Por Claudia Torres Delgado
El 28 de junio pasado se conmemora el día del orgullo LGBTTIQ+, el orgullo como una de las formas que políticamente muchas compañeras y compañeres han tenido que cargar con años de discriminación y odio en cada espacio de la sociedad. El origen de la fecha del Día del Orgullo LGBTTIQ+ se remonta al 28 de junio de 1969 cuando en un bar de Nueva York llamado Stonewall, gays, lesbianas, bisexuales y transexuales, intersexuales, queers (LGBTTIQ+) cansados de los continuos hostigamientos de la policía, decidieron enfrentarla, rebelándose contra un sistema político que avalaba la discriminación, la persecución, el hostigamiento y la violencia sistemática contra la comunidad.
En Argentina en los años 60 había colectivas organizadas de gays y lesbianas que al igual que en Norteamérica exigían respeto y terminar con las agresiones y acoso por parte de la policía. En la última dictadura cívico militar fueron parte de las organizaciones quemás persecución y vulneración de derechos tuvo junto a miles de militantes.
El odio a lo distinto se manifiesta a cada momento y en cualquier lugar, de manera explícita, soterrada, indirecta, de cualquier manera, siempre su factor común es la no aceptación de los otres y en muchos casos directamente el odio.
Hoy quiero detenerme en una comunidad, que además tuvo un motivo más de orgullo y alegría. Desde hace varios años diversas organizaciones y activistas trans /travestis, han luchado por ser visibilizadas y reconocidas como sujetas de derechos como a cualquier ciudadano o ciudadana. Pues algo que nos parece tan obvio, como el respeto a nuestro DD.HH, la identidad, el amor, estudiar y trabajar se les había sido negada.
Entonces llegó la buena noticia, El cupo laboral travesti/trans ya es ley en Argentina. Por amplia mayoría, el Senado de la Nación aprobó la norma, una de las más urgentes demandas del colectivo travesti/trans, que lleva el nombre de dos de sus históricas referentes: Diana Sacayán y Lohana Berkins. La ley estipula que el Estado nacional deberá garantizar un mínimo del 1 por ciento de su planta laboral para personas travestis, transexuales y transgénero. Además, tendrá que cumplir una serie de obligaciones de «no discriminación» en el acceso a los puestos de trabajo y habrá incentivos económicos para contrataciones en el sector privado.
Muchas personas se preguntan porque garantizar por ley cupos laborales, las ley en si misma es una forma de resguardar legalmente derechos necesarios para ciertos grupos sociales que han sido vulnerados sistemáticamente por Estado y por la sociedad. Una ley claramente no hará que la sociedad se vuelva más tolerante, más inclusiva y menos odiadora, pero sin duda tener un laburo en blanco, dejar de ser vista y tratada como un problema asociado a lo marginal de nuestra comunidad, es un avance importante y de toda legitimidad.
El año 2019, la organización OTRANS Argentina, realizó una investigación respecto a un situación que afectaba a muchas trasn/travestis en La Plata, el aumento de las detenciones arbitrarias, armados de causas y, el desencadenante que produjo las muertes de cuatro compañeras en el 2017, detenidas en la ciudad de La Plata a cargo de este Departamento Judicial. Tres de ellas, Pamela Macedo Panduro, Angie Velázquez Ramírez y Damaris Becerra Jurado, fallecieron privadas de su libertad en la Unidad 32 de Florencio Varela; y Brandi Bardales Sangama en el hospital platense San Martín, como consecuencia de un allanamiento policial en su vivienda.
En el caso particular de las personas travestis/trans, su experiencia de vulneración derechos y maltrato, comienza desde la infancia en la mayoría de los casos, en su vínculo familiar, aceptar lo diferente no es algo cotidiano y mucho menos contenido. Dese ahí muchas transitan por un camino difícil de sostener. Otro dato relevante respecto a esta situación es que en el caso de las trans/travestis privadas de libertad muchas de las que están encerradas son además migrantes, en una proporción de 30% argentinas y 70% migrantes, las que, al no ser reconocidas por su identidad de género en sus países de origen, cuando migran se les dificulta hacer su tramitación de residencia. Esto implica que muchas deben laburar en negro, siendo explotadas, perseguidas y despojadas de los derechos más básicos. En los medios hegemónicos, las vemos asociadas a lo delictivo, como si se naciera delincuente, traficante o prostituta. Es la marginalidad las que las ha dejado tan poco espacio para poder sobrevivir que deben subsistir con lo mínimamente posible. Siendo la expectativa de vida de las personas travestis/trans que no supera los 35 años.
La discriminación y odio, son practicas sociales que aun con leyes que las prohíban, no se terminaran sino no somos capaces de comprender que todes tenemos derechos a ser, elegir, estudiar, caminar sin miedo por las calles, trabajar y amar.








