*Tenía una cría de casi siete meses de gestación que tampoco sobrevivió.
El aumento de las parcelaciones en la región de Aysén, que crecen sin control, está provocando una serie de impactos negativos en la flora y fauna. Desde avances en la deforestación, hasta poner en peligro la supervivencia de algunas especies de animales, extremadamente sensibles a los cambios de su medio ambiente.
Eso ocurrió hace unos días cuando en el sector puente Dun, a un costado de la ruta CH-240, en Puerto Aysén, personal de carabineros rescató a un pudú, que fue atacado por perros, tras lo cual fue derivado al Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), pero lamentablemente murió por el stress y las heridas ocasionadas por los perros. “El pudú tenía serios daños y carabineros lo trasladó a dependencias del SAG y luego a la oficina regional para practicarle la atención primaria, pero lamentablemente por sus lesiones, es una especie muy sensible al stress y en la necropsia nos percatamos que estaba en un avanzado estado de preñez, y por lo tanto mucho más sensible al stress y las lesiones que se le generaron”, enfatizó Matías Vial, director regional del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).

Una de las especies más afectadas es el pudú, el venado más pequeño del mundo, que tiene que soportar el avance de la población humana hacia su hábitat. “con la presión antrópica que tenemos en el territorio, la fragmentación del hábitat, el aumento de las parcelaciones y loteos, donde llega gente, siempre llegan perros y la tenencia responsable de mascotas es algo que se toma muy a la ligera en la región. Lamentablemente es una situación que vemos desde La Junta hasta Villa O’Higgins, perros vagos, sin dueños y en general los ataques a fauna silvestre van en aumento y el pudú que tiene más problemas. Los dos cérvidos que tenemos en la región que son el huemul y el pudú, cada año aumentan los ataques de perros, así que el llamado es a hacerse cargo de sus mascotas y cuidar la fauna silvestre”, agregó Vial.
El director de SAG agregó que “el tema de los perros es muy serio, no solo por los ataques directos que pueden producir, sino porque también pueden transmitir enfermedades muy complicadas a la fauna silvestre y al ganado doméstico. El llamado es hacerse cargo de las mascotas”
El pudú habita principalmente el norte de la región: Puerto Aysén, Puyuhuapi, La Junta y Puerto Raúl Marín Balmaceda.








