Miguel Ángel Rojas Pizarro
La pobreza nunca a sido material o financiera es una actitud, la actitud de desperdiciarse a sí mismo. El pobre desperdicia su tiempo, desperdicia sus ideas… y termina desperdiciando su dinero. La pobreza ni empieza, ni termina con el dinero, sino con tus hábitos.
La forma en cómo vives, define como la vida te va a tratar. ¿Como es la habitación en la que duermes, así suele ser tu vida? Como está tu closet, así suele estar tu vida. ¿Como está tu cama antes de ir a la escuela o a trabajar?, así suele estar tu vida.
Tu auto, tu ropa, tus amigos, tu celular, tu higiene, eres tú, tu computadora eres tú, tu alimentación, eres tú, eres tú… Una persona limpia tiene cosas limpias; una persona ordenada, tiene cosas ordenadas. Una persona organizada tiene su vida organizada.
La riqueza es producto del orden, de los hábitos, de la limpieza, del respeto al tiempo, de la confianza en uno mismo. No eres rico porque tienes mucho dinero en la mano, al contrario: puedes tener millones de pesos en la mano como resultado de ser rico. la mayoría de gente con mentalidad de pobreza es desordenada, son impuntuales, no valoran su tiempo y por eso muchas veces lo desperdician consumiendo su tiempo en redes sociales so cosas sin importancia. Uno no es pobre por el sueldo o por el trabajo n, sino por la forma en cómo se tratan a sí mismos.
La satisfacción del trabajo bien hecho es tu mejor pago: “Un Empresario le dijo a su trabajador: Quiero que me construyas una casa; aquí están los planos, ¡Quiero que la hagas conforme este diseño!… ¡No quiero que falte nada! El empleado tomó los planos y molesto porque le faltaban sólo 3 meses para jubilarse, comenzó a decirse: ¡Me faltan 3 meses para jubilarme y este hombre me da un trabajo para seis meses, pues lo haré!… ¡Pero voy a utilizar materiales de segunda, no me voy a esmerar mucho, haré lo que pueda, y así me quedará dinero para mí!
Las columnas las hizo sin mucho esmero, usó materiales baratos y de segunda, en toda la edificación de la casa utilizo materiales no acordes a la estructura y solo se esmeró en la fachada para engañar al dueño, y lo que podía saltarse en la fabricación lo hizo, de tal manera se «ahorraría» el tiempo que necesitaba normalmente para hacerlo y así irse lo más pronto posible.
Cuando terminó la edificación, se presentó el dueño y miró la casa, observó que había algunos detalles, pero se acercó a su empleado y le dijo: ¡Toma las llaves!… ¡Este es tu regalo!… ¡Por todos los años que me has servido!… ¡¡¡Esta es tu casa!!! ¿Cómo cree usted que se sintió este hombre al oír aquello? Él lamentablemente había cosechado lo que había sembrado…”
Todo en la vida hay que hacerlo con AMOR, no dañar a nadie, sé un buen ejemplo, da lo mejor y recibirás lo mejor…








