Si bien antes de la pandemia el ausentismo ya era un tema de preocupación en educación, a 4 años del inicio del Covid-19 las tasas de asistencia no se han logrado recuperar, sino más bien se han agudizado a nivel mundial.
A 4 años del cierre de los colegios en Chile (y el mundo) producto de la pandemia, la educación ha luchado por recuperarse: pérdidas de aprendizajes, comportamiento de los estudiantes y matrícula son sólo algunos de los problemas.
De ellos, ninguno ha sido tan persistente y generalizado como el fuerte aumento en el ausentismo escolar, problemática que se ha masificado a nivel mundial, siendo transversal a niveles sociales, demográficos y etarios y que ha continuado mucho después de la reapertura de los colegios.
“Tras la pandemia ha habido cambios estructurales tanto en la dinámica familiar como en la cultura escolar. Hábitos que antes estaban totalmente arraigados, como despertarse, tomar la micro, ir al colegio, ya no lo están”, comenta Rebeca Molina, directora ejecutiva de Fundación Educacional Presente, organización que desde hace 10 años tiene como misión acompañar a establecimientos educativos para generar hábitos de valoración por la asistencia y disminuir los índices de ausentismo escolar.
Se calcula que en Estados Unidos, el 26% de los y las estudiantes de escuelas públicas fueron considerados ausentes crónicos el pasado año escolar (2022-2023), casi el doble de lo que había antes de la pandemia (15%), según datos del American Enterprise Institute.
En Chile, esta cifra se eleva por sobre el doble. El 52,8% de los y las estudiantes presentó ausentismo crónico en 2023, frente al 39,2% del trienio prepandemia (2017-2019).
Si bien en 2023 se observó un mejor escenario que en 2022, la situación aún no logra volver a los niveles prepandemia y el ausentismo escolar en Chile sigue sobre el 50%. Es decir, 1 de cada 2 estudiantes presenta ausentismo crónico, lo que en 2023 alcanzó a 1.584.473 estudiantes.
¿Qué es el ausentismo crónico (AC)? Es faltar al 10% o más de los días de clases, lo que en Chile equivale a alrededor de 18 días en el año, independiente del motivo, con o sin justificación médica.
“Faltar a clases no es un premio. Tenemos que entender que estamos haciendo un grave daño al permitir que un hijo o hija falte a clases si no está realmente enfermo. Porque independientemente de la dependencia, del nivel socioeconómico, del curso en que esté, ese estudiante que falta a clases permanentemente está creciendo con una menor autoestima, con menos habilidades socioemocionales y con menos oportunidades para desarrollarse en todo su potencial”, afirma Rebeca Molina.
Problema transversal
En Estados Unidos, la disminución de la asistencia a clases postpandemia ha sucedido tanto en distritos escolares grandes como chicos, en niveles socioeconómicos altos y bajos.
En las áreas más ricas, las tasas de ausentismo casi se han duplicado, llegando al 19% en el año escolar 2022-23 en comparación al 10% antes de la pandemia. Por su parte, las comunidades de menores ingresos se enfrentan a una crisis aún mayor: alrededor del 32% de las y los estudiantes en los distritos más pobres estuvieron crónicamente ausentes en el año escolar 2022-23, frente al 19% antes de la pandemia.
En Chile, estudiantes de comunas que presentan un menor porcentaje de pobreza multidimensional tienen mayor ausentismo pre y post pandemia.
Independiente del porcentaje de vulnerabilidad de la escuela, en todos los casos el ausentismo crónico aumentó post pandemia. Asimismo, se mantienen la relación observada prepandemia, donde a mayor índice de vulnerabilidad escolar, mayor porcentaje de estudiantes presentan AC.
¿Cómo afectó el cierre de colegios en pandemia?
Chile fue el país de la OCDE que tuvo las escuelas cerradas por más tiempo durante la pandemia, llegando a 259 días: 147 días durante 2020 y 112 durante 2021.
Los centros educativos que estuvieron cerrados por más tiempo aumentaron sus niveles de AC hasta 60,3%, lo cual se encuentra por sobre el ausentismo nacional.
Los mismos colegios que tenían los niveles de AC más altos y que se mantuvieron cerrados por más tiempo continuaron siendo los que mantuvieron mayores índices de AC post pandemia.
“Al analizar los colegios según el porcentaje de tiempo que estuvieron cerrados en pandemia, llama la atención que los que estuvieron mayor tiempo cerrados ya tenían el mayor porcentaje de ausentismo antes de la pandemia. Estos colegios ya tenían problemas de valoración de la asistencia desde antes”, enfatiza Molina.
Es posible observar que aquellas escuelas que se mantuvieron por más días cerradas presentaron los mayores niveles de AC post pandemia, alcanzando un 60,3%, registrando además la mayor alza en los 3 grupos, con 15,5 puntos porcentuales en comparación con el AC observado antes de la pandemia.
A pesar de los esfuerzos realizados por las escuelas por mantener abiertas las puertas durante este periodo, independiente del porcentaje de cierre, todos los grupos vieron aumentados sus niveles de AC.
¿Hay diferencia entre educación urbana y rural?
Con respecto a la caracterización de las escuelas según su realidad territorial (urbanas o rurales) se observa que existen diferencias entre ambos grupos, siendo las escuelas rurales las que presentan en promedio un menor porcentaje de estudiantes con AC antes y después de la pandemia.
Sin embargo, al igual que en los casos anteriores, la situación se agravó para ambos tipos de escuela, alcanzando los mayores niveles de AC en las escuelas urbanas del país.
¿Y qué pasa con el tipo de educación en Chile?
Al realizar un análisis según la dependencia escolar, se observa que este fue un problema que afectó a todos los establecimientos, independiente de su dependencia. Sin embargo, la magnitud del aumento sí varió de manera diferenciada.
Se observa que la mayor alza de AC se encuentra en los establecimientos educativos municipales (15,5 puntos porcentuales), seguida por los SLEP (13,9 pp) y luego los particulares subvencionados (13 pp).
¿Por qué los y las estudiantes faltan a clases?
Las razones son variadas, desde quedarse dormido y tener que cuidar a un familiar, hasta tomar vacaciones en temporada baja.
En 2023, Fundación Educacional Presente realizó una encuesta a más de 5 mil apoderados de distintas regiones de Chile. Entre otros hallazgos, llama la atención el hecho de que padres, madres y/o tutores desconozcan la importancia de la asistencia para la formación y desarrollo de las y los escolares.
Ante la pregunta ¿cuántos días aproximadamente debería faltar un estudiante para considerarlo grave?, la respuesta promedio fue 51 días, lo que equivale a 2 meses y medio de clases.
Es posible observar que solo un 8% de las y los apoderados señala la respuesta esperada en términos de la cantidad de días de inasistencia que se comienza a considerar como AC.
“Lo que más preocupa es que el 69% de las y los apoderados considera un número muy superior a los 20 días esperados, por lo que pueden encontrarse en desconocimiento de la magnitud de esta cantidad de faltas y por lo tanto los efectos que podría tener en las trayectorias de vida de sus estudiantes”, concluye Molina.








