La Cooperativa de Unidad Social de Coyhaique, fundada en 2020 en medio de la pandemia y la anterior revuelta popular de 2019, surgió como respuesta a la crisis económica que afectó a muchas familias. Maribel Araneda, es parte de la directiva y destaca el espíritu colaborativo y solidario que define a esta organización.
«Estamos activos, dinámicos, con un montón de proyectos, con una mirada ampliada y felices con nuestra agrupación cooperativa en Coyhaique. Se trata de un trabajo cooperativo, un proyecto hermoso, muy solidario, muy de todos», afirma Maribel.
Ella desempeña tareas administrativas clave como conciliaciones bancarias, gestión de cuotas, rendiciones transparentes y pago de proveedores, todo de manera voluntaria.
Solidaridad vs. Caridad
Araneda subraya que la cooperativa se basa en un «sello solidario», que respeta la dignidad de cada miembro, a diferencia de la caridad, que define como una acción vertical. La toma de decisiones es horizontal, involucrando activamente a sus 110 socios, con una lista de espera de al menos 30 personas más.
La entrega de canastas de alimentos se realiza cada segundo sábado del mes en el Colegio de Profesores de Coyhaique. Algunos de los productos son seleccionados por los propios socios según sus necesidades, asegurando una distribución equitativa y nutricionalmente equilibrada.
Además, la cooperativa organiza asambleas al menos dos veces al año y convoca a servicios públicos para brindar información a sus integrantes durante los días de entrega de canastas.
«Cooperativa es responsabilidad, solidaridad, puntualidad y todos tenemos que poner lo mejor de nosotros mismos para que funcione», asegura Maribel. Con un reglamento basado en el buen trato y la disciplina en el pago de cuotas, la Cooperativa de Unidad Social de Coyhaique se proyecta como un modelo a seguir.
Araneda espera que en el futuro surjan más cooperativas de alimentos, vivienda y campesinas, fortaleciendo una economía basada en la colaboración mutua y la justicia social.








