PhD© Miguel Angel Rojas Pizarro. Psicólogo Clínico – Educacional. Profesor de Historia www.miguelrojas.cl
Corrían los años noventa, yo era un pequeño estudiante de básica. Era otro Chile al que conocemos hoy. No existía el celular y menos el internet. Estaba de moda Cachureos, X files, ver a Zamorano jugando en el Madrid por las pantallas del mega el domingo era un clásico y el gran Mundial de Francia 98 quedo grabado en nuestros corazones. En lo personal lo que mas me apasionaba en ese entonces era el futbol. Tanto el campeonato nacional, el cual era muy reñido con futbolistas de primer nivel como Beto Acosta, Nestor Gorosito, Leo Rodriguez, Matador Salas, Rosental, Diablo Echeverry. Eran una infinidad de estrellas. Que bellos tiempos.
En lo personal, me gustaba jugar al arco y como buen colocolino era hincha del Rambo Ramirez. Veía todos los partidos con mi Abuelo. Un hombre sencillo también amante del futbol, de otra generación. Vio a Pele, jugar en el estadio Sausalito, vio a Chile salir tercer lugar en el mundial del 62. Sufrió con el Maracanazo o con el penal de Casely pero nunca logro ver a nuestra Selección Chilena coronarse campeón.
No hay recuerdo que el tiempo no borre ni pena que la muerte no acabe. La muerte es la deuda que todo hombre paga y la Ley natural de la vida se llevo a mi Abuelo Mario y yo seguí viendo los partidos solos o a veces con amigos, pero nunca fue los mismo. Me acuerdo cuando falleció mi Abuelo en el funeral nunca llore y no tome ningún calmante, quise mantenerme estoico para apoyar a mi madre la cual estaba muy afectada y no llore.
Pasaron los años y entre a la Universidad, me aleje del futbol hasta que llego la selección del gran Maestro Sulantay y el gran Colo Colo del Bichi Borgi. Me recontre con el futbol y vibraba nuevamente con el arco y las jugadas del gran Claudio Bravo quien como un gato tapaba todos los penales dándonos cientos de alegrías tanto en colo colo y en la selección chilena.
Era la copa América del 2015 por primera vez observaba a la selección chilena en una final estaba muy emocionado, recuerdo que ese día me puse una polera que apenas me entraba era la polera del colo colo 96 que me regalo mi abuelo, al tenerla puesta, me aferraba que parte de mi abuelo estaba viendo el partido conmigo.
Recuerdo los tapadones del gran Claudio Bravo en ambas copas Américas, cuantas alegrías como País hoy, estamos en deuda con toda esa generación de guerreros que nos llevaron a lo mas alto del futbol mundial. Gracias Claudio Bravo al verte levantar la copa América, por fin pude llorar junto a mi abuelo, pero llorar de felicidad de ver algo que él y su generación nunca pudo, pero tú nos regalaste ello. Gracias Claudio Bravo y generación dorada por ayudarme a rencontrarme con mi abuelo y brindarme después del nacimiento de mi hija una de las felicidades más grandes.
Con mucha pena veo como hoy, personas miserables, algunos alcohólicos rostros de televisión hijitos de papitos. te critican y hablan de ti, por no venir a jugar un partido de la selección chilena por querer pasar un momento con tu familia.
El Pago de Chile. Pero también me apena por que no salimos en masa a defenderte, debemos defender a nuestros ídolos de estos mal intencionados periodistas o rostros de televisión, gente que no le ha ganado a nadie, no ha hecho nada por el país.
Mi Capitán Claudio Bravo usted disfrute a su familia y sus merecidas vacaciones, gracias a tu magia reuniste a millones de familias junto a sus televisores. Hoy te toca a ti.
¡¡¡¡¡¡¡Al terminar esta breve columna, emocionado solo puedo decir Gracias por tanto!!!!!!!
“Nunca aceptes una crítica constructiva de alguien que no ha construido nada”








