Por Benjamín Infante. Profesor. Consejero Regional
El día de hoy fueron publicados los resultados de la Prueba de Admisión a la Educación Superior (PAES) y como región de Aysén debemos mirar muy atentamente los datos que nos arroja, ya que somos la segunda peor región en desempeño educativo, marcando en tres indicadores las peores cifras a nivel nacional.
Figura 1
Porcentajes del máximo desempeño en los indicadores donde somos los “Peores de Chile” en Educación

Nota: Elaboración propia a partir de resultados del Informe de Desarrollo Regional (2023).
El año anterior fuimos la peor región en Chile en Matrícula en Educación Superior, en Matrícula de Educación Media y en puntaje de Lenguaje del SIMCE de octavo básico. Los valores representados en la figura 1 son los porcentajes en que la Región completa los valores máximos alcanzados por otras regiones en cada uno de esos mismos indicadores. Por ejemplo, el Ñuble presenta el mejor resultado en Matrícula de Educación Media, y de ese total, Aysén tiene el 81%, de manera similar se comporta el Simce de Lenguaje. Caso distinto es el caso de la matrícula en carreras profesionales de Aysén, donde tenemos solo el 6% del máximo que lo ostenta la región de Los Ríos, y tenemos menos de la mitad de los matriculados que la segunda peor región en la materia que es la región de O’Higgins.
Los problemas en el desarrollo de la Universidad de Aysén y la baja calidad de nuestra educación básica y media son factores estructurales que explican parcialmente el comportamiento de estos indicadores.
A la base de este mal desempeño está la ausencia de una política pública adaptada a la realidad material de Aysén. Una realidad construida a pulso a partir de un poblamiento tardío, principalmente espontaneo, con relaciones productivas de subsistencia sobre las que construyó un relato estatal de soberanía.
Nuestra realidad como región demanda de políticas públicas que desarrollen más nuestras fuerzas productivas y capital humano. Al mismo tiempo, exige que sus actores se inserten con valentía para innovar, sobre todo el Estado, dado que muchos de nuestros desafíos comunes requieren de inventiva en un tiempo siempre cambiante.
Cualquiera que sean los resultados de la PAES, debemos volver a la pregunta ¿Para qué sociedad queremos educar? Y desde Aysén la respuesta debe estar llena de propósito, porque el sentido de nuestras decisiones pendientes tiene como telón de fondo el ser la segunda peor región en educación y la peor a nivel nacional en estos tres indicadores.








