“Qué mala idea el retiro de los fondos de la AFP. No nos podemos meter así en los ahorros de los chilenos, no es una solución es un error” (SIC). Con este tweet Geoconda Navarrete, Intendenta de Aysén, resumió la discusión en el Congreso, que finalmente logró que los dueños de estos recursos, recuperen una mínima parte de sus cotizaciones obligatorias que mantienen en las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP).
Es así que uno de los adjetivos que más escuchamos durante estos días críticos en el país es “populismo”, palabra usada de manera mañosa para desacreditar al contrario, para no hacer el mínimo esfuerzo de argumentar el punto en discusión. Es como el conocido “resentido”, para menoscabar al mensajero, cerrando el tema.
Gran parte de la derecha, incluyendo a nuestra Asistente Social e Intendenta, estalló ante la aprobación en la Cámara de la idea de retirar el 10% de los ahorros que los cotizantes mantienen para sus pensiones futuras en las AFP, considerando la precaria situación en el país a raíz de la pandemia y el pésimo manejo desde los sanitario, social y económico. De este modo realizaron la más férrea defensa a la Matrix del sistema, con todo tipo de mentiras, falacias y argumentos que no se condicen con la realidad. Enhorabuena, los trabajadores no les creen y es bueno que quienes gobiernan se enteren que es una lucha perdida desde lo discursivo, que la única manera de detener los cambios será con el uso de la fuerza. Tal vez nunca antes, la pobreza argumentativa y los hechos, habían confirmado tan fuerte alianza entre los defensores de las AFPs.
De hecho, con o sin el retiro del 10% la proyección de cualquier pensión promedio de los chilenos es igualmente mala, da lo mismo retirar hasta el 30% de los ahorros, porque de todas maneras lo único seguro es que las pensiones serán miserables, de cualquier manera.
El conductor Julio César Rodríguez, quien se ha convertido por estos días en el espadachín del pueblo, dejó sin argumentos a varios defensores del sistema con una simple pregunta, porqué es tan terrible retirar el 10% de los ahorros de las personas para su beneficio y tan normal y aceptable que las AFP pierdan miles de millones de dólares en inversiones mal hechas o por los avatares de la economía global, que luego obviamente traspasan a sus cotizantes. Porque, está claro que nuestro dinero sirve para generar valor al mercado financiero y no para los trabajadores, fueron evidencias a los defensores del modelo de capitalización individual, Andrés Allamand y Ena Von Baer, que les hizo el periodista.
En los hechos y transcurridos algunos días desde que parte importante de los chilenos y chilenas cuenta con estos recursos, la economía local se dinamizó y los mismos agoreros de la debacle, hoy reconocen lo positivo que ha sido estos dineros para la población general.
Y es que no hay posibilidad alguna de mantener este sistema de pensiones en el futuro, porque es un total y completo fracaso. De hecho los aportes de las AFP a las pensiones son marginales, la mayor cantidad de dinero lo coloca el Estado, comparen las pensiones solidarias o básicas con las que entregan las AFP, a través de sus distintas opciones y no hay dos opiniones, son prácticamente iguales. La contribución de las administradoras es insuficiente y escaso. Contrariamente a los que ocurre con los ejecutivos y directores, quienes obtienen millonarias recompensas monetarias, pierdan o ganen. Esto incluye lujosos viajes al extranjero y permanencia en resort caribeños.
Lo cierto es que los economistas serios, aquellos que no aparecen regularmente en la tele, advierten que si se recuperan los cuantiosos recursos que hay en las AFP, se duplican las pensiones en el acto e incluso a través de algunas fórmulas económicas, se podrían ahorrar 10 mil millones de dólares anuales para el Fisco.
Lo que realmente defienden los que están de acuerdo con el sistema de AFP es a los grandes grupos económicos, así lo dicen las cifras de quienes toman este dinero para invertirlo en Chile y en el extranjero. Los grupos Yarur, Said, Saieh, Luksic, Matte, Solari, Angelini y Paulmann, dueños de consorcios como bancos, tales como el Chile, Itaú y BCI, por nombrar algunos y grandes tiendas del retail, como Falabella, Paris y Jumbo, son los que manejan y disponen de nuestros dineros, para negocios buenos y malos, cuando son buenos en teoría ganan todos, cuando son malos sólo ganan ellos.
Un poco tarde, el gerente de la Asociación de AFP, Fernando Larraín, señaló que “reconozco que debimos decirlo antes, pero hoy día en conversaciones con parlamentarios y el Gobierno admitimos que deben hacerse cambios al sistema”. ¿Estrategia para dirigir cambios cosméticos y no la eliminación y desmantelamiento completo del sistema? Quién sabe.
Esta es una columna populista, sin duda, “no nos podemos meter así con los ahorros de los grupos económicos, no es una solución, es un error”.




