Explicar las elecciones de los 155 delegados constitucionales no se agota, porque se puede mirar desde muchos puntos de vista, por eso quisimos hablar con Pamela Poo, politóloga, magíster en sociología y encargada de política públicas e incidencia en Chile Sustentable, quien apenas supo de la composición de la Convención Constitucional, elaboró un documento explicando el resultado de las elecciones.
Poo inicia la conversación señalando que el sistema político se vio obligado por las circunstancias a abrir la participación a los independientes y candidaturas fuera de los partidos, lo que se tradujo en una Convención variopinta, pluralista y con equidad de género. “La convención constitucional que escriba la Constitución es bastante representativa de lo que es nuestra sociedad y eso se cumplió”, advierte.
La politóloga agrega que “la gente se sintió llamada a participar, porque la elección era atractiva, donde se ofrece por primera vez en la historia del país, después de diez constituciones, que la ciudadanía pueda elegir a sus constituyentes y hacer una Constitución que genere un nuevo pacto social”.
Es crítica de la acción de los partidos políticos, que no se renuevan con la velocidad que lo hace la sociedad y, por ende, son incapaces de interpretar los acontecimientos. “Los partidos políticos no hacen la lectura que deberían hacer, mostrar cierta madurez y altura de miras en lo que la sociedad desea, que es ir hacia un modelo menos egoísta, individualista y concentrado”.
No se trata de reflotar modelos que han fracasado, sino que “la gente quiere bienestar, justicia socio ambiental y democracia ambiental, acceso a la información, lo que ha sido negado hace mucho tiempo”.
El descontento popular que castigó severamente a los partidos políticos de derecha y de lo que fue la Concertación en las últimas elecciones del 15 y 16 de mayo pasado se venía incubando hace décadas. La desconexión de la ciudadanía y la política se manifestó en frases que retrataron esa desconexión, como “no lo vimos venir” y otras.
Lo cierto es que el arrollador triunfo de la opción apruebo el 25 de octubre de 2020 fue el paso refundacional de un Chile que cambió el 18 de octubre del año anterior con el inicio de la Revuelta popular, pero cuya acumulación de malestar venía de mucho antes.
Si bien Pamela Poo se muestra mesurada a la hora de evaluar lo que podría ser la nueva Carta Magna para el país, “creo que lo que sí se va a cumplir probablemente es el derecho humano al agua y el cuidado de las cuencas. Tras el estudio de los programas y del mundo progresistas da la impresión que tenemos los 2/3 para legislar en materia medio ambiental, agua y desarrollo”.
Para lograr acuerdos ningún sector puede vetar a otro, porque además nadie por si solo tiene la fuerza para aquello, por lo que “tendrán que superar los matices y llegar a acuerdos pensando en el bien común”.
Cambios a una década
Sin embargo, hay que ser cautos a la hora de levantar expectativas acerca de los cambios en las relaciones de poder que se generarán en la nueva Constitución, pensando que los efectos recién se comenzarán a percibir en una década más. “La Constitución va a regir hacia adelante y habrá que modificar vía leyes hacia atrás también. Si la Constitución plantea que las aguas serán bienes de uso público y que hay derecho humano al agua, con eso estás dando un rol al estado y eso significará que, al modificar el Código de Aguas, la propiedad del derecho de aprovechamiento, se saca del rango constitucional lo que va implicar reformar el Código de Aguas y para reformarlo los derechos antiguos seguirán existiendo, pero se le pondrán otras condiciones”, apunta.
Los cambios no son automáticos y es probable que la complejidad no la haya asumido la ciudadanía. “Este proceso son por lo menos diez años, una cosa es que salga la Constitución y otra son los ajustes a esta nueva Carta Fundamental y eso significa legislar lo que no quedó en la Constitución”.
Si bien es cierto desde el 25 de octubre al 15 y 16 de mayo más de un millón de personas declinaron votar, las causas para aquella baja en la cantidad de electores son múltiples, según estima la politóloga y magíster en sociología. “El primero es que el escenario de contagios generados por la pandemia del coronavirus tenía a la fecha de la elección de la Convención Constitucional alrededor de 6 mil casos diarios, a diferencia del mes de octubre del año 2020, en donde los casos por ejemplo del día 24 de octubre rondaban en los 1.600 casos diarios, por lo que había una sensación de mayor seguridad. En segundo lugar, si bien esta elección era atractiva por la Convención Constitucional, no era una elección fácil en cuanto a identificar un candidato y un programa, debido a la alta oferta de listas e integrantes de estas. A su vez hubo una baja promoción de los otros cargos que se decidían los días de la elección. Y en tercer y último lugar, el segundo día de la votación, el domingo 16 de mayo, hubo muchos reclamos de la ciudadanía, en cuanto a la fluidez del transporte público, lo que también podría ser un factor que haya afectado a la baja en la participación, en especial en zonas rurales o periféricas a los centros urbanos”, advierte en el documento “Análisis del resultado de las elecciones a la convención constitucional un abordaje desde los bienes de la naturaleza”.
Convención Paritaria
Otro elemento que analiza Poo en su estudio, es la corrección de paridad para la Convención Constitucional, que significó aplicarla en 11 casos para hombres y solo en 5 casos para mujeres. “Se puede inferir que estos temas en general tendrán una injerencia positiva, debido a que las tres principales fuerzas de ideas progresistas y de izquierda se encuentran representadas por las listas del Apruebo con 25 escaños, la lista Apruebo Dignidad con 28 escaños y la Lista del Pueblo con 27 escaños, las que sumarían 77 escaños, en general los candidatos y candidatas de estas tres listas presentaron programas y sensibilidad a los temas que tienen que ver con la naturaleza. Se suma a lo anterior que varios independientes que manifestaron tener sensibilidad de considerar el medio ambiente y el agua en la Nueva Constitución, cuestión que se repite con los escaños reservados, en donde los pueblos indígenas tienen sensibilidad hacia el cuidado de la biodiversidad y la naturaleza”.
Los procesos de acumulación de fuerzas y ampliación de la conciencia del pueblo llevan décadas, no son espontáneos, ni ocurren de la noche a la mañana, por eso la figura de estallido social no es la que mejor refleja lo que ocurrió en Chile a partir del 18 de octubre de 2019, porque los procesos no se agotan en un estallido, sino en la suma de hechos políticos, sociales y económicos de larga data.








