Es impresionante ver los rostros de un sector de la convención cuando se aprueba el estado social de derechos, educación sexual integral, derechos reproductivos o estado regional. Es el rostro de quien ve cómo su mundo se desvanece y da paso a uno que desconocen, que le temen. Pero no solo sienten que está cambiando, sienten que el país está derrumbando, porque ellos saben cómo deben ser las cosas.
Al inicio la institucionalidad de aquello llamado Chile vivía dentro de la ciudad empalizada, porque afuera estaba la barbarie, estaban los indios, los negros, los mestizos. Adentro la gente de bien, los colegios, los curas, las Cortes y la civilización. Ellos eran Chile. El resto, los indios, las encomiendas que trabajaban para ellos.
Luego ese Chile empalizado se llamaba salitrera, en el centro se llama fundo y en el sur se llamaba estancia. El esquema feudal por excelencia. Esa constante histórica escaló los pocos siglos que nuestro país tiene, ese sector sigue pensando que Chile son ellos, continúan viviendo en ciudades empalizadas, donde habitan juntos, van a colegios juntos, asisten a la misma Iglesia, se casan entre ellos y hacen negocios entre ellos. No importa si son más o menos inteligentes, más o menos meritorio, más o menos capaces, ellos creen que son Chile, quienes saben cuáles son nuestras tradiciones, cuáles son los valores que debiesen regirnos, cual es la cultura aceptable y cual no. Afuera sus empleados, esa ciudad empalizada de la colonia era el oasis al que se refería Piñera, pero eso explotó hace un par de años.
A ellos los invito a entender que Chile no son solo ellos y lo que ellos creen que es lo bueno, sienten que es el fin de Chile, porque es el fin de Chile como ellos lo entienden. Chile somos nosotros, por eso lloran por el rodeo y no por las diabladas, porque creen que Chile es Colchagua y debe haber huasos de Arica a Punta Arenas, aunque no tenga ningún sentido, porque no ven más allá de la imagen que ellos tienen de Chile.
Hoy el país completo ha tomado control de su destino en esta convención, porque por primera vez en su historia y no es individualista, no es monocromático ni es mercantilista. Es solidario, lleno de colores y mayoritario.
Acusan falta de diálogo, pero la verdad es que las visiones pueden dialogar solo hasta cierto punto, hay un momento donde hay que definirse y ahí es la votación la que decide. La verdad es que las visiones del mundo de la mayoría acá, son demasiado diferentes a las que plantea este pequeño grupo, incluso cuando algunos de ellos hacen el esfuerzo por acercarse, se dan cuenta que están tan lejos que ni se esfuerzo alcanza para acercar posiciones.
Por eso históricamente han dependido de artilugios para sobre representarse en la vida política a través del voto censitario, el sistema binominal o los golpes de Estado. Hoy están desnudos en un órgano realmente representativo y les cuesta asumir que no tienen el volumen de poder del que regularmente usufructúan.
Les invito a no tenerle miedo a la voz de la mayoría, el miedo y los fantasmas han sido malos compañeros en nuestra historia. Por temor al caos, ustedes han generado caos, por temor a un Gobierno que iba a llevar a Chile a un Gobierno autoritario, construyeron un Gobierno autoritario, por temor a la vía democrática al socialismo, levantaron la vía armada al neoliberalismo. Por temor a la dictadura del proletariado instalaron la dictadura militar. Las únicas ciertas fueron las que ustedes hicieron.
No tengan miedo, el miedo lleva el enojo y el enojo lleva el odio y el odio lleva al sufrimiento. Lo único que está ocurriendo es que se está construyendo por primera vez un Chile no de ustedes, sino de. Por eso el artículo primero dice estado social para los trabajadores, por eso dice paridad para las mujeres, por eso plurinacional, por eso ecológico, porque es esa otra hermana que también debemos proteger y cuidar.
Llamo a aprobar el artículo primero que esperamos que sean las palabras iniciales de un nuevo Chile: un estado social y democrático de derecho, de carácter plurinacional y ecológico para todos. No tengan miedo no estamos refundando Chile, solo estamos haciendo que se parezca a sí mismo, condición fundamental para la felicidad de todos y todas.








