Por María Paz Muñoz
El también director de la radio Ventisqueros recordó lo vivido durante el período de dictadura y contó su experiencia como prisionero en el centro de detención del regimiento Las Bandurrias.
Para generar garantías de no repetición, se debe mantener viva la memoria de un pasado que marcó Chile durante 17 años, con terrorismo de Estado encabezado por Augusto Pinochet y la Dictadura Cívico-Militar que asoló el país, trayendo muerte, torturas, desapariciones, exilios, exoneraciones y miedo transversal en la sociedad chilena.
Joaquín Real Hermosilla, director de Radio Ventisqueros y escritor, fue uno de los ciudadanos que en 1973 vivió en carne propia los horrores de la dictadura. Fue perseguido, amedrentado y torturado durante meses, sin las mínimas condiciones de dignidad humana.
Para Real Hermosilla no es una fecha que se recuerde como cualquier otra, ya que son 50 años desde el golpe de Estado y por lo tanto momento adecuado para rememorar los años oscuros en Chile. “Es asombroso como la figura de Salvador Allende y el trabajo realizado por los militantes, partidarios y simpatizantes de la Unidad Popular se mantiene en el tiempo. En 50 años no se ha borrado la imagen del presidente y hay muchas cosas que cambiaron en este país”, señaló al comenzar la entrevista.
Joaquín, ¿Cómo fue vivir ese ambiente de tensión de los setenta?
“En el país se sospechaba y se sabía que había gente conspirando, sectores interesados en que no continuara el gobierno de Salvador Allende y allí estaba Estados Unidos en primer lugar, que a los diez días de haber sido elegido presidente Salvador Allende iniciaba reuniones, donde estaba Henry Kissinger, Richard Helms, director de la CIA y todo avalado por el presidente de la época, Richard Nixon y al desclasificar algunos documentos oficiales se ha confirmado esta participación y más aún llamadas telefónicas de la Comisión en el Congreso norteamericano lo confirmó y había chilenos, entre ellos el director de El Mercurio, Agustín Edwards, quien estuvo en las primera reuniones y se ha sabido que gracias a su intervención, el gobierno de estados unidos logró acaparar la atención de sectores políticos y militares y financiar algunas escaramuzas, atentados terroristas que se hacían con el afán de que no siguiera allende al frente de la Unidad Popular y lo más dramático fue antes que asumiera que asesinan al general jefe del ejército de Chile René Schneider, que se suponía logrando su muerte sus ejércitos no permitirían la asunción de Salvador Allende.
¿Cómo se explica lo que hemos conocido después como el saboteo económico?
“El saboteo económico existió, hubo muchos capitales. Se creó artificialmente el mercado negro, el desabastecimiento, no es casualidad que al otro día del 11 de septiembre estaban los negocios con sus estanterías llenas ¿o fue milagro?”
Real se cruza de brazos y recuerda los años en que los grupos de derecha paramilitares como Patria y Libertad boicotearon y sabotearon con atentados a torres de alta tensión, “buscando que el Gobierno fracasara”.
En esos años la estratagema de la derecha fue inventar planes que nunca existieron, como el conocido Plan Z o a nivel regional el Plan Copa, donde se suponía que los campesinos de Aysén proponían algún tipo de enfrentamiento, “y aquí los militares hicieron y deshicieron sin ninguna oposición”, admitió.
A pesar de que nunca existió plan alguno para enfrentar a los militares y pone como ejemplo el buen trato que siempre se les prodigó. “En el gobierno de la Unidad Popular se construyó el casino del soldado en el regimiento 14 Aysén y se les entregó en una ceremonia, no me digan que se estaba contra los soldados de esa época. Lo decía Salvador Allende es el pueblo vestido de uniforme, si fueron los intereses económicos que convencieron a los militares y a los jefes y también la sociedad política y económica del país.
Su detención
“La junta militar emitió un decreto donde se declaraba la guerra interna en el país y en algunas cosas se nos trató como prisioneros de guerra, para enviar una carta había que usar el modelo de los acuerdos de Ginebra, una carta era violada absolutamente y una serie de dos o tres medidas al tratamiento como prisioneros de guerra y mucha tortura sicológica. Fui detenido en mi casa, encapuchado y con golpes, patadas, culatazos, como otros compañeros y hubo muchos camiones que llegaron al regimiento y se nos ubicó en el gimnasio y sufrimos crueldad, tortura, preguntando dónde están nuestros hijos o dónde está tu madre para socavarte sicológicamente y las picanas eléctricas es muy doloroso, hacerte desvestir encapuchado con una capucha como de arpillera, horrible para respirar, vestirte y desvestirte en dos minutos, sin ver tu ropa, fue un drama”, recordó.
