*14 trabajadores muertos en 2021 y dos en las primeras semanas de 2022, obligan a una mayor y mejor fiscalización y seguridad en la salmonicultura.
Desde el 2013 Chile mantiene un triste récord mundial. Es el país productor de salmón con más muertes a nivel global, son decenas de víctimas en centros de cultivo y faenas terrestres. La seguridad es precaria, la fiscalización escasa y trabajadores y trabajadores son vistos como daño colateral, para una industria en plena expansión, con billonarias utilidades y donde campea la falta de seguridad.
El año 2007 se produjo la primera expansión de la industria del salmón, previa a la gran crisis del virus ISA, acompañada de una mayor tasa de accidentabilidad, directamente proporcional a su crecimiento. En estos momentos se produce una nueva fase de expansión de la industria del salmón en la zona sur austral del país, que apunta a duplicar su producción en los próximos años. “Esta expansión ha ido acompañada de un incremento en la mortalidad de trabajadoras y trabajadores del salmón, especialmente en los centros de cultivo, plantas procesadoras y transporte marítimo y terrestre de esta industria, que es la segunda a nivel mundial, tras Noruega”, explica Juan Carlos Cárdenas, médico veterinario, director del centro Ecocéanos, quienes recientemente evacuaron un informe de tasas de mortalidad en la industria.
Desde el Estado es complejo acceder a las tasas de accidentes y mortalidad de trabajadores de la industria acuícola y pesquera, las cifras no se encuentran a mano, reconocen desde la organización de defensa del mar, ecosistemas y bienes comunes.
Si bien es cierto el sector salmonicultor cuenta con una excelente tecnología, eso no se traspasa a las relaciones sociales, laborales y medio ambientales, “donde tiene características tercermundistas, lo cual sorprende, porque es el segundo productor mundial de salmón y primer abastecedor del mercado norteamericano y, sin embargo, predominan condiciones de precariedad, desde el punto de vista laboral”, dice Cárdenas.
Obviamente estos datos duros dejan en evidencia la desregulación en la que se mueve la industria acuícola y pesquera en Chile y el trabajo en general. “En Chile existen los menores salarios de esta industria global, las jornadas más extensas, las tasas de accidentabilidad y mortalidad más altas, los mayores niveles de subcontratación, que es una de las causas de esta situación de alta mortalidad y además Chile posee altas tasas de prácticas anti sindicales, con contratos temporales de trabajo, por obra y faena, lo que es impresentable, si comparamos con la realidad del primer país productor que es Noruega”.
No obstante, esas mismas empresas mantienen una relación bastante distinta en Chile, donde aprovechando una legislación laxa, sus estándares de seguridad son frágiles.
Cabe mencionar que la industria chilena productora de salmón aporta en torno al 36% de la oferta mundial y junto a Noruega superan el 70% de la oferta en todo el mundo, lo que se traduce para Chile en más de un millón de toneladas anuales por unos 5 mil millones de dólares al año, siendo la segunda área económica del modelo neoliberal chileno.
En octubre pasado, el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) y el Instituto Danés de Derechos Humanos, investigaron la vulneración de derechos en la industria del salmón, “donde queda en evidencia la falta de fiscalización de las condiciones laborales por parte del Estado, que ha jugado un papel ausente en estas situaciones”, expresa el director de Ecocéanos.
Sindicato de buzos: “En el papel Chile funciona muy bien”
Claudio Faúndez Quintullanca, es el presidente del sindicato nacional de buzos de Chile. Hace cinco años y luego de la falta de apoyo por parte de autoridades y parlamentarios, “tuvimos que rogar a Miguel Calisto y René Alinco, pero no nos escucharon”, decidieron crear la organización para defender los intereses de más de 30 mil buzos a nivel país y que responde a la falta de fiscalización y medidas de seguridad y sobre todo, la muerte permanente de buzos en centros de cultivo, tal como ocurrió hace unos días con Edgar Mansilla, quien era superintendente del sindicato nacional en Aysén y que deja dos hijos de 11 y 9 años huérfanos de padre.
En diciembre pasado tres buzos perecieron en faenas relacionadas a la salmonicultura y este año, transcurridas menos de dos semanas, se registra dos fallecimientos. “En el papel Chile funciona muy bien, con charlas de seguridad, pero en la práctica no existe, manda el jefe del centro, el asistente o cualquier operario de la empresa mandante. Los buzos son vistos como meros operarios y no reclaman, porque tienen miedo a la persecución laboral”, indica Faúndez.
Armada y Organismos de Capacitación (OTEC)
La Armada chilena, tanto civil, como uniformada “se apoderó del buceo, donde están las OTEC, que son ex funcionarios de la Armada y ellos enseñan un cuestionario de buceo muy antiguo, para el buzo comercial cobran un millón ochocientos. Está lleno de OTEC y todas ellas cobran mucha plata por enseñar las categorías de buzo y es un negocio”, explica el dirigente.
Y luego están los dueños de servicios que en su mayoría son también ex funcionarios de la Armada. En otras palabras, existen una serie de vicios al interior de la industria, que permite todo tipo de abusos y donde los buzos y personal de centros de cultivo son los más afectados.
El Consejo del Salmón y Salmón Chile crearon sus propios protocolos, lo cual conspira en contra de los trabajadores, es decir, las empresas hacen las “labores de buceo a su manera”, recalca el dirigente.
Propuestas de los buzos
El sindicato nacional de buzos mantiene seis propuestas que podrían ser materia de ley, entre ellas la modificación de la ley de mutualidades, “ya que hasta ahora cuando se muere un buzo por paro cardiaco, la ley señala que es muerte natural y la viuda no cobra los seguros”.
