A través de un comunicado público la red explicaron que la rectora Natacha Pino debe responder en su rol de máxima autoridad de la Universidad, la desidia y falta de voluntad para aclarar el caso.
“La Red Feminista de la Región de Aysén, es una instancia donde se agrupan diferentes colectivas de esta territoria. Hoy manifestamos nuestra rabia ante la grave situación de violencia institucional y misógina que se vive al interior de la Universidad de Aysén.
Recientemente se concretó la desvinculación de Néstor Carrera de la Universidad de Aysén, siendo este hecho tardío, sumado a la presentación de una declaración de la rectora Natacha Pino en la que señala “Nosotros no estábamos en condiciones de sumarnos a la causa penal, dado que la denuncia que recibimos no constituía un delito”1. Estas declaraciones normalizan la violencia institucional, donde la rectora le baja el perfil a la gravedad de los hechos y ante esto debe responder en su rol como máxima autoridad de la Universidad. Sobre todo porque estas declaraciones fueron utilizadas como argumentos por el abogado de Néstor Carrera, imputado por violación, para argumentar y deslegitimar las acusaciones de las estudiantas, diciendo que estas carecían de seriedad, ya que aún el ex profesor seguía teniendo vínculos con la casa de estudios2. *
En el mes de abril del año 2021, fuimos alertadas de que el docente, seguía vinculado a la institución, con un cargo a contrata, profesional Académico grado 9, con una remuneración en el mes de Enero 2021 de $3.356.4353, siendo de público conocimiento que las contratas se evalúan en el mes de noviembre del año anterior.
Es decir, en el Territorio de la Región de Aysén, un abusador vivía con el privilegio de recibir un sueldo del Estado, a pesar de estar siendo procesado en una causa penal sobre violencia sexual, hechos que el Estado Chileno está obligado a erradicar, a propósito de las responsabilidades derivadas de Tratados internacionales como La Convención Belem Do Pará y los lineamientos del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género.
Condenamos que los procesos de sumarios internos de la casa de estudio no fueran rápidos, eficientes y categóricos frente a estos hechos. La falta de experiencia por parte de la Universidad de Aysén en estas situaciones no exime determinar las responsabilidades que correspondan de quienes hayan realizado un actuar negligente a fin de erradicar la posibilidad de que esto vuelva a ocurrir.
A la comunidad Aysenina nos duele profundamente que esta universidad tan esperada por quienes lucharon en las calles (tras el movimiento social del 2012), hoy esté relacionada a casos de abuso y violación por parte de funcionarios de la institución. Hoy más que nunca es primordial que todas las instituciones públicas denuncien y expulsen a quienes cometen actos de violencia de cualquier tipo.
Hacemos un llamado a todas las mujeres a denunciar a sus agresores y a romper los pactos de silencios que jamás nos protegerán. Es urgente que se desenmascaren a los agresores para que no se continúe perpetuando la violencia desde el poder y al amparo de las instituciones.
Llamamos a la comunidad aysenina estar atenta y alerta al proceso judicial que se llevará a cabo el día 2 de noviembre del presente año en contra de Néstor Carrera. Incitamos a que se manifiesten y se visibilice este caso en apoyo a la estudianta afectada, para lograr que la justicia determine la culpabilidad del violador”.








