Elías Muñoz Oyarzo
Este domingo 29 de junio está marcado por un clivaje en la política chilena. La candidata del partido comunista Jeannette Jara se hizo con la primaria de centro izquierda y lo hizo de forma contundente con más del 60% de los votos, en un proceso que en términos de cifras fue muy similar a primarias anteriores.
Jara tiene la dura tarea de sumar a la centro izquierda más amplia, entendiendo que su candidatura no es representativa solamente del PC, sino que un abanico mucho más grande que incluye a una izquierda autoproclamada de “moderada” y también a muchos sectores que se sienten cómodos en el actual sistema económico. Jara deberá buscar todos esos apoyos para superar a los candidatos de la derecha, donde hasta ahora parece correr con ventaja José Antonio Kast, hijo de Michael Kast, quien perteneció al partido nazi al cual se afilió en 1942. Luego y ya en Chile, sería un férreo colaborador de la dictadura civil y militar de Augusto Pinochet.
Tras las primarias del domingo el partido comunista sale reforzado y tiene un mayor peso específico a la hora de negociar las listas parlamentarias y el propio programa de gobierno, esto también conlleva una gran responsabilidad para este conglomerado político.
Jara buscará centrar su campaña en los derechos laborales y la mejora de las condiciones estructurales de vida de los chilenos y chilenas, con un sello en vivienda, seguridad, salud y educación. Como lideresa del sector de centro izquierda buscará superar los límites actuales del modelo a través de una conexión profunda con las demandas sociales del país.
En este sentido es bien sabido que los medios hegemónicos buscarán socavar su candidatura usando todas las bajezas posibles. En eso tienen mucha experiencia.
Es así que reforzaron su campaña en contra de la candidata de Unidad por Chile, como lo demuestran los análisis de las primarias, donde destacan la “baja participación”, mientras que en la primaria del 2017 donde fue electo Sebastián Piñera hablan de un “triunfo holgado”, aunque ambas en términos de cifras son muy similares.
El Mercurio o Las últimas Noticias, medios de propaganda, más que de comunicación, no son el problema, sino que es la falta de un espacio que entregue otra mirada que no sea la del diario golpista.
La derecha a través de su poder mediático, insistirá en preguntar acerca de la posición de Jara acerca de Cuba y Venezuela. Estas preguntas tienen como único objetivo atacar la candidatura de Jara Román, toda vez que esos mismos medios no le preguntan a José Antonio Kast acerca de su posición ante el gobierno autoritario de Hungría, por ejemplo, hasta donde viajó para contar con el apoyo del partido Fidesz-Unión Cívica Húngara, un conglomerado ultraconservador de extrema derecha anti comunidades LGTBQ+, antiinmigrante, nacista y con denuncias de graves violaciones a los derechos humanos.
No llama la atención que los ataques se dirijan al partido comunista, el partido más democrático en la historia de Chile y que nunca apoyó un golpe de Estado y no a los partidos de derecha que justifican muerte, destrucción y violaciones de derechos humanos en Chile y el extranjero y sus partidos que apoyaron fuertemente a la Dictadura civil y militar en Chile. Es más, los medios tratan con guante blanco al hijo de un nazi y atacan a la hija de chilenos de población y comuna popular como Jara Román. En esto también hay sectores del propio “progresismo” que se hacen parte de esta campaña.
Los canales de televisión y el ecosistema de medios de comunicación chilenos se unirán tras una cruzada en contra de Unidad para Chile, lo harán instalando temas, dejando de hablar de otros, con personajes que fungen demócratas y con analistas a la carta de la elite económica de Chile, mismo uno por ciento que no quiere ver progreso y desarrollo para el país, sino mantener sus granjerías y privilegios, como dijo alguna vez el Presidente Mártir.








