Con una trayectoria marcada por la lucha, la resistencia y el compromiso social, Elena Zúñiga, de 71 años, es un referente del rol de las mujeres en las organizaciones sociales. Desde su militancia juvenil a los 18 años hasta su liderazgo en la actualidad, Zúñiga ha sido testigo y protagonista de los cambios sociales y políticos de Chile, enfrentándose a las adversidades de la dictadura y participando activamente en la reconstrucción del tejido social. Actualmente es dirigente de la Agrupación de Derechos Humanos, José Felmer Klener y conductora del programa de la Coordinadora Jadue Libre.
Militancia en dictadura: lucha y exilio
A los 20 años, Elena vivió el golpe de Estado que dio inicio a la dictadura civil y militar en Chile, una época que describe como “una noche oscura”. El quiebre de la participación política y social fue devastadora para una generación que, aunque joven, poseía una madurez cívica excepcional. “Nos afectó profundamente. Muchos debimos salir al exilio, algunos más abruptamente, perseguidos por la Operación Cóndor”, recuerda.
Durante su exilio en Argentina, Zúñiga continuó su trabajo en organizaciones sociales, enfrentando tensiones como la detención de su esposo en 1977, en el marco de la Operación Cóndor. “Por suerte no encontraron pruebas y lo deportaron a Chile. Me quedé sola con mi niño recién nacido”, relata.
De regreso a Chile, vivió en clandestinidad y participó en sindicatos y comités de cesantes. Recuerda especialmente las ollas comunes organizadas por mujeres, donde los cantores populares llevaban alegría a niños en momentos de extrema precariedad.
Con la recuperación de la democracia, Elena fue parte del proceso de reconstrucción del tejido social. “La creatividad de las mujeres para formar organizaciones fue impresionante. Se rearmaron las juntas de vecinos, los sindicatos y agrupaciones de derechos humanos, traspasando las luchas de generación en generación”, señala.
Elena destaca la necesidad de compartir experiencias con los nuevos liderazgos juveniles, no solo por las personas, sino por la historia que representan. “Este Chile no debe perder la memoria. Es vital rescatarla para que las nuevas generaciones entiendan el contexto de las luchas actuales”, afirma.
Reflexión sobre la actualidad
Crítica de la situación actual, Zúñiga señala que las demandas de su época, como la educación gratuita, un sistema de salud y pensiones solidarias, siguen siendo urgentes. Según ella, la falta de confianza y el desmantelamiento del tejido social responden tanto a las deficiencias de los gobiernos democráticos como al mantenimiento del modelo neoliberal.
Asimismo, cuestiona el rol de los medios de comunicación. “Es fundamental cambiar su enfoque, porque los profesionales quedan castrados en su desarrollo, sujetos a agendas dictadas por los dueños de los medios”, opina.
A las mujeres que participan en organizaciones sociales, Elena les aconseja no encasillarse en roles impuestos. “El sistema quiere limitar a las organizaciones a tareas específicas, pero es necesario desarrollar habilidades diversas y luchar por cambios profundos en la sociedad”, enfatiza.
Elena Zúñiga, quien desde los 17 años hacía radio y lideraba espacios sociales, encarna la fuerza de las mujeres que enfrentaron la dictadura y trabajaron incansablemente por reconstruir una sociedad más justa. Su historia es un recordatorio del poder de la resistencia colectiva y la importancia de seguir luchando por un Chile más equitativo.
Foto: Redes Sociales








