En medio del nuevo ciclo que se abrirá a partir del 11 de marzo, con la llegada a La Moneda de Gabriel Boric y su equipo, el Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo (CENDA), realizó su tradicional escuela de verano bajo el título “Reformas Necesarias”, donde expusieron connotados actores de la academia, economía y los trabajadores, entre ellos el Dr. José Gabriel Palma, quien planteó su ponencia bajo el título de “La economía chilena en la encrucijada: entre un modelo ya agotado y otro que le cuesta nacer”, haciendo alusión obvia a la frase de Antonio Gramsci, “estamos en un momento gramsciano”, dijo. “El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”, sería la frase original del pensador italiano.
La exposición de Palma, Dr. En Economía de Oxford y profesor de Cambridge y la Universidad de Santiago de Chile, gira en torno a la idea que el actual modelo económico y desarrollo en Chile está agotado hace tiempo y se requiere -en la encrucijada actual- adoptar decisiones que permitan superar el modelo extractivista agotado hace al menos 20 años. “El modelo extractivo dual de los últimos 50 años está agotado hace tiempo y el nuevo no logra nacer”.
Para Palma en los gobiernos de la Concertación existió mucha resistencia al cambio y solo se pensaba en mejorar lo que había, “se trataba solo de la ideología hegemónica y cómo hacerla mejor”.
Su análisis lo sustenta comparando a los países del sudeste asiático en los últimos 50 o 60 años, para conducir la conversación hacia las diferencias que permiten que naciones como Corea, Taiwán y Singapur mantengan una alta productividad. Entonces surge la pregunta de fondo, qué hicieron esas naciones para superar a Chile -y América Latina- en todos los índices de medición.
Y la respuesta, aunque obvia, parece no haber traspasado lo suficiente a la clase dirigente chilena, esos países fueron capaces de pasar de un modelo extractivista a la industrialización de las materias primas y para ello adoptaron decisiones de Estado que perduran hasta hoy.
En términos de productividad, respecto por ejemplo a Estados Unidos, Chile no ha podido superar nunca el 50%, “romper ese tejado de vidrio no lo hemos podido hacer. En cambio, Corea, Singapur, Taiwán, Hong Kong lo rompen sin problemas y ahora China e India van a una velocidad que ellos van a ser capaces también de superar esa barrera”.
De este modo Palma asegura que a fines de los noventa se agotó, se estancó el crecimiento de la productividad, “y en esos años no había a qué echarle la culpa, no existió una crisis política profunda. Y desde fines de los noventa nos estamos alejando de la frontera productiva, en un periodo de casi 25 años y la razón es que a fines de los noventa el modelo extractivo dual ya dio lo que podía dar y la incapacidad de renovarlo, reactualizarlo y seguir con la misma forma de hacer las cosas, a pesar que el potencial que tenía ese modelo de crecimiento se terminó y se necesitaba una renovación, pasar de lo meramente extractivo a la industrialización de las materias primas”.
Chile no dio los pasos siguientes que había que dar, “mientras Corea en los cincuenta tenía una brecha respecto a Estados Unidos mucho mayor que la nuestra y a mediados de los sesenta con su proceso de industrialización han ido cerrando la brecha de forma estable. Y la razón es obvia, ellos han sido capaces de ir actualizando su modelo que partió desde lo extractivo hacia la industrialización, en cambio nosotros estamos más bajo de lo que estábamos en los años cincuenta, respecto de la frontera productiva”.
“Los asiáticos son corredores de maratón y nosotros de media distancia”
La idea, según Palma, es industrializar el sector exportador, dar el paso siguiente que no se dio en su momento, tal como lo hizo el sudeste asiático que mantiene el crecimiento de la productividad, mientras que en América Latina son solo periodos acotados. “Los asiáticos son corredores de maratón y nosotros de media distancia. Eso debemos aprender de ellos, porqué entran a un modelo de desarrollo, usan ese potencial de crecimiento de la productividad y cuando comienzan a tocar techo, son capaces de dar el paso siguiente, de lo extractivo a la industrialización de lo extractivo”.
Palma insiste en que “para pasar a la industrialización lo que se requiere es invertir la renta de los recursos naturales, de lo extractivo, en la transformación productiva de lo extractivo hacia una estrategia productiva basada en la industrialización de las materias primas, o sea, los recursos no caen del cielo, no son maná, lo que sucede y lo básico en los países nórdicos, asiáticos es que la renta de esos recursos naturales se ha invertido en esos países en pasar la estrategia productiva, hacia la industrialización de la materia prima”.
En otras palabras, diversificar la matriz productiva, reconociendo que no existen soluciones únicas, sino varios caminos, incluso paralelos, pero hay consenso en que falta espacio de crecimiento de la productividad.
La economía dual es igual a un sector recursos naturales (minería y agricultura) y otro de servicios y construcción. “Hay un sector donde viene todo el crecimiento y la productividad, pero nada del crecimiento del empleo y hay otro sector done viene todo el crecimiento del empleo, pero nada del crecimiento de la productividad”, refiriéndose a minería y agricultura versus servicios y construcción.
La desaceleración que muestra el país desde fines de los noventa se explica, en parte, por la falta de manufactura para crear empleo y productividad e incluso la baja complejidad tecnológica del sector exportador en Chile respecto el ingreso por habitante. “Estamos estancados como sector extractivo primitivo, sigue en lo meramente extractivo, incluso respecto a los otros países de América Latina”, apunta el economista, famoso por sus investigaciones en torno al desarrollo y la desigualdad, que dio origen al “coeficiente Palma”.
Para dar ese paso se requiere una mayor inversión por trabajador. “Los países que se han industrializado en materias primas, como Noruega, Suecia, Dinamarca, Finlandia y Australia son países que, para poder hacerlo, han tenido que hacer una inversión por trabajador altísima, incluso más alta que la que tuvo que hacer Singapur para moverse hacia la alta tecnología”. Tanto es así que Australia tiene cuatro veces más inversión por trabajador que Chile, al igual que los nórdicos.
Incluso, es más, la desaceleración sistemática de la tasa de crecimiento del PIB ha empeorado. “Si uno mira todos los países desarrollados el gran punto de inflexión en crecimiento es cuando la mano de obra comenzó a ser escasa, ese fue el punto donde comenzó a crecer la productividad, la inversión, tecnología, tuvieron que ponerse las pilas, porque la escasez de mano de obra subía salarios y mejoraba condiciones de trabajo y la única manera de responder a eso es con crecimiento y productividad y eso se logra con inversión, crecimiento tecnológico”, señaló.








