Aunque la conmemoración del combate naval de Iquique es una actividad republicana y la gesta de Prat pertenece a todos los chilenos, hubo un episodio lamentable posterior al desfile. Durante el almuerzo de honor a las autoridades. En un discurso, el excomandante en jefe de la Armada, Almirante (R) y director de la Liga Marítima de Chile. Miguel Ángel Vergara, se refirió a una «amenaza interna» para la patria y aseguró que ante esto «deberemos estar preparados para saltar al abordaje». Vergara comenzó sus palabras indicando que «creemos que la situación por la que atraviesa nuestro país, donde ciertas ideologías se empeñan por borrar nuestras tradiciones y reescribir la historia, hace aconsejable recordar el espíritu de sacrificio y el amor a la patria de nuestros héroes». Y con ello a estar preparados ante cualquier eventualidad en un claro acto de sedición en plena actividad oficial del gobierno.
¿Qué es la sedición? El acto de sedición es definido por la Real Academia Española (RAE), como el “Alzamiento colectivo y violento contra la autoridad, el orden público o la disciplina militar, sin llegar a la gravedad de la rebelión”. ¿Que nos dice la jurisprudencia sobre esta materia? El artículo 274 del Código de Justicia Militar dice que es culpable de sedición: “Todo individuo, militar o no, que sedujere o auxiliare tropas de las instituciones armadas para promover por cualquier acto directo la insubordinación en las filas”. Por ende, el que el almirante (r) Vergara fue denunciado ante la justicia por el conocido abogado de causas civiles y sociales Sr. Luis Mariano Rendón. Arriesgando una pena de hasta 5 años. ¿Debió haber sido el gobierno o la Armada, quien debiese haber presentado la querella y no una persona natural? Esta situación es muy grave y se tiene que aclarar en las instancias jurídicas y militares correspondientes. Como lo señalo la Diputada PC Carmen Hertz solicitando una sesión extraordinaria a la Comisión de Defensa para analizar “acción sediciosa” del ex Almirante Vergara. Señalando a la prensa “no bastan, a mi juicio, las disculpas entregadas al Presidente y la Ministra de Defensa como tampoco los dichos en una recepción privada. Es necesario que por respeto institucional el comandante en Jefe de la Armada y la ministra de Defensa, nos expliquen lo que ocurrió”.
Revisando las pagina de la historia podemos realizar ciertas analogías entre la guerra civil de 1891 y el golpe militar de 1973, en ambas ocasiones la rebelión o insurrección al estado republicado, fue cuajado por oficiales de la Marina de Chile, lo que significaron etapas de represión hacia el pueblo y que gobernara el gran empresariado en desmedro de los intereses nacionales sobre los intereses imperialistas de las potencias extranjeras.
En dichas ocasiones la injerencia británica contra Balmaceda a mano de Lord North “El rey del salitre” y en el siglo XX la acción norteamericana para desestabilizar a Salvador Allende a manos de la CIA y del presidente Nixon. En ambas instancias apareció en disputa el control de una riqueza esencial para Chile, el salitre y el cobre respectivamente. Se trató de alzamientos contra gobiernos constitucionales y en los dos acontecimientos, la Armada fue elemento dinamizador.
El año 1891, la Armada por medio del Capitán de Navío golpista Jorge Montt Alvares. se levantó contra el gobierno mientras el ejército se mantenía leal al presidente Balmaceda. La llamada contrarrevolución del 91, no dio origen a una dictadura sino a un régimen parlamentario degradado en el marco de la Constitución de 1833 que duro hasta 1925.
En 1973, todas las ramas de las FF.AA, PDI y Carabineros pero lideradas por la Marina por medio del Almirante Merino, actuaron juntos en el golpe del 73 que instaló en el poder al Dictador General Pinochet durante 17 años.
Para más antecedentes históricos, recomiendo el libro “LOS QUE DIJERON NO VOL. 1 y 2” del escritor Jorge Magasich. Donde se describe la formación impartida en las escuelas de Grumetes y en la Escuela Naval para la formación de los futuros oficiales de marina, en tiempos del alineamiento con el Pentágono. Incluye decenas de entrevistas a marinos y el estudio de los procesos jurídicos que permiten reconstituir la vida en cuarteles y buques de guerra de aquel momento. Este libro narra cómo se organizaron los marineros antigolpistas en casi todas las unidades de la Armada, como buscaron resguardar la legalidad, defender el gobierno de Allende y como establecen contactos con los partidos de izquierda para informarlos de la conjura en marcha.
Pero no todos los marinos son golpistas y traidores sediciosos. Existe una larga lista de marinos ilustres, dignos de imitar como, por Ejemplo: Almirante Lord Thomas Cochrane: Libertador de la independencia de tres países (Chile, Grecia y Brasil), el Comandante y abogado Arturo Prat, Teniente Luis Uribe un gran humanista, Guardiamarina Ernesto Riquelme, un destacado bombero y musico porteño, Piloto Luis Pardo, quien rescato a los tripulantes del Endurece en la Antártida, entre tantos otros.
Pero deseo hacer una mención especial: En julio se cumplirán 49 años del cobarde asesinato del Capitán de Navío, comandante Arturo Araya Peeters, asesinato planificado para ir sentando al interior de la Marina de Guerra los principios que regirían el sanguinario golpe de Estado, El Comandante Araya fue el Edecán Naval del Presidente Salvador Allende y fue asesinado por un francotirador que le disparó frente a su domicilio. Un total de 32 miembros de Patria y Libertad (Extrema Derecha), cuyo fundador era Pablo Rodríguez Grez, fueron detenidos y procesados por la Fiscalía Naval, pero todos quedaron libres. Sólo uno de ellos, Guillermo Claverie, fue detenido, luego de haber estado un tiempo prófugo, resultó condenado a tres años y un día de prisión como autor material del crimen, pena que tampoco cumplió ya que, al final, todos los conspiradores fueron indultados en 1981 por Pinochet, “Por servicios prestados a la Patria.
Una vergüenza el llamado sedicioso del almirante Vergara. El único enemigo internó son los mismos uniformados que en el caso milico Gate y el desfalco a carabineros han traicionado a su país o peor aún durante el estallido social le dispararon a su propio pueblo. Pero en su discurso, el almirante no menciona nada de aquello y solo reina la complicidad del silencio.
La patria es del pueblo y no de algunos pocos. En la guerra del Pacífico los bravos de Atacama y la gran mayoría de la tripulación de la Esmeralda eran mineros, obreros, carpinteros era y siempre ha sido el pueblo, el que va a las guerras. Lástima que intereses individuales de un grupo reducido de viejos de café, manchen la gesta heroica dé Prat. «Hablar sobre la patria, es el último refugio de un canalla» Invito al sr. Vergara a leer también, el excelente libro «La guerra de Harley» de Javier Rebolledo. Dicho libro narra los desfalcos y mal uso de recursos fiscales dentro del ejecito y como el capitán (R) de ejército Harley denuncia estas irregularidades antes sus superiores y es acusado de sedición.
¿Qué opinara el almirante Vergara después de leer el libro? ¿Quién es el verdadero enemigo interno? . ¿Después de este incidente, La Armada que es de todos los chilenos, seguirá apoyando a la Liga Marítima de Chile? (Fundación de Carácter privado) al mando de su directorio el Sr. Vergara
Phd© Miguel Angel Rojas Pizarro*
Psicólogo – Profesor de Historia








