A partir de esta carta, como apoderados de la escuela Gabriela Mistral de Puerto Río Tranquilo, ponemos de manifiesto nuestro más profundo enojo y tristeza con un tema que se ha repetido a lo largo y ancho del país y nuestra región desde que comenzó el año escolar.
Desde principios de año, en la cocina de nuestra escuela se han generado una serie de situaciones irregulares, que hoy en día como padres y madres nos tienen preocupados, frustrados y sobre todo enojados, porque hemos tratado de golpear puertas, mandar cartas y correos, hacer reuniones, pero sin ninguna respuesta.
En lo que va del año, la escuela ha contado con al menos 4 manipuladoras diferentes que trabajan para la empresa HENDAYA, algunas con experiencia, otras que no recibieron la capacitación que correspondía, pero todas con algo en común se vieron frente a una cocina deficiente, demasiadas porciones para una sola persona, y un sueldo que en el caso de Puerto Tranquilo con suerte alcanzaría para pagar el arriendo mensual. Todas renunciaron y con justa razón, la empresa no se hace cargo de nada.
Y el problema no termina ahí, desde la escuela, el centro de padres y el municipio se han enviado correos y cartas informando de esta situación a JUNAEB pero la única respuesta que hemos recibido es que se le “notificará a la empresa”, y si bien hemos sabido que se les han cobrado multas, no sabemos dónde queda esa plata y más encima porqué sigue habiendo deficiencia en el servicio.
¿qué pasa con los niños que en su momento no recibieron la alimentación que correspondía?
¿Qué pasa con la organización de la escuela, con los profesores, madres y padres que se ven afectados por los horarios al no contar con la alimentación adecuada?
¿Por qué una empresa que es contratada por el estado no hace su trabajo como corresponde y vulnera los derechos de nuestros niños y niñas?
Nosotros como Centro de padres y apoderados hemos hecho lo que está a nuestro alcance, a pesar de que muchas veces nos sentimos atados de manos puesto que la alimentación está a cargo de una empresa privada cuya sede más encima no está en la región. Incluso hemos ido más allá, solucionando temas como un calefont deficiente junto con la ayuda del municipio, a pensar en soluciones para aquellos niños que no tienen posibilidades de recibir alimentación en sus casas.
Pero más allá de lo que podemos hacer nosotros como apoderados, son JUNAEB y HENDAYA quienes tienen que asumir su responsabilidad y hacerse cargo de los fondos que tienen a su disposición y entregar un servicio como corresponde a quienes son el futuro de nuestra región y nuestro país. Se trata de derechos, no de beneficios. Y eso queremos manifestar a través de este comunicado. Sabemos que somos muchos más en esta misma situación y en nuestro caso, esta semana que pasó fue la gota que rebalsó el vaso. Exigimos una solución, demandamos una respuesta como ciudadanos, como madres, padres, profesores, profesoras, niños y niñas.








