31 obras de la pintora se encuentran en exposición “Mujer Mestiza de la Patagonia” en el centro cultural Coyhaique.
Hasta el 2 de enero de 2023 en el centro cultural Coyhaique estará abierta a todo público la exposición de arte contemporáneo “Mujer Mestiza en la Patagonia” de la artista visual Katia Nawelkin (generación de tigres en mapuzugum), una aysenina que ha hecho del arte su estilo de vida. “Mi mente es como un árbol”, señala para explicar la forma en la que opera la manera de expresar su obra. Su inspiración son las emociones humanas, la biología, naturaleza y las acciones de las personas y eso lo transmite a través de colores y formas que abren infinidad de interpretaciones.
El expresionismo abstracto es lo que más se acerca a su estilo individual, aunque reconoce que no le gusta encasillarse, ya que comenzó con el realismo, luego pasó al surrealismo y decantó en el expresionismo abstracto “buscando mi identidad artística. Todos los artistas no comienzan a hacer lo mismo con lo que terminan, porque la identidad artística se descubre con el tiempo, con tu propio autoconocimiento de cómo ves tú el mundo y lo que quieres expresar y cómo quieres hacerlo”, advierte.
Nawelkin trabaja prioritariamente las técnicas de acuarela y tinta china, en esta presentación de 31 obras, incluyendo una escultura creada en base a madera, lana de oveja, liquen y alambres y que lleva por nombre “Renaciendo”.
La aysenina es reconocida a nivel internacional y ha tenido varios ofrecimientos para exponer en Europa, planes que se vieron truncados por la pandemia. “Mi pensamiento se abre igual que un árbol, se ramifica en burbujas de pensamiento y eso se traduce en una obra”, agregó. Y complementó “las emociones, sean buenas o malas se van transformando en colores, porque tengo una sensibilidad a los sonidos y melodías. Las veo en colores. Por eso en la calle uso audífonos, porque necesito ir en armonía y concentrarme en una línea. Escucho música para concentrarme en esa línea de colores”, complementa. Amante del rock, la ópera y el folklor, últimamente busca a través del metal sinfónico nuevas formas de expresión.
Katia experimentó en la pintura con el estilo o corriente artística llamada “Action Painting” o “pintura en acción” y que se realiza más que nada a base de “Goteo” o “Chorreo” de forma enérgica principalmente. La artista se autodefine como consecuente y rupturista, en una sociedad conservadora.
El Fondart limita
Nawelkin aprovechó de enrostrar el foco que mantiene los FONDART o Fondo Nacional del Desarrollo de la Cultura y las Artes. “El FONDART limita, aunque ahora está un poco más abierto, pero igual hay una discriminación, porque se valora más el tema del patrimonio y quedan de lado las personas como yo, es decir, artistas contemporáneos, modernos que tenemos una mirada completa de la Patagonia, desde otro punto de vista, biológico, sentimental, emocional”.
Es un desafío que Nawelkin soslaya. “Nosotros los artistas no tenemos por qué saber hacer proyectos, porque somos creadores y eso significa buscar a otra persona que nos ayude, porque los recursos son escasos”, argumenta.
Para ella pintar es un estilo de vida, donde siempre se encuentra en la búsqueda permanente de mejorar la técnica, buscando la inyección de colores de acuerdo a las emociones. “Mi arte tiene libre interpretación. La gente se preocupa de las cosas menos importantes, a veces lo más pequeño es lo más importante y con mi arte busco ayudarlos a que se detengan y digan esto qué es, transformar a esa persona por un instante en un niño, a pensar como tal, donde todo es más fácil, sin las complejidades de la adultez”, concluye la pintora chilena de la Patagonia, que reconoce en la cosmovisión mapuche parte de su creación, como su mismo mestizaje lo indica.








