Tomás Laibe Sáez tiene 30 años y es uno de los rostros jóvenes en la Convención Constitucional recientemente electa y que elaborará la nueva constitución para el país. Militante hace 9 años del Partido Socialista, tuvo acercamientos con el Movimiento Aysén Constituyente (MAC) cuando éste irrumpió como referente el segundo semestre de 2020.
Representante de la comunidad LGBTQI+ levantó una candidatura propositiva y sin descalificaciones. Eso, sumado a su juventud y el arraigo de su familia en la región y particularmente en la provincia de Aysén, catapultaron una votación notable, que le permite representar a la región en la Convención Constitucional y ser uno de los 155 constituyentes.
Tomás. ¿Cuál es tu sensación a una semana y un poco más de los comicios que eligieron a la Convención Constitucional?
– “Estamos muy contentos por la tremenda votación y eso da cuenta del respaldo que tuvo nuestro proyecto y que le hizo sentido a la gente de Aysén, no solo nuestra propuesta e ideas, sino el trabajo en terreno que levantamos, donde recorrimos ocho de las diez comunas, más de 20 localidades y el diálogo, levantando una candidatura sin descalificaciones y muy propositiva”.
Se ha destacado a nivel nacional e incluso internacional, que representas también a la comunidad LGBTQI+, es decir, una parte de la sociedad que ha sido invisibilizada en el Chile post Dictadura
– “El haber sido una candidatura LGBTQI+,que se paró con esa bandera y tratando de instalar esa temática, para nosotros era muy importante, porque implicaba visibilizar lo que le ocurre a parte de nuestra comunidad y creemos que podemos abrir caminos para otros que la están pasando muy mal, sufriendo bullying en el colegio o personas que pueden estar siendo discriminadas en su espacio laboral, personas trans que no se les respeta su nombre social cuando acceden a salud y ese tipo de desigualdades estructurales que sufre la comunidad LGBTQI+, también son parte de las desigualdades impugnadas por el estallido social y por la mayoría del país, que quiere transformaciones profundas que permitan que estos grupos históricamente discriminados puedan tener un trato mucho más digno en este nuevo Chile que queremos construir”.
¿Cuál será tu relación con el Partido Socialista, del cual eres militante, pensando en que existe una fuerte crítica a las cúpulas de los partidos y cómo estas manejan los hilos de sus representantes populares?
– “No desconozco las críticas, sé que los partidos tradicionales incluyendo al socialista, enfrentan un momento muy difícil en función de una crítica que se le hace a su rol histórico en los últimos 30 años y su poca capacidad de haber apurado los cambios sociales, estructurales, que pongan fin al modelo neoliberal. Esa crítica la asumo. Pero también creo que el PS a diferencia de otros partidos, ha dado algunos pasos para subsanar esa crítica, por ejemplo, con la apertura que hizo hacia candidatos constituyentes que no eran los nombres tradicionales y no todos los partidos entendieron eso, que creo que es un paso que contribuye. Esperamos responder a la tremenda confianza de la ciudadanía, construyendo puentes con las fuerzas de cambio que están en la constituyente y que no se agota en el Partido Socialista, sino que está en el Frente Amplio, el Partido Comunista, en la Lista del Pueblo, en algunos alcaldes o concejales del PPD o incluso por la Democracia Cristiana y hay que promover el cambio con las personas que han demostrado que quieren terminar con el modelo neoliberal y hacer esta construcción colectiva, con los movimientos y organizaciones sociales, con participación ciudadana, no de espaldas a la ciudadanía”.
Se ha hecho público un dato importante que tiene que ver con los conflictos de interés de algunos convencionales, que los podría inhabilitar para ver determinadas materias, sobre todo en temas muy sensibles como el agua. ¿Qué piensas?
– “No hay que apurarse, la Convención Constitucional se debe reunir, es un esquema inédito en la historia de Chile y tenemos que reunirnos, conocernos, establecer confianzas y diálogo, para no repetir las lógicas de la política tradicional y el Congreso, sino que sea un ente diferente de deliberación política y ver cuál fue la presentación ante Contraloría de cada uno, de los conflictos de interés que puedan tener y ponerlos sobre la mesa y ver si alguien tiene que inhabilitarse o no. Por ahora no tengo los antecedentes suficientes para dar un juicio sobre eso, prefiero que la Convención se reúna”.
Tomás. ¿Te has comunicado con Yarela Gómez de Apruebo Dignidad y Geoconda Navarrete de Vamos por Chile, las otras dos representantes de la región en la Convención?
– “Hablé con ambas, hemos tenido una buena relación. Planteamos que podemos hacer algún tipo de trabajo entre los tres, respecto a lo que las personas de Aysén quieren, obviamente tengo una mucho mayor cercanía con Yarela, porque creo que tenemos proyectos similares de poner fin al modelo neoliberal, de construir un Estado garante de derechos sociales, democráticos, eco feminista, abierto a las disidencias sexuales y con el mundo feminista que representa ella y aparece por primera vez junto al nuestro, de disidentes sexuales y tendremos una cercanía, que nos permitirá construir hacia el futuro las propuestas que Aysén quiere instalar”.
Crees que se puede llegar a un entendimiento con quienes abrazaron durante todo este tiempo el modelo neoliberal y que ahora son minoría en el país
– “Soy respetuoso de todas las ideas, de las personas que creen que el modelo neoliberal es más justo, es parte de la libertad que cada uno tiene, lo que no se puede hacer es imponer visiones al resto y eso lo que ha ocurrido con esta Constitución y las reglas tan estrechas. En la medida que podamos conversar y reconociendo que hubo un pronunciamiento contundente de la ciudadanía que aprobó el cambio constitucional scon un 80% y ahora lo mismo para convencionales que van en esa misma línea, espero que los constituyentes del rechazo sepan que deben dialogar y a tratar de tener una posición constructiva y no imponer una visión que han tenido en los últimos 30 años. No deben inhibir la discusión de ciertos debates, como los derechos de la disidencia sexual, en la medida que eso no ocurra vamos a poder dialogar”.








