Claudia Torres Delgado
Memoria del 26 de Julio, día de la rebeldía nacional en Cuba
La revolución cubana fue uno de los hitos más importantes post Segunda Guerra mundial. Este proceso revolucionario con identidad latinoamericana, marcó un camino posible de liberación del imperialismo norteamericano desde territorios denominados subdesarrollados bajo los criterios del imperio. La bandera y el discurso de la libertad de los Estados Unidos se consolidaba como un refrente de democracia y modelo a seguir. Sin embrago el gigante capitalista tenia bajo las garras de su águila erguida a prácticamente a todos los pueblos de América.
Cuba hasta 1958 estaba dentro de sus posesiones que cual barrio bohemio, constituía un lugar de esparcimiento sin límites para militares, elites, empresarios y la mafia, donde no había descanso para el juego, las fiestas y la utilización de las mujeres.
Antes de la revolución las mujeres cubanas no solo debían cargar con una precarización de sus labores domesticas, pobreza y maltrato, sino también eran objetos cuales mercancías para los soldados norteamericanos y cientos de ciudadanos gringos que viajaban a este paraíso de la explotación sexual.
Por esta razón, no nos extraña que cuando los focos de rebeldía frente a esta ocupación de la isla fortalecida además, por la dictadura de Batista.
Un 26 de julio de un grupo de hombres y mujeres llegarían a Santiago de Cuba con la misión de tomar por asalto el cuartel Moncada, fortaleza más importante de dicha ciudad.
Si bien este hito tuvo una derrota por la pérdida del factor sorpresa, la llama estaba encendida y no tardaría en prenderse en cientos de antorchas en cada cubano y cubana que veía más cerca el fin a la dominación imperialista.
Mujeres como Vilma Espín, cónyuge de Raúl Castro; Asela de los Santos, exministra de Educación; María Antonia Figueroa, Gloria Cuadras, entre otras, participaron en el famoso asalto al Cuartel Moncada en 1953.
También destacan la participación de las luchadoras Melba Hernández y Haydee Santamaría, quienes redactaron el histórico alegato «La historia me absolverá», un texto con gran valor político que posteriormente se utilizaría como el manifiesto del Movimiento 26 de Julio, organización política y militar que sería el germen del futuro Partido Comunista de Cuba.
Tras la victoria de la Revolución Cubana en 1959, las organizaciones femeninas del país fundaron en 1960 la Federación de Mujeres Cubanas, organización que acabó con la discriminación de la mujer y buscó la participación de la mujer en todas las facetas de la sociedad.
La revolución comenzó un camino inédito para los pueblos latinoamericanos de los 60, las mujeres comenzaron a fortalecer su participación política y no solo en labores subalternas, sino como protagonistas de la lucha y las acciones por reconstruir a Cuba con dignidad, identidad revolucionaria y con acceso a derechos negados.
Las revolucionarias lideraron la lucha contra el analfabetismo, por la educación de las hijas de los campesinos, la preparación de las trabajadoras domésticas para empleos productivos, contra la explotación sexual, apoyo a cada campaña de educación y de salud pública, trabajos sociales, la profundización de la conciencia política e ideológica de las mujeres y la lucha por el desarrollo de un espíritu internacionalista.
La revolución no fue un hecho del pasado, sino un proceso de futuro, en la actualidad la legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular tiene a 322 mujeres entre sus 605 miembros, es decir un 53,2 por ciento, lo que ratifica que las cubanas seguirán haciendo historia en un país de dignidad y justicia social, siendo reconocida por la Organización de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer (ONU-Mujer) y la Unión Interparlamentaria, donde Cuba es el segundo país con mayor presencia femenina en una Asamblea Nacional.
A pesar de la brecha cada vez menor de diferencias entre hombres y mujeres, las cubanas siguen en pie por erradicar la cultura patriarcal dentro sus espacios políticos, domésticos, estudiantiles y laborales. Parte del proceso revolucionario es la transformación cultural del machismo como un problema social y que atañe no solo a las mujeres sino a todo el pueblo cubano.
En pandemia pudimos ver nuevamente la solidaridad sin limites de Cuba con el mundo cuando lo necesitan, desestancándose la labor de las brigadas Henry Reeve, contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastre y Graves Epidemias con 15 años en medio de una pandemia mundial, un contexto en el que ha significado un gran apoyo para el combate contra la COVID-19 en países de todos los continentes.
Cuba cuenta con más de 45 mil mujeres que trabajan en diferentes ramas científicas, de hecho el 53 por ciento de todos los académicos (más de 86 mil), son mujeres, y en la medicina representan más del 70 por ciento de los médicos cubanos.
Hoy Cuba lleva mas d 60 años de bloqueo y embrago comercial por parte de Estados Unidos, con una ofensiva mediática sin precedentes que retoma fuerza cada vez que el imperio lo necesita.
Las mujeres siguen de pie, conscientes de que cada día es una lucha y porque la revolución será con nosotras o no será.








