En julio pasado hizo noticia una tubería rota de asbesto cemento tirada en calle Freire de Coyhaique, (frente al Colegio Mater Dei y un restaurante), junto con el sedimento azul (aparentemente crocidolita) que recibió parte del vecindario al abrir sus llaves tras su recambio.
Con eso nos enteramos que en la Región un 44,4% de las matrices de agua potable son de asbesto cemento, y que solo en Coyhaique hay 113 kms. aproximados de la red con ese material y que son de los años 60 a 80.
Luego nos enteramos que esas tuberías tienen una vida útil de 40 años y su renovación al 2021 es mínima, recambiándose a veces y sin apuro cuando advierten que están rotas, como sucede con un tramo de calle Ignacio Serrano que ha presentado fallas durante todo el 2022, cuyo recambio está provisto recién para el 2023. Podemos observar fugas de agua potable por muchas calles de nuestra capital regional, fugas que duran años y meses, como hemos podido observar en Errázuriz, Lautaro, Ignacio Serrano y Sargento Aldea. El manejo y deposición de esas tuberías requiere, por su peligrosidad, el cumplimiento de un estricto protocolo del Servicio de Salud.
Desde 1977 la Organización Mundial de la Salud, OMS y el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, IARC, consideran al asbesto como mineral cancerígeno en todas sus variedades. Hay un sinnúmero de países que ya desde antes prohibieron su uso. En Chile recién en el 2000 por DS 656 se prohíbe la producción, importación, venta y uso de crocidolita (asbesto azul) y otros asbestos. Si bien ha habido esfuerzos en retirar materiales de construcción con asbesto, eso no ha ocurrido con las tuberías, lo que sí se ha hecho en otros países e incluso en muchos lugares de Chile. Aysén presenta un porcentaje por sobre la media nacional de presencia de asbesto cemento en distribución de agua potable.
Sobre la peligrosidad de las tuberías de asbesto cemento degastadas o rotas existe mucha información y ese asbesto afecta principalmente a niños provocando cáncer al estómago y colon. La Escuela de Salud Pública de la U. de Chile sugiere el reemplazo inmediato de esas tuberías.
En Aysén la principal causa de muerte es el cáncer y la principal en hombres es cáncer gástrico. En nuestra región no hay muestreo del agua, tampoco laboratorio para identificar asbesto y prácticamente no existe fiscalización en este tema.
Tras las denuncias y entrevistas con las autoridades respectivas, nos encontramos con un notable silencio por parte de Aguas Patagonia y con responsabilización mutua por parte del Salud y la Superintendencia de Servicios Sanitarios.
Por lo tanto:
Como organizaciones de la sociedad civil y habitantes de Coyhaique y demás poblados de la región, en vista de que las tuberías de asbesto cemento de nuestras ciudades y poblados están obsoletas y constituyen un peligro para nuestra salud, en vista de la prohibición de ese material el cual es reconocidamente peligroso y en la necesidad de respetar nuestros derechos constitucionales, aplicar los principios preventivo y precautorio de nuestra legislación y el Tratado de Escazú; exigimos el pronto recambio de esas tuberías.








