Declaración Previa
Queremos partir diciendo que esto más que una noticia informativa, es una mezcla de géneros. Vivir desde adentro hace diez años el movimiento social Aysén tu Problema es mi Problema nos obliga a ponerlos sobre aviso, es nuestra declaración de honestidad con los lectores. En esa oportunidad a través de radio y canal Santa María cubrimos a fondo la movilización, sin pausa, ni descanso, en extensas jornadas diarias, entendiendo que se trataba de un momento histórico al que había que abrazar con toda la voluntad y compromiso exigible a quienes ejercen las comunicaciones, sobre todo pensando en romper el cerco informativo y lograr que el país supiera lo que pasaba en Aysén.
Avances tibios…pero avances, al fin y al cabo
En noviembre de 2011, en la capilla a un costado de la catedral, se comenzó a esbozar lo que más tarde estallaría en febrero. En ese lugar confluyeron distintas organizaciones sociales, gremiales, sindicales y políticas, ese barco cuyo motor principal eran los pescadores artesanales, quienes estaban en pie de guerra hacía años por las zonas contiguas o la rebaja de las cuotas de extracción de los recursos marinos y su precio en el mercado, además del ingreso de buques factorías que habían provocado sendas movilizaciones a mediados del dos mil e incluso antes.
Poco a poco y como suele ocurrir, las voluntades y la mirada coincidente del abandono del estado en muchas materias esenciales para los ayseninos, se fueron sumando para generar esos 40 días de lucha y reivindicación.
El 7 de febrero se quemó un bote a pocos metros del puente Presidente Ibáñez como señal de protesta, una semana después se tomaron rutas y las marchas se intensificaron en toda la región. Junto con ello la Intendenta, Pilar Cuevas, tomaba medidas para reprimir las manifestaciones, seis ayseninos perdían la vista, Teófilo Haro un humilde obrero, es abatido mientras cruzaba el puente, con sendos disparos que lo dejaron parcialmente ciego de por vida. Carabineros antes, como ahora, no escatima recursos cuando se trata de imponer el orden que exigen los poderosos.
Fueron 40 días de trasnoches, de represión brutal, de personas esperando justicia y que murieron en esa espera, como Claudio Gallardo, quien también sufrió mutilación ocular y falleció hace unos años. “Claudio Gallardo murió esperando un pronunciamiento de la justicia. Es fácil echarles la culpa a los tribunales, pero la justicia ha demorado porque los órganos estatales, Carabineros de Chile, las autoridades políticas, la intendenta en su momento corrió para presentar una querella por ley de seguridad interior del estado y que además estaba mal presentada, algo tan simple que no hicieron bien, ni hablar del resto. Un Ministerio Público que abandonó a las víctimas, su vocera en derechos humanos sale diciendo que no habrá impunidad para las violaciones a los derechos humanos, debería decir cuántos casos de violencia y crímenes investigó, ninguno, porque los abandonó, porque las víctimas no importaban, ni interesaban, porque era más importante creer a Carabineros”, recuerda el abogado de Derechos Humanos y representante de las víctimas del movimiento social, Cristián Cruz (2020)
“Carabineros no hizo nada, hay desconfianza, la institución hizo lo imposible, responsabilizó a un suboficial, lo dio de baja, no le prestó la asesoría jurídica que presta a los demás funcionarios y después el responsable resultó ser el oficial (Víctor) Follert, teniente coronel que no dieron de baja, ni aplicación de sanción administrativa y hasta el alegato en la corte marcial su defensa era de carabineros, no le costó un peso, presionaron para que se responsabilizara a un sub oficial de los disparos, a pesar de que él no había sido. Previo a lesionar a Teófilo Haro Follert había disparado al menos un par de veces por la espalda a un pescador y en los alegatos dijeron que producto de las bombas lacrimógenas no veía y dispara, esa es la lógica y lo que enseña Carabineros”, se pregunta Cristián Cruz, en entrevista en radio Santa María en 2020.
Cómo olvidar la toma de la primera Comisaría de Coyhaique, cuando la represión se hacía demencial en toda la región, con particular fuerza en Puerto Aysén y Coyhaique. La batalla no cedía, miles de porteños se enfrentaban noche y día en el puente de la ciudad o en la población Pedro Aguirre Cerda, los caídos se contaban por decenas, la mayoría alcanzados por perdigones que se incrustaban en la piel. La quema de un “guanaco” y una micro institucional fue simbólico en ese lugar. Los llamados del entonces senador oficialista Antonio Horvath o los voceros Iván Fuentes y Misael Ruíz no eran escuchados, mientras los demás parlamentarios poco hacían por parar la masacre, que tenía resonancia mundial a través de medios de comunicación internacionales, que junto a radio y canal Santa María y otros medios alternativos, rompieron el cerco informativo y daban a conocer el brutal castigo para un puñado de chilenos que sólo desea una mejor calidad de vida.
De los once puntos por los que tanto luchó Aysén, la mayoría sigue sin respuesta, pero al menos un par obtuvieron justa contestación y es orgullo de quienes fuimos parte de estas protestas. La Universidad de Aysén, la queremos y la sentimos nuestra, porque costó sangre, sudor, lágrimas y los ojos de al menos seis patagones, al igual que la permanencia de médicos y dentistas en las postas rurales, todo un avance impulsado por Aysén tu Problema es Mi Problema. Más tarde la unidad de oncología y la llegada de especialistas fue también fruto de esas manifestaciones.
El actual momento del país recuerda lo que Aysén vivió hace 10 años, en términos de la indolencia de la Autoridad para escuchar las demandas sociales y la represión del aparataje del Estado para inmovilizar a la ciudadanía, a través del terrorismo y la creación de un ambiente de caos e inseguridad, para controlar a la población, pero también la esperanza que en 2019 surgió con fuerza producto de la organización social.
La experiencia cercana nos obliga a prepararnos para el proceso que se inició en octubre de 2019 y mantener y fortalecer el tejido social, es la única manera de lograr los cambios que la mayoría del país exige, ahora no solo es Aysén, es todo Chile el que pide y requiere esos cambios. En julio de este año y tras la presentación de la propuesta de Constitución, veremos si los esfuerzos de tantos años, logran frutos en una casa que nos cobije a todos y todas, con nuestras diferencias, pero asegurando los derechos que cada ser humano exige.








