Carla Arriagada Malagueño. Directora Regional Subrogante del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género, SernamEG,
Sin lugar a dudas, las consecuencias de la crisis sanitaria y económica han repercutido en gran parte de la población del país, y en especial, sobre las mujeres. Es por ello, que la iniciativa del Gobierno del Presidente Gabriel Boric Font, “Chile Apoya: Plan de Recuperación Inclusiva” incorpora, entre sus múltiples medidas, el reforzar nuestro Programa 4 a 7. Esto significa un reconocimiento al aporte que proporciona a las mujeres responsables del cuidado de niñas y niños de 6 a 13 años el acceso al servicio de cuidado, en apoyo a su participación en el mercado laboral.
La importancia de este modelo programático es que aborda el escaso acceso al servicio de cuidado infantil, lo que repercute en que las mujeres tengan menos posibilidades de acceder al mercado laboral. El año 2020, el Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales en conjunto con ONU Mujeres y el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, realizaron un estudio que determinó que el 38% de los hombres destina cero horas semanales a tareas domésticas y el 57% informó que no se hace cargo del cuidado de niñas/os. Estas cifras ejemplifican la raíz del problema que corresponde a las inequidades presentes en la estructura de la sociedad derivadas de la división sexual del trabajo.
Comúnmente las mujeres se incorporan al mercado laboral conservando el rol de las principales cuidadoras de otros miembros de la familia y de las actividades propias del hogar. Estas obligaciones configuran restricciones para acceder a empleos de calidad y permanecer en ellos. Además, se agudiza en el caso de aquellas que tienen menos recursos, sobre todo en aquellas que tienen más personas bajo su cuidado y no tienen una red de apoyo para compatibilizar todas estas exigencias: trabajo doméstico y de cuidados, con el trabajo remunerado y la realización personal. Respecto a este último punto las cifras son elocuentes, la brecha de género es la entregada por la Casen del año 2020, en el que establece que el porcentaje de hogares con una mujer como jefa de hogar en situación de pobreza por ingresos es de 11,4%; en tanto, ese mismo dato con un hombre como jefe de hogar en situación de pobreza es de 7,6%.
La trascendencia del Programa 4 a 7 es que aborda una de las desigualdades estructurales que es la invisibilización y la feminización histórica de los cuidados, ya que no se trata sólo de avanzar en la corresponsabilidad en el cuidado infantil; sino que es necesaria una política de Estado que apunte a dar garantías a la participación laboral femenina en igualdad de condiciones y derechos. Este es el trabajo que realizamos como SernamEG que se vuelve indispensable con el inicio del período de desconfinamiento paulatino, que permite comenzar a volver a una vida normal con la apertura controlada de los establecimientos educacionales, lo que posibilita que las mujeres retornen a sus trabajos de forma presencial y aquellas que tienen emprendimientos inicien su reactivación. En resumen, el escenario actual es complejo por lo que programas que incorporen el enfoque de género y que contribuyan en la disminución de las brechas entre mujeres y hombres cobra más importancia.
También es parte de la oferta de esta intervención programática la entrega de información laboral personalizada y si las participantes lo requieren pueden ser derivadas al intersector. Asimismo, quienes se encuentren desocupadas y que cumplen el perfil, son vinculadas al Programa Mujeres Jefas de Hogar para fortalecer sus competencias. En tanto, aquellas que quieran potenciar su emprendimiento son derivadas al Programa Mujer Emprende. 126 menores de edad asisten a espacios de cuidado integral luego de finalizada la jornada escolar en cada unidad educativa, de manera presencial, virtual o mixta; de acuerdo al Plan «Seguimos Cuidándonos, Paso a Paso». Actualmente, se ejecuta en las comunas de Aysén y Chile Chico en convenio con los municipios locales, 96 mujeres participan en talleres que tienen como objetivo el promover procesos de empoderamiento que faciliten su participación en el mercado laboral; y de esa manera, avanzar en el ejercicio de su autonomía económica.








