Desde las cálidas tierras de Brasil hasta los fríos paisajes de la Patagonia chilena, Naiara Schuck ha construido una vida llena de propósito y compromiso social. Profesora de lengua portuguesa y española, y directora de la Escuela de Pedagogía en Educación Básica de la Universidad Austral de Chile (Campus Patagonia), Naiara no solo ha encontrado un hogar en la región, sino también una causa que impulsa con pasión: el apoyo a las mujeres migrantes.
Llegada por amor, Schuck se adaptó a una cultura y un clima radicalmente distintos, enfrentándose al desafío de la institucionalidad chilena y las diferencias legislativas. “El choque cultural fue muy potente. La cultura chilena es cerrada, familiar, y acá el frío y la poca vida en las calles hacen todo más difícil”, comenta.
Madre de dos hijos nacidos en la Patagonia, Naiara encontró en la región no solo desafíos, sino también oportunidades para construir redes de apoyo.
El colectivo de mujeres migrantes
Schuck es coordinadora de un colectivo que reúne a 15 mujeres de diversos países, como Colombia, Venezuela, Brasil, Cuba y Argentina. Este grupo trabaja en torno a la capacitación, la adaptación cultural, el fortalecimiento familiar y la prevención de la violencia de género. Además, ofrece apoyo en procesos de documentación y regularización migratoria, promoviendo una migración ordenada.
“Nuestro objetivo es compartir, capacitarnos y trabajar juntas. Queremos convertirnos en una fundación para ampliar nuestro alcance y acceder a recursos que nos permitan apoyar mejor a las mujeres”, explica.
Naiara destaca que la migración femenina enfrenta problemáticas particulares, desde el reconocimiento de títulos hasta la discriminación cultural y lingüística. “Hay una discriminación fuerte que me choca, porque trabajo con personas extranjeras. Incluso yo he vivido esto dentro de la academia”, relata.
A pesar de estas dificultades, la red de mujeres que ha construido, tanto chilenas como extranjeras, refleja un espíritu de solidaridad y resiliencia. “Las conexiones y la comunicación con personas amables nos impulsan a seguir adelante”, afirma.
Relatos e integración cultural
Entre sus proyectos destaca “Relato de mujeres migrantes en Aysén”, que recoge testimonios de mujeres extranjeras en localidades como Puerto Cisnes, Puerto Aysén, Coyhaique e Ibáñez. A través de talleres y fotografías, las participantes narran su historia, conectando imágenes con momentos significativos de sus vidas. “Es un proceso que exige ética y confianza, porque compartir estos relatos no es fácil”, asegura.
Les ha costado convencer a las mujeres para que ofrezcan sus testimonios, que va acompañado también desde la fotografía, lo que se conoce como foto intervención, a través de talleres con las mujeres y para ello es imprescindible generar espacios de confianza “es un proceso de investigación, con ética en el transcurso del proceso y se seleccionan fotografías para que a través de ellas la mujer pueda hacer su relato de algo importante de su trayectoria, desde fuera, en el transcurso de su viaje o acá qué sentido tiene esa imagen para ella”, insiste.
Además, Schuck lidera una iniciativa tecnológica que busca ofrecer información clave a migrantes y turistas extranjeros mediante una aplicación gratuita y multilingüe. Este proyecto busca facilitar la vida de quienes llegan a la región.
Naiara Schuck tiene claro su camino: continuar trabajando por las mujeres migrantes y chilenas de la Patagonia. “Espero seguir generando espacios de confianza y solidaridad. Las mujeres migrantes transforman su entorno y construyen puentes que enriquecen nuestras comunidades”, concluye.
Es así que, con su liderazgo y dedicación, Naiara se posiciona como un ejemplo de inclusión, empatía y trabajo colaborativo en una región tan única como desafiante.








