La participación activa de las mujeres en las organizaciones sociales es fundamental para el fortalecimiento del tejido comunitario. Gloria Hernández Aravena, fundadora de la Biblioteca Trinchera Utopía, es un ejemplo vivo de este compromiso. Este proyecto, nacido en 2016 en la población Bernardo O’Higgins, Coyhaique, ha evolucionado de ser un espacio físico a una iniciativa itinerante que trasciende fronteras geográficas, promoviendo la lectura, la memoria histórica y la colaboración comunitaria.
“La educación no solo pasa por las escuelas, sino también por estos espacios comunitarios”, afirma Aravena. La biblioteca es un punto de encuentro en la Feria Las Quintas, donde el trueque de libros fomenta la participación de todas las edades. Este enfoque ha permitido su permanencia y crecimiento, gracias al apoyo constante de la comunidad.
Además de su labor educativa, la biblioteca se dedica a la memoria histórica y los derechos humanos. Desde 2015, han creado arpilleras que conmemoran a las víctimas de la Dictadura (1973-1990) y del estallido social, tejiendo historias colectivas que mantienen viva la memoria.
Hernández Aravena destaca que “somos parte de un tejido social debilitado por el consumismo y el neoliberalismo, pero creemos en la reconstrucción a través del aprendizaje mutuo”. De cara al futuro, planean consolidar un espacio físico permanente y expandir puntos de intercambio de libros en espacios públicos.
Finalmente, envía un mensaje inspirador a las mujeres interesadas en involucrarse en organizaciones sociales: “Escuchen profundamente, valoren los encuentros pequeños y fomenten la creación de bibliotecas y actividades comunitarias adaptadas a cada contexto”.
Con su liderazgo, Gloria Hernández Aravena y la Biblioteca Trinchera Utopía son un testimonio del poder transformador de las mujeres en la sociedad.
Foto: Redes Sociales








