académico Universitario.
Columnista en el Diario El Trabajo (Valparaíso) y Tehuelche Noticias (Aysén). Editor y columnista Prensamérica Chile. Ha escrito variados artículos en relación con la Psicología Educacional. Autor de los libros “Voyager 1, Viaje al Corazón” Guía Práctica para Trabajar el Autoestima” y “Desperté, Crónicas de la Revolución de Octubre”. Con más de quince años de experiencia en el ámbito educacional donde ha ejercido diversas funciones docentes y directivas.








