Por María Paz Muñoz
Oriunda de Puerto Aysén, Integrante de la Agrupación de Derechos Humanos y dirigenta social, Pola Bustamante Bello vivió momentos tensos durante el período de dictadura que recuerda con mucho rencor. Desde la detención de su padre y su hermano, hasta del trabajo en secreto de las organizaciones sociales por la represión.
Trabajando en el liceo de hombres de Puerto Aysén y haciendo los preparativos para celebrar el día del maestro la encontró la víspera del golpe de estado cívico militar de 1973. “Amaneció el 11, un día relativamente soleado de forma tenue, como sol de septiembre y que no hacía presagiar lo que se venía”, recuerda.
Lo primero que rompió la rutina de ese desgraciado día fue la orden de que los estudiantes fueran despachados a sus casas. “Comenzó todo lo que nosotros nunca imaginamos, la violación a los derechos humanos, la tortura, la desaparición de personas que pensaban distinto al régimen recién instalado y empezó el sufrimiento, la pena de nosotros los jóvenes, porque en ese tiempo tenía 24 años y estaba recién iniciando la vida laboral”.
Paralelamente a su trabajo, se encontraba estudiando en una sub sede de la Universidad Técnica del Estado la carrera de pesca en Puerto Aysén. A Pola le es difícil recordar estos momentos, ya que fueron muy dolorosos, sobre todo para su familia, quienes fueron acusados de ser terroristas, tener armas y preparar un ataque armado.
Por otro lado, su padre y su hermano fueron detenidos en la Segunda Comisaria de Carabineros de Puerto Aysén. Con ese objeto, un grupo de uniformados allanó su hogar, revolviendo todo, sin embargo, no lograron encontrar nada que los inculpe de ser terroristas. “Mi padre fue detenido, mi hermano llegó un camión de militares que andaba recogiendo a toda la gente. Nos quedamos en la casa mi madre, mi hermana y yo. Ahí comenzó nuestro peregrinar hacia la Comisaría de Carabineros, íbamos a preguntar en qué condiciones estaban, además de llevarles comida y una frazada”, explica Bustamante.
Tras las constantes visitas, decidió ir a la Comisaria a hablar con el jefe de plaza de Carabineros para saber las condiciones en que se encontraban su padre y su hermano. En ese momento le prometió que no serían torturados, “pero el daño ya estaba hecho”, dice.
Tras la detención, su padre y su hermano nunca se refirieron a lo que sucedió en esas terribles detenciones e incluso no volvieron a ser los mismos.
También repasó el oscuro rol que cumplieron los cómplices pasivos, vecinos y vecinas que apuntaban con el dedo a sus propios compatriotas para denunciarlos con falsedades. “Eso fue muy doloroso, expuesto las 24 horas del día, nos llamaban por radio y si nos tomaban detenidos nadie iba a salir lo que pasaba contigo. Los delatores los tenías en tu barrio, nadie habla de esa gente que son los que hicieron el trabajo sucio para que otros violaran y torturaran”, manifiesta.
Su padre con conciencia social y política, no le puso obstáculos para que desplegara su faceta contestataria y se uniera a la clandestinidad del trabajo político para recuperar la democracia. “es la mejor forma de trabajar, porque se hace a conciencia y se cuida al compañero, al que está al lado. Tengo buenos recuerdos de ese trabajo en clandestinidad”, afirma.
La dirigenta de Junta de Vecinos y Clubes de Adulto Mayor también recuerda que la Dictadura prohibió el trabajo de organizaciones sociales. “No se podían hacer esas actividades. La dictadura nos dejó la herencia de estar solos, de no reunirse, porque era peligroso”.
Actividades en Puerto Aysén
Las organizaciones vinculadas a los derechos humanos e instituciones públicas están preparando una serie de actividades en la ciudad porteña para recordar el golpe cívico militar.
Como Agrupación de Derechos Humanos también realizarán sus propias actividades, como la ruta de memoria, la cual están planificando, Además de exposiciones fotográficas, visitas a los lugares de memoria, entre otras.
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