Carla Arriagada
Cada 26 de abril se conmemora el Día de la Visibilidad Lésbica, fecha que nos recuerda lo que aún queda por avanzar en una mayor comprensión y la incorporación de la comunidad LGBTIQ+. Ahora bien, a qué nos referimos con este acrónimo que surgió en la década del 80´. Cada letra se asocia a la inicial de cada comunidad: L es por lesbiana, G es por gay, B es por bisexual, T es por transgénero, transexual y travesti, I es por Intersex y Q es por identidades y orientaciones no binarias.
Actualmente existen otros términos, uno de ellos es el de diversidad sexual el que apunta a destacar la variedad de identidades, orientaciones y expresiones de género; así mismo, a que la sociedad las incluya en su conjunto. En tanto, disidencia sexual, se refiere principalmente a la reivindicación de las identidades, orientaciones y expresiones de género que se reconocen como contrahegemónicas y contestatarias ante la heteronormatividad, que se ejemplifica en el modelo de hombre, mujer y familia.
Si bien existen leyes que apoyan a la población LGBTIQ+, debido a la construcción social de lo que es ser mujer, esta funciona como una categoría que identifica e invisibiliza a la vez. En esa línea, algunas de las cifras que dan cuenta de la necesidad de una sociedad inclusiva y un Estado comprometido, son los resultados publicados el año 2019 por la Agrupación Lésbica Rompiendo el Silencio. Más del 75% de las mujeres lesbianas encuestadas señaló haber sido acosada en la calle por su orientación sexual. Un 66,51% dijo haberlo sido en un ambiente religioso, un 33,26% en servicios de salud y un 30,96% en el lugar de estudios.
Así como en su momento se hizo un tránsito desde la conceptualización de la violencia intrafamiliar a la violencia contra las mujeres; ahora, son las diversidades sexogenéricas, las que nos convocan. Por ello el programa de Prevención en Violencia contra las Mujeres de SernamEG, también las abarca dentro de la serie de conocimientos que engloban la violencia de género; a través de talleres destinados a juventudes entre 14 y 29 años; así como a las personas que se vinculan con este rango etario.
En esta intervención programática se promueve un proceso socioeducativo, que tiene un énfasis en desnaturalizar aquellas visiones, que definen las relaciones sociales de género de carácter binario y natural. Ejemplos de lo anterior, son los conceptos varón – mujer y masculino – femenino. En esa línea, se ha trabajado con las organizaciones de la sociedad civil, por ejemplo, la corporación TransFormando. En paralelo, en pos del aprendizaje conjunto por la visibilización de la comunidad LGBTIQ+, el año 2022 se coordinó con la ONG Diversa Patagonia un taller enfocado en personas del sector público y municipal, el que abordó temáticas como la Ley antidiscriminación en contextos laborales y despatologización trans.
Creemos firmemente que la comunidad LGBTIQ+ es parte esencial de nuestro país por lo que nuestro llamado es a valorar la diversidad sexual; de esta forma, tendremos una sociedad donde todas las personas, independientemente de su identidad de género u orientación sexual, sean respetadas.
Avancemos en el reconocimiento de las diversidades sexo genéricas
Cada 26 de abril se conmemora el Día de la Visibilidad Lésbica, fecha que nos recuerda lo que aún queda por avanzar en una mayor comprensión y la incorporación de la comunidad LGBTIQ+. Ahora bien, a qué nos referimos con este acrónimo que surgió en la década del 80´. Cada letra se asocia a la inicial de cada comunidad: L es por lesbiana, G es por gay, B es por bisexual, T es por transgénero, transexual y travesti, I es por Intersex y Q es por identidades y orientaciones no binarias.
Actualmente existen otros términos, uno de ellos es el de diversidad sexual el que apunta a destacar la variedad de identidades, orientaciones y expresiones de género; así mismo, a que la sociedad las incluya en su conjunto. En tanto, disidencia sexual, se refiere principalmente a la reivindicación de las identidades, orientaciones y expresiones de género que se reconocen como contrahegemónicas y contestatarias ante la heteronormatividad, que se ejemplifica en el modelo de hombre, mujer y familia.
Si bien existen leyes que apoyan a la población LGBTIQ+, debido a la construcción social de lo que es ser mujer, esta funciona como una categoría que identifica e invisibiliza a la vez. En esa línea, algunas de las cifras que dan cuenta de la necesidad de una sociedad inclusiva y un Estado comprometido, son los resultados publicados el año 2019 por la Agrupación Lésbica Rompiendo el Silencio. Más del 75% de las mujeres lesbianas encuestadas señaló haber sido acosada en la calle por su orientación sexual. Un 66,51% dijo haberlo sido en un ambiente religioso, un 33,26% en servicios de salud y un 30,96% en el lugar de estudios.
Así como en su momento se hizo un tránsito desde la conceptualización de la violencia intrafamiliar a la violencia contra las mujeres; ahora, son las diversidades sexogenéricas, las que nos convocan. Por ello el programa de Prevención en Violencia contra las Mujeres de SernamEG, también las abarca dentro de la serie de conocimientos que engloban la violencia de género; a través de talleres destinados a juventudes entre 14 y 29 años; así como a las personas que se vinculan con este rango etario.
En esta intervención programática se promueve un proceso socioeducativo, que tiene un énfasis en desnaturalizar aquellas visiones, que definen las relaciones sociales de género de carácter binario y natural. Ejemplos de lo anterior, son los conceptos varón – mujer y masculino – femenino. En esa línea, se ha trabajado con las organizaciones de la sociedad civil, por ejemplo, la corporación TransFormando. En paralelo, en pos del aprendizaje conjunto por la visibilización de la comunidad LGBTIQ+, el año 2022 se coordinó con la ONG Diversa Patagonia un taller enfocado en personas del sector público y municipal, el que abordó temáticas como la Ley antidiscriminación en contextos laborales y despatologización trans.
Creemos firmemente que la comunidad LGBTIQ+ es parte esencial de nuestro país por lo que nuestro llamado es a valorar la diversidad sexual; de esta forma, tendremos una sociedad donde todas las personas, independientemente de su identidad de género u orientación sexual, sean respetadas.








