Traslados por sus propios medios, gastos que no se reembolsan, descoordinación en horas de exámenes, correos electrónicos que no son contestados y demora en la rehabilitación, además de retraso en pago de licencias médicas, son parte de las prestaciones que el Instituto de Seguridad Laboral (ISL) no cumple con los trabajadores o si lo hace, es a medias, como lo atestiguan testimonios de trabajadores afectados por la desidia. En una palabra: “incertidumbre” es lo que señalan.
Andrés López y Ana Mansilla dejaron de lado su miedo a represalias y salieron a dar su testimonio, lleno de faltas de coordinación, pagos que no se realizan, tiempo perdido para una buena recuperación y ausencia completa de respuestas.
Andrés López de la pequeña y turística localidad de Puerto Tranquilo tuvo un corte de dedo el 25 de marzo de 2022, fecha que coincide con el inicio de su martirio.
Viajó por sus medios a Coyhaique para reclamar su licencia médica, “fui al ISL a pedir la licencia y me derivaron a la ACHS a curaciones, pero nunca me dijeron que tenía que incurrir con gastos de alojo y alimentación por mi accidente. Todo lo hice por mi cuenta. Una amiga me explicó que el ISL debía hacerse cargo mientras estuviera en Coyhaique, producto de mi accidente”, expresa.
Acudió, entonces a la oficina del ISL en la capital regional “y no me explicaron nada, porque no sabía cómo funcionaba”, recuerda.
Es así que lo ponen en contacto con un funcionario encargado de estos procesos, quien le advierte que la solución pasa por ponerle traslado desde Puerto Tranquilo a Coyhaique, ida y vuelta, para venir a controles, una y otra vez, “entonces iba a estar toda la semana viajando, seis horas para allá y seis para acá y le dije que no, porque lo que tenía que hacer era poner un alojamiento para estar en Coyhaique y hacer mis controles”, manifiesta.
López señala que envió de forma reiterada correos a la dirección del ISL, pero no obtuvo respuestas por parte de la institución pública.
Recién en Puerto Montt le explicaron la situación. Días de penurias que parecían tener fin cuando tras dos meses sin sueldo le pagaron su licencia médica, pero bajo una fórmula en la que no le depositaron en cuenta alguna, sino que lo hicieron viajar de Tranquilo a Cochrane, “y cancelé pasajes en bus para ir y volver y tampoco lo cubrieron. En vez de facilitar todo depositando a mi cuenta, me hicieron viajar y perder dos días”, se lamenta el trabajador.
Pero, no conforme con eso, solo le pagaron la licencia, y no el reembolso por todos los gastos en los que tuvo que incurrir, aunque la solicitud la había hecho meses antes. Volvió a enviar correos al ISL, pero tampoco obtuvo respuesta.
Aunque evoluciona bien de su accidente, no deja de estar dolido por la pésima atención del ISL de Aysén, “no me atendió bien, no me orientó, tampoco me da respuestas, me dicen una cosa y luego no responden”.
Andrés indica que dada la gran cantidad de trámites y las pocas facilidades que otorga el ISL, muchas personas optan por renunciar a sus derechos, “siempre están excusándose y no responden”, remata el joven trabajador.
Ana Nieves Mansilla en noviembre de 2021 sufrió un accidente de trayecto e inmediatamente los documentos fueron enviados al ISL. Otra muestra de inoperancia de la institución pública, cuando a pesar que el accidente le impedía desplazarse, estuvo más de un mes sin bota, ni muletas.
Tal como Andrés, tuvo que desplazarse por sus medios y bajo su costo a Coyhaique y “cuando llego al ISL no había nadie para atenderme, solo el muchacho que hace el aseo”, recuerda.
Tras llegar a Coyhaique y a través de la ACHS, el médico instruye que su caso debía ser derivado a Santiago a más tardar en una semana, sin embargo, tras pasar un mes recién fue derivada a la capital del país.
Según indica Ana, el ISL debía gestionar sus horas médicas en conjunto con la ACHS, pero eso no ocurrió e incluso en varias ocasiones nadie la fue a buscar para traslados en Coyhaique.
Eso gatilló un reclamo en la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO), donde exigió la devolución del dinero en los que incurrió durante semanas, “y en el ISL fue rechazado, que no me van a cancelar el dinero que gasté”, indica.