Asimismo, los buzos esperan que su labor sea considerada en la ley 19.404 de trabajos pesados, donde en la lista no aparece la función específica que realizan estos trabajadores. Igualmente esperan contar con un estatuto laboral de protección al buzo, ya que se trata de una actividad diferente a cualquier otra. “Queremos que se termine esto de las OTECs y que se profesionalice el buzo, que se termine los exámenes a los amigos en la Armada, que en unos años más los buzos en segundo medio puedan estudiar la carrera de buceo profesional que podría ser INACAP perfectamente, que mantiene sedes a nivel nacional”, señala Faúndez.
Y esperan que los buzos mariscadores de recursos bentónicos puedan ser reconocidos como patrimonio vivo.
Para este reportaje contactamos al Servicio Nacional de Pesca, quienes advirtieron que la seguridad en la industria pesquera no es materia, ni competencia suya, como tampoco corresponde a la Seremi de Economía, de la cual depende este servicio, sino que es resorte de la inspección del trabajo.
26 accidentes en dos años
Junto con lamentar las muertes ocurridas en la industria pesquera y acuícola, Victoria Sierra, directora regional del Trabajo y Seremi(s) del Trabajo y Previsión Social dijo que “estamos muy preocupados por el alto nivel de accidentabilidad en el sector acuícola y específicamente en lo relativo a las labores de los buzos. Entre 2020 y 2021 tuvimos que lamentar 26 accidentes relacionados con buzos, de los cuales cinco fueron fatales y uno en lo que va de este año”.
Las fiscalizaciones se han generado vía remota, por las complejidades que generó la pandemia de COVID 19 y algunas de carácter presencial. “El año 2020 alcanzamos 1804 fiscalizaciones, de las cuales 172 fueron en el sector acuícola, principalmente en los centros de cultivo. En tanto el 2021 fueron 1600 aproximadamente, de las cuales 120 fueron en el sector”, informa Sierra.
El año pasado la Dirección del Trabajo y la Seremi de la cartera se reunieron con las empresas contratistas y principales de la industria acuícola y pesquera, donde se les solicitó que revisaran los protocolos y procedimientos en materia de seguridad y salud.
“Nos obligan a bajar a los 40 o 50 metros”
Una de las situaciones que produce más muertes es el denominado mal de compresión, que ocurre cuando el buceador asciende demasiado rápido y el gas contenido en su sangre no tiene tiempo de escaparse por los pulmones y forma burbujas en los vasos sanguíneos que pueden ir al corazón o al cerebro y bloquear el paso de la sangre. “Sabemos que la industria tiene malas prácticas laborales en todo ámbito, tanto marítimo, como terrestre, y pasa en las pesqueras, centros de cultivo, hay abuso de poder, muchas cosas que la autoridad marítima sabe que ocurre, pero no fiscalizan, sabiendo que muchos mariscadores que están autorizados a bajar 20 metros, nos obligan a bajar a los 40 o 50 metros a revisar loberas y a la larga esto le trae consecuencias de salud a muchos buzos, y por la alta exigencia no están aptos para hacer dicha actividad”, apunta Daniel Caniuellan, buzo mariscador de Guaitecas.
Y sobre eso -según Caniullan- “una vez que la industria los explota bien, luego le cierra las puertas, en resumen, muchas malas prácticas, escasa o nula fiscalización y se siguen expandiendo, así que nosotros creemos que no deben seguir en esta lógica y si es necesario reducir la producción de centros de cultivo, sería saludable para los ecosistemas”.
Actualmente en el Congreso se discute un proyecto de ley que busca eliminar las concesiones salmoneras en reservas marinas y áreas de protección, lo que es bien visto por el sector pesquero artesanal, ya que permitiría conservar los territorios, “sobre todo a nosotros que vivimos de la pesquería bentónica que mueve millones de dólares y dan vida a las caletas”.
En estos momentos los buzos de Chile mantienen una demanda contra el estado, la cual se encuentra en proceso de notificación, la que tiene como origen el abandono y falta de servicios del estado a los buzos chilenos.
Salmon Chile
El gremio envió sus condolencias a las familias afectadas e hizo un llamado urgente a empresas, contratistas y mutualidades a seguir profundizando las medidas y la agenda de Buceo que ha venido desarrollando junto a trabajadores y empresas. “Con pesar, lamentamos el reciente fallecimiento de estas personas y acompañamos a sus familias y seres queridos en su dolor”, indicó Tomás Monge, director territorial de SalmonChile.
Junto con lo anterior, el gremio recordó que el buceo es una de las faenas más riesgosas y complejas, donde todos los que participan en sus procesos tienen un rol relevante para evitar que ocurran estos lamentables hechos. “Se deben redoblar esfuerzos para mejorar las condiciones y ejecución de esta actividad, fomentando el control en las diversas operaciones, la mejora en los estándares de los proveedores y servicios, la capacitación constante y el autocuidado.”, enfatizó Tomás Monge.
“Es importante que se hagan las investigaciones correspondientes y esclarecer las circunstancias de estos hechos, pero es relevante hacer un llamado a todos los actores vinculados al buceo a tomar medidas urgentes, revisar los protocolos y medidas que se han trabajado y levantado con agrupaciones de buzos y sindicatos vinculados a la acuicultura”, puntualizó el director territorial de SalmonChile.
Por su parte Salmones Camanchaca, junto con lamentar el fallecimiento del buzo Edgar Mansilla, precisó que “Salmones Camanchaca realiza un esfuerzo permanente de búsqueda de mejoras en sus procesos de gestión de proveedores y contratistas justamente para mejorar estándares y seguridades, y en este tipo de servicios de limpieza submarina de estructuras, viene incorporando las mejoras establecidas por las recomendaciones dadas por Salmon Chile, que surgen de un diálogo experto con profesionales de las labores submarinas”, apuntaron.








