PhD© Miguel Angel Rojas Pizarro.
Psicólogo – Profesor de Historia y Cs. Políticas.
La violencia escolar tras este retorno a clases presencial está presente en nuestro día a día. El hombre posee una vocación violenta, la que es contenida por la capacidad inteligente de regular las pasiones, la organización de la sociedad que contribuye con las regulaciones para la convivencia cotidiana y la cultura que nos conforma el articulado moral y ético del proyecto de vida que orienta a las agrupaciones humanas. En ocasiones, la violencia es como un fantasma un potencial latente y nuestras interacciones circulando en nuestro entorno como un elemento invisible que puede precipitar ante cualquier incitador inesperado. Cuando hablamos de violencia en el ámbito escolar nos referimos al concepto de bullying. A su vez no solo nos referimos a la violencia en la sala de clase, sino que, en el patio, en la salida del establecimiento, camino a casa, en sus tiempos libres o actividades extraprogramáticas, donde se reúnan y compartan los alumnos y no se encuentre un docente u adulto presente.
Definimos el acoso escolar (también conocido como hostigamiento escolar, matonaje escolar, maltrato escolar o en inglés bullying) es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre estudiantes de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado tanto en el aula, como a través de las redes sociales, con el nombre específico de ciberacoso.
Existe una estrecha relación entre rendimiento y bullying, los estudio confirma que: “las escuelas producen resultados menos satisfactorios cuando los profesores y otros miembros del equipo técnico hacen uso de la violencia simbólica y de la violencia física contra alumnos y colegas, generando así un círculo vicioso y una cultura de fracaso y de abandono de la escuela, al tiempo que afectan el orden, la motivación, la satisfacción y las expectativas de las personas en sus relaciones mutuas, tienen efectos muy plausibles sobre las escuelas, que están relacionados con el fracaso de sus propósitos y de sus objetivos más amplios de educación, de enseñanza y de aprendizaje.”
Por lo tanto, es de suma importancia el trato que da la escuela y las comunidades escolares a esta problemática y como los profesores crean un clima en donde se aborden las diferentes temáticas en disputa, se conversen las diferencias y se solucionen problemas de manera eficaz, para así lograr un aprendizaje efectivo en horarios de clases, dejando de lado problemas y enfocándose en este.
Un adecuado clima de convivencia escolar favorece la percepción de estudiantes, docentes, padres y apoderados en cuanto a la existencia de un ambiente de respeto al interior de la comunidad educativa; un ambiente organizado, donde se conocen las reglas y éstas son respetadas por todos y ausente de violencia física, sicológica y/o verbal.
La educación debe preocuparse de calidad de enseñanza no de cantidad de materias que se pasa a diario, actualizar metodologías, conocimientos y didáctica de enseñanza, en donde se renueve su distribución de los tiempos de manera tal que no malgaste tiempo valioso en disciplinar sino en enseñar, al estar atento y hacerse participe de esta enseñanza, mostrara una disminución en la problemática disciplinar.
Podemos identificar como síntoma de bullying “La víctima tiende a ser físicamente muy débil en comparación con sus pares, temerosos, con un alto grado de ansiedad, baja autoestima, sensibles, tranquilos, sumisos, en cuanto a su rendimiento académico puede variar entre alto, normal o bajo” (Olweus, 1998).
“Las víctimas a largo plazo tienen mayor ausentismo, así como un mal relacionamiento con los pares y trastorno de conducta.” Smith et al., (2004) Las víctimas se minimizan, baja su autoestima, pierden el apetito o aumenta su ansiedad, se sienten en una encrucijada de nunca acabar, ya que tienden a ocultar su problemática para evitar represalias.
Aunque cuando el alumno presenta un bajo rendimiento escolar no siempre es víctima de acoso escolar, tiene que haber una investigación pedagógica integral con anterioridad, ver la problemática en la familia y evitar etiquetar al niño.