Las malas coordinaciones también provocaron que muchas horas fueran canceladas en la ACHS, “y la enfermera me dijo que el ISL era el encargado de coordinar”.
De esta manera el estrés se fue acumulando, lo que generó horas de siquiatra y sicólogo, volviendo su vida un calvario, gracias a la inoperancia del ISL, de las cuales tampoco se hizo cargo la institución pública. “Esto ha sido muy frustrante. El ISL para mí, la atención médica bien, pero la coordinación, pésima, no se sabe qué día hay que asistir a las terapias. Me gustaría que en el ISL existiera una persona responsable que esté presente, y que vea a los pacientes y vea las condiciones en las que se encuentran. Esto es físico y sicológico, mi experiencia fue traumática y tuve mucho estrés y eso me impedía evolucionar la lesión”, propone como medida para evitar el doble sufrimiento a los trabajadores, por una parte, los accidentes laborales y por otra, el tortuoso camino de la recuperación. “El seguro laboral no funcionó o lo hizo a medias”, dice la mujer que sufrió una fractura de calcáneo, mientras se dirigía a su trabajo.
“Hay muchas, pero muchas personas que la están pasando muy, muy mal por esta institución que es el ISL, falta de interés a los pacientes, descoordinación, no llaman, tengo todos los correos enviados, encuentro que pasan a llevar a las personas”
Los accidentes laborales son cubiertos a través de un Seguro Social contra Riesgos de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales, que es administrado por el Instituto de Seguridad Laboral (ISL).
Se trata de un “servicio público que pertenece al Ministerio del Trabajo y Previsión Social, y a través de su actuar genera Valor Público otorgando Calidad de Vida a los y las trabajadores/as”, señala el ISL en su página web.
De este modo prestaciones que por ley corresponden, de carácter económico, médico o preventivas no se entregan o se hace de forma tardía, generando incertidumbre e inseguridad en los trabajadores, sobre todo en pandemia cuando ese servicio debía cumplir un papel protagónico, sin embargo, los trabajadores acusan nula gestión en estos años.
Por ejemplo, de acuerdo a lo que señala Ana Mansilla, no existe enfermera en Aysén y las llamadas las hacía una profesional de Magallanes, como tampoco psicólogo o asistente social de manera permanente.
ISL reconoce problemas de atención
Durante la administración de Sebastián Piñera asumió como director regional del Instituto de Seguridad Laboral (ISL), Mario Garay. “No hemos estado exentos de algunos problemas, en específico no contar con un coordinador de salud presencial nos ha dificultado de cierta manera el poder brindar las prestaciones médicas que corresponden a nuestros adheridos en tiempo y forma. Estamos con un apoyo desde la región de Magallanes, en donde una profesional de salud nos apoya y viaja una vez al mes por cinco días, cumpliendo las labores presenciales y a distancia”, reconoció el alto directivo.
Reiteró que efectivamente la situación no es la mejor y que la ausencia de una persona en Coyhaique, resiente la atención a los pacientes y usuarios del ISL. “Hemos tenido algunos inconvenientes los cuales se han traducido en alguna molestia para nuestros adherentes, les hemos facilitado la plataforma de OIRS para que pongan sus reclamos y así ha sido. También hemos facilitado la OIRS de la SUSESO y allí también nuestros adheridos han concurrido a interponer sus reclamos”.
No obstante, agregó que se están realizando todas las coordinaciones con la autoridad local, “estamos viendo todas las alternativas a nivel central para revertir esta situación y contar con una coordinadora de salud local”, precisó.
Mientras desde la Seremi del Trabajo, de la cual depende el ISL, el Seremi designado por la administración de Gabriel Boric, el PPD Rodrigo Díaz, sostuvo que “como Ministerio del Trabajo y Previsión Social estamos apoyando la gestión de la dirección del instituto de Seguridad Laboral para poder contar en el menor plazo con una coordinadora médica, ya que es fundamental tenerla acá, desde Punta Arenas como funciona hoy no está dando resultados, por eso la cantidad de reclamos. Empatizamos con la gente y estamos haciendo todas las gestiones para contar con ella en el menor plazo y esperamos se solucione a la brevedad”.








