Por Pablo Reyes Flores, Secretario Político Partido Comunista de Chile Chico.
Las razones para votar en contra del proyecto constitucional que, en la práctica, impone el programa político del Partido Republicano, junto a la visión más retrograda y conservadora de nuestra sociedad, son variadas, pero existen elementos que como pobladores de una localidad alejada y aislada no podemos dejar de lado y que por cuya razón, debemos hacer eco en la comunidad, llamándoles a votar en contra de una propuesta que es mala, que atenta contra nuestros derechos y que debilita la democracia.
Dependencia Fondo Común Municipal
La propuesta constitucional propone eliminar el pago de contribuciones en la primera vivienda, lo que para municipios como, que depende en un 85% del fondo común municipal es un gran riesgo y podría quedar desfinanciado, afectando el desarrollo comunal y con ello la calidad de vida de las y los vecinos de Chile Chico, por ejemplo no teniendo capacidad de pago para un servicio esencial como es el de retiro de residuos domiciliarios –retiro de basura de nuestras casas-. Esto ocurre porque las contribuciones que se pagan en cada municipio van al fondo común municipal, pero además estos fondos en gran medida son pagados por municipios como Las Condes o Vitacura, donde más del 90$% de su población paga dichas contribuciones, mientras comunas de escasos recursos, por ejemplo Cerro Navia en Santiago, solo el 5% de las propiedades paga este concepto y con montos mucho menores, lo que constituye en la practica un beneficio para la población más rica del país y no un beneficio para quienes día a día trabajan para poder subsistir con sueldos y pensiones que muchas veces son bajos y no alcanzan a cubrir todas las necesidades de un grupo familiar.
Privatización del agua
Va más allá de la constitución actual, entregando la facultad de “disponer, transmitir o transferir” las concesiones de agua, permitiendo sin escrúpulos, que los privados puedan seguir lucrando con el recurso hídrico, a costa de familias que viven su escasez y también a las comunidades de agua que verían restringido su uso.
Salud como negocio
Incorpora de manera explícita la existencia de aseguradoras privadas de salud, lo que condiciona la salud de las personas según la capacidad económica que esta tengan en lugar de fortalecer el sistema público, que en nuestra comuna y provincia es de vital importancia para mejorar la calidad de atención. Dicho de otra manera, constitucionaliza las ISAPRES y el negocio en la salud.
Mantiene las pensiones de miseria
Protege la industria de las AFP impidiendo reformar el sistema para que todos y todas tengamos pensiones dignas. Fija el régimen de capitalización individual como único modelo posible. Retrocede en materia de defensa de los niños, niñas y adolescentes poniendo en riesgo la Ley “Papito Corazón”, que obliga al Estado (tribunales) a retener los fondos previsionales de aquellos padres que no cumplen con el pago de la pensión alimenticia.
No protege a nuestros niños, niñas y adolescentes
La derecha se negó a reconocer los derechos de los niños, niñas y adolescentes, negando que instituciones del Estado puedan protegerles al colocar a padres y tutores como los únicos garantes de dicha responsabilidad, olvidando que miles de niños se encuentran desprotegidos en sus familias de origen, sufriendo abusos y abandonos por parte de sus familias directos.
Debilita el combate contra el crimen
Se replican normas de la actual constitución pero sin capacidad de implementación práctica de ellas, dejando sin resolver los problemas de delincuencia. No fortalece las instituciones existentes, tampoco fortalece las capacidades de la PDI y Carabineros para el combate contra el crimen organizado y el narcotráfico, crea una policía fronteriza sin facultades, que no puede usar la fuerza y sin funciones claras.
Constitución anti mujeres
Retrocede en aspectos fundamentales para los derechos de las mujeres y niñas, imponiendo preceptos moralistas, que perpetúan los roles y la desigualdad de género, limitando y reduciendo el derecho a elegir sobre el propio cuerpo y el proyecto de vida que cada mujer prefiera, alegando una falsa libertad de elección. Además, pone en jaque la ley de abortos, promoviendo una libertad de conciencia institucional que deja en nada el derecho adquirido gracias a la movilización y la lucha feminista, pudiendo incluso, llegar a extremos de prohibir la venta de la píldora del día después en farmacias. No reconoce el trabajo doméstico y de cuidados que desarrollan las mujeres.
Elementos como los anteriores hay más y basta con realizar una lectura crítica de la propuesta para seguir viendo falencias y elementos que no solo no mejoran nuestras condiciones de vida actual con un cambio de modelo, sino que lo profundiza empeorando nuestra vida y debilitando de sobre manera nuestros derechos.
Es por eso que en Chile Chico y sus localidades tenemos el deber moral no solo de votar en contra, sino que debemos conversar con nuestros vecinos y vecinas, con nuestras familias y hacerles ver lo dañina que esta propuesta, pues el bienestar de todos y todas está en juego.