En esos seis meses incomunicados solo recibieron la visita del cardenal Silva Henríquez, quien facilitó algunas cuestiones mínimas como contar con una radio o leer un diario.
También se refiere a su encuentro con conocidos en la detención. “No podíamos reconocernos, porque estábamos todos encapuchados, tal vez algunos por la voz y habíamos más de cien en el gimnasio y a veces se escuchaba un disparo y un golpe fuerte, era una fara maña para asustarnos y trabajarnos mentalmente. Esa experiencia la vivieron muchos compañeros de la ciudad y del campo y algunos fueron despachados de vuelta a sus casas y los que teníamos alguna responsabilidad política nos fuimos a Las Bandurrias”, dijo.
¿Qué opinión le merece que aún no se conozca el paradero de muchos presos políticos?
“A pesar de una postura pacifista creo que lo ocurrido con los desaparecidos no se pueden olvidar, ni perdonar. Hay que encontrar a los culpables, aun cuando quedan pocos vivos o por lo menos descubrir dónde están. Por ejemplo, los tres detenidos desaparecidos que fueron a buscar a Río Mayo se saben todo, hasta la guardia que había en el regimiento 14 Aysén para que ingresen, pero después al subir al segundo piso no se sabe más. Hay algo anterior una patrulla que los cuidó, con guardia, algunos contaban que en alguna parte estaban enterrados, pero hasta el día de hoy no se ha podido obtener información, con un pacto de silencio”
Recordó con nostalgia la figura de sus compañeros Osvaldo Alinco y especialmente Erwin Ramírez Cárcamo, quien fue detenido junto con él. “Él nos infundió ánimo, teníamos la ropa muy rota y nos decía lavemos la ropa como sea, andemos limpios, que nos autoricen afeitarnos, para lucir bien y que no nos vean derrotados. A Erwin y otros compañeros se los llevó a otros lugares donde se le sometió a tortura eléctrica, en unos sillones donde le aplicaban corriente con otro tipo de instalación, muy dolorosa, donde se les preguntaba algo que no se sabía, porque nunca tuvimos armas, o planes, o intenciones de matar a alguien como ellos decían. Ese invento se lo creyeron ellos mismos”, precisó.
Tanto Osvaldo Alinco, como Erwin Ramírez fueron dos de las víctimas de la Dictadura en Coyhaique, los que fueron despedidos por la comunidad. Sus funerales se convirtieron en muestra de aprecio a ellos, pero también de rechazo al gobierno de facto.
¿Cree que hemos avanzado en la necesaria reconciliación?
“Creí que habíamos avanzado mucho, pensé que había una posibilidad que el pueblo chileno se reconciliara, de llegar a concebir no solo el bienestar económico, sino lograr hermanarse y comenzar a empezar a ser generoso y dejar de lado las diferencias, que es la única manera de ser solidarios, fraternales. Hoy se están exacerbando los ánimos, está pasando que hay posiciones muy antagónicas, donde están primero los intereses ideológicos y económicos, no el bienestar de los chilenos”, enfatizó.
¿Hay algunos monumentos u obras que rinden homenaje a Pinochet, ¿qué opinión le merece eso?
“En eso hay que ser práctico y recurrir a las instancias legales que existen, los únicos monumentos reconocidos por el estado chileno son aquellos patrocinados por el Instituto de Monumentos Nacionales, que es el ente público que califica cuáles son monumentos y entre ellos no está La Junta. Es una iniciativa municipal y es legítimo que se saque, si la carretera no se llama como él, se llama Austral” mencionó.
¿Cuál es su esperanza en el proyecto constituyente, tanto el que pasó, como el de ahora?
“Hay poca generosidad de ambos sectores, ya las encuestas lo están anunciando que esta nueva propuesta de constitución va a ser rechazada y la otra que se fue para el otro lado, la rechazaron. Había algunas propuestas muy interesantes y otras que no, pero se perdió una gran oportunidad, pero hay que considerar la idiosincrasia de los chilenos, la tradición y otras cosas que no pueden pasarse a llevar. El negacionismo apareció lamentablemente en el país y no entienden que la historia es una y la hacen los pueblos, los historiadores la van escribiendo y en este momento estamos en una encrucijada y hay ciertas situaciones que tienen un parecido con lo que ocurrió en la Unidad Popular, no digo que es lo mismo, pero hay algunas similitudes como desconocer los desaparecidos” concluyó.
Joaquín Real se resiste al negacionismo que se instaló por parte de sectores de derecha, que intentan negar lo ocurrido, ya que dichas declaraciones siembran polarización en un país que aún mantiene una herida abierta.
Revisa la entrevista completa a continuación:








