Pichi Maule significa en mapudungun, pequeño remolino de viento y es el nombre de una pequeña comunidad indígena, ubicada a unos 20 kilómetros de Fresia y 9 de Tegualda, en la región de Los Lagos. Es, por cierto, la comunidad más antigua de la provincia de Llanquihue, declarada reducción indígena en 1914 y con el nombre de Pichi Maule el año 1994, donde se organiza legalmente como comunidad indígena bajo el alero de la ley 19.253 o ley indígena.
En ese lugar y desde tiempos remotos, huincas y mapuche han co-existido y se han relacionado sin inconvenientes, de forma colaborativa, donde la mezcla de culturas ha enriquecido el entorno y la vida de las 300 personas que viven en el sector.
Todo eso cambió cuando hace unos meses y de forma intempestiva, “entre gallos y medianoche”, la inmobiliaria Tierras de Chile levantó el proyecto “Raíces de Tegualda”, un loteo de 181 parcelas de 5000 metros cuadrados cada una, enclavado en medio de la comunidad. “Nuestras parcelas están inmersas en un hermoso entorno privilegiado y rodeado de naturaleza y gran plusvalía a 30 minutos de Frutillar y de la carretera 5 sur. Estos proyectos están pensados en aquellas persona y familias que buscan tranquilidad y estar rodeados de naturaleza”, señala su propaganda en redes sociales.
Además, agregan que contarán con rol individual en una zona de alta plusvalía, con bosque nativo en parcelas planas, semi planas, con pendiente, mixtas con praderas despejadas y bosques y con acceso directo a la carretera.
Como si fuera poco, ofrecen actividades cercanas: pesca, caza, kayaks, trekking y acceso a ríos, lagos y volcanes. Ese es el gancho comercial.
La verdad es otra. Hasta ahora ese sector dependiente de la comuna de Fresia, no cuenta con caminos expeditos, hace años se encuentra sin acceso permanente al recurso hídrico, porque las forestales en los años noventa arrasaron con arroyos y ríos con gigantescas plantaciones de eucaliptus, lo que ha empobrecido a los habitantes históricos del lugar, abandonados también por sucesivas administraciones municipales y gobiernos que no se han hecho cargo de sus demandas.
Las parcelaciones vienen a estresar los ecosistemas rurales, donde las inmobiliarias solo venden, pero no asumen los costos asociados, como la construcción de servicios básicos, tales como agua potable o electrificación rural y gestión de residuos, medidas que en la mayoría de los casos se improvisan, sin planificación alguna.
Según datos del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), las solicitudes de subdivisión de predios agrícolas han aumentado exponencialmente en los últimos años, pasando de un promedio de 10 mil requerimientos el año 2019 a 19 mil en 2021 y para 2022 SAG proyecta más de 20 mil solicitudes, un alza cercana al 90%.
La legislación ambiental chilena, en su artículo 10, letra G de la ley 19.300 establece que los proyectos de urbanizaciones en suelos rurales tienen que ser sometidos al sistema de evaluación de impacto ambiental cuando sobrepasan los 80 lotes. En el caso de Raíces de Tegualda se trata de 181 parcelaciones y que, por lo tanto, al menos, deberían ser sometidas al Sistema de Evaluación Ambiental. “Están siendo engañados porque esto es un territorio indígena, donde ni siquiera se ha hecho una consulta para que se construya. En segundo lugar, porque si le venden una parcela agrícola, en su contrato dice que no va a poder construir una casa de agrado”, dice Maribella Vidal Huaitiao, a Canal Sur Visión y parte de la comunidad indígena de Pichi Maule y coordinadora de la mesa regional de salud intercultural de los pueblos indígenas, poniendo rápido coto a quienes desean adquirir una parcela en ese sector.
“Tenemos escasez de agua de noviembre a abril no tenemos agua y cómo lo harán con las aguas servidas, alcantarillado, los caminos. Hay un tremendo daño al medio ambiente con estas inmobiliarias que venden parcelas en un proyecto que no reúne las condiciones para que se pueda habitar el lugar. Nuestros derechos ancestrales sobre estas tierras no son para hacer parcelas”, añade Vidal Huaitiao.
Egon Poveda Gallardo, pertenece a una familia que por décadas habita el sector de PichiMaule, es hablante de mapudungun y reconocido profesor de esa lengua. Él también tiene sus aprehensiones respecto de estos proyectos inmobiliarios. “Hay una transgresión cultural. Hay sitios muy significativos como menokos, que es donde se recolectan hierbas medicinales por las lawentuchefe para nuestra sanación, hay un palihue que es un lugar donde se juegan palín que desaparecería con una eventual parcelación. Tenemos uno de los territorios más secos de la comuna, donde de octubre a abril dependemos de camiones aljibes de la municipalidad para que nos dejen 250 litros de agua a la semana por familia”, se lamenta en entrevista con Canal sur Visión.
“Las forestales hicieron desaparecer el rubro lechero y ahora las inmobiliarias quieren hacer lo mismo con el rubro agrícola”
El divulgador mapuche agrega que “hay una forma de vivir acá, que se moviliza en carreta, a caballo y no va a cambiar esa forma de vida. No queremos inmobiliarias aquí y no vamos a permitir y no vamos a bajar los brazos en esta lucha, es un predio que ya está en proceso de reivindicación territorial por familias y herederos ancestrales. La inmobiliaria sigue ofertando, a pesar de estar en reivindicación y, por lo tanto, el llamado a la gente que quiera comprar parcelas. Antes fueron las forestales que hicieron desaparecer el rubro lechero y ahora las inmobiliarias quieren hacer lo mismo con el rubro agrícola”, acota.
Tratándose de territorio indígena, el tratado 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), suscrito por Chile, hace exigible realizar una consulta en el territorio para realizar cualquier intervención, cosa que tampoco ocurrió en la comunidad de PichiMaule.
Cabe recordar que, en marzo pasado, el Tribunal Ambiental de Valdivia, confirmó que una parcelación cercana a Pucón de más de 80 parcelas debía someterse obligatoriamente a evaluación ambiental, como indica la norma, un precedente importante para el resto del país.
Mientras que semanas atrás, el Ministro de Agricultura, Esteban Valenzuela, ofició al Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), para regularizar las parcelaciones sin control en el país, particularmente en las regiones del sur. “Estamos obligados a poner seriedad a un proceso que se ha desbandado”, dijo en su oportunidad el Ministro, donde anunció además “medidas urgentes y efectivas”, para regular las parcelaciones, un fenómeno que en los últimos años se encuentra fuera de control, estresando los sistemas de agua potable, alcantarillado y caminos, ya que aunque la normativa no autoriza fines inmobiliarios para los loteos y parcelaciones, en lo concreto se generan sectores con viviendas de agrado, sin destino agrícola.
El Ministro Esteban Valenzuela, agregó n exclusiva para www.tehuelchenoticias.cl que “estamos a la espera de un acuerdo legal para generar con seriedad condominios rústicos que tengan resuelto el agua, disposición de la basura, espacios comunes y protección del bosque nativo, hemos generado estas regulaciones de consulta a Minvu, MOP y Conaf, a las que se agregó SAG”, señala.
Además, insistió en que “lo obrado en diálogo con Contraloría busca administrativamente poner coto esperando además los Planes de Ordenamiento Territorial (PROTs) regionales”, expone.
De esta manera desde el Gobierno del Presidente Gabriel Boric esperan regularizar la venta de lotes destinados a parcelas de agrado y que no cuentan con los servicios básicos necesarios para la creación de pequeñas ciudades, que no cuentan con servicios básicos, que además tienen un importante impacto en el medio ambiente y las comunidades que por décadas han subsistido en los sectores peri urbanos.








