Columna de opinión: Isabel Garrido Casassa Seremi de Educación de Aysén
Cuando el Presidente Boric asumió la tarea de Gobierno, recién volvíamos a clases regulares después de 2 años de excepcionalidad producto del COVID-19. En ese período las comunidades educativas de todo el mundo enfrentaron desafíos inéditos que las forzaron a utilizar estrategias innovadoras, incorporando nuevas tecnologías, y relevando el bienestar socioemocional en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Frente a ello, al Ministerio de Educación se nos encomendó liderar la Reactivación Educativa, pero no para volver a la “normalidad”, sino que recogiendo los aprendizajes que nos dejó la pandemia de COVID-19: reactivar para transformar.
Son tres grandes objetivos de la Reactivación Educativa: que las/los estudiantes estén asistiendo regularmente a la escuela, que aprendan lo que corresponde a su edad y nivel educativo, y que lo hagan en ambientes de sana convivencia escolar. Para ello se han desplegado un conjunto de estrategias que incluyen la entrega de información detallada a los equipos directivos para la toma de decisiones, diversas capacitaciones, ampliación de programas exitosos y desarrollo de otros nuevos.
Ya se observan los primeros resultados de esta tremenda tarea país. Se ha visto una mejora en los niveles de asistencia y revinculación, se observa una mejora sostenida después de la pandemia. La Región de Aysén presenta la mejora más pronunciada entre los meses de julio 2022 y 2023, habiéndose reducido en -9,1% la proporción de estudiantes en situación de inasistencia grave. Esto significa que hay aproximadamente 2.000 estudiantes menos en esta situación en comparación con el año pasado. Un equipo de 20 gestores territoriales apoya a las escuelas en esta tarea, como parte del Plan de Reactivación Educativa, que se despliegan en alianza con los municipios de Aysén, Coyhaique, Guaitecas, Cisnes, Cochrane y O’Higgins. Todavía no recuperamos los niveles de asistencia previos a la pandemia, pero avanzamos con pasos decididos.
En materia de convivencia escolar y salud mental estamos extendiendo el alcance del programa “A Convivir se Aprende”, con apoyo de las Universidades de Magallanes y Aysén. En el 2022 se implementó como piloto en la comuna de Aysén, y por sus buenos resultados se amplió a Coyhaique, Cisnes y Chile Chico. Este programa tiene por objetivo fortalecer las habilidades para la gestión de la convivencia de los propios equipos educativos, a través de acompañamiento focalizado, capacitaciones e intercambio de experiencias positivas entre escuelas. También ampliamos la cobertura del programa “Habilidades Para la Vida”, que se implementa junto a JUNJI y los municipios de Aysén, Coyhaique y Cochrane, el cual cuenta con años de evidencia acumulada. Con ello, las comunas con mayor concentración de población escolar contarán todas con un programa de apoyo a la convivencia escolar.
Para reactivar la educación es indispensable contar con las condiciones de aprendizaje adecuadas. En 2022 6 establecimientos de Aysén, Coyhaique y Tortel fueron beneficiados con mejoras de urgencia, por un total de $1.300 millones de pesos. Con el fin de que las escuelas sean traspasadas en las mejores condiciones posibles al Servicio Local de Educación Pública, este año se aumentaron sustancialmente los recursos del MINEDUC para conservación de infraestructura escolar. Gracias a lo anterior 22 escuelas fueron beneficiadas con proyectos de mejoramiento, llegando a una histórica inversión de más de $6 mil millones de pesos en la Región de Aysén.
Junto con lo anterior, para fortalecer los aprendizajes se está impulsando el Plan Nacional de Tutorías, el que busca acompañar el aprendizaje de escolares de 2°, 3° y 4° básico que requieren apoyo en el desarrollo de la lectura y escritura. Se plantea como una ayuda complementaria a la labor insustituible que ejercen los docentes. En la región contamos con 27 tutores y tutoras presenciales, estudiantes de Pedagogía en Educación Básica de la Universidad Austral de Chile (Campus Patagonia), quienes atienden a 120 estudiantes de Coyhaique y Aysén en sesiones personalizadas de aprendizaje.
La pandemia hizo evidente que la escuela es mucho más que un edificio: es una institución que contribuye decididamente a la equidad social, cuya esencia son las relaciones humanas, las que pueden mantener viva a una comunidad educativa aún cuando la distancia física es insalvable. La Reactivación Educativa es un desafío país que nos interpela a todos y todas. Como Ministerio de Educación invitamos a sumarse a esta causa desde sus distintos ámbitos de acción, ya sea llevando a sus hijos e hijas regularmente a la escuela, comprometiéndose con respetar a los compañeros o compañeras, y participar activamente en el ejercicio de repensar la educación, para construir un sistema mejor al que teníamos antes. La Reactivación Educativa está en marcha, no bajemos los brazos.








